..........Un reloj chispeante

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El Instituto del Paisaje Urbano de Barcelona ha colocado recientemente cinco placas a cinco espacios emblemáticos de la ciudad para que los vecinos conozcan su historia.

 En una de estas placas, concretamente, la ubicada en la avenida de Roma 105, se explica la historia del reloj del sifón, encargado por el antiguo dueño de la fábrica de sifones Puértolas como reclamo en la fachada.

Se trata de una escultura de cemento en forma de sifón con un reloj incrustado en el centro. Aunque el reloj ahora es un sencillo círculo de color blanco, en sus orígenes era traslúcido y una bombilla en su parte posterior hacía que permaneciera iluminado de noche. El reloj estuvo durante muchos años sin dar la hora, hasta que en 2006 el Ayuntamiento de Barcelona lo incluyó en un conjunto de cinco viejos relojes de la ciudad que fueron reparados.

Este símbolo es lo único que queda en el edificio de lo que antaño fue una de las mayores empresas de sifones de Barcelona: la fábrica de sifones Puértolas. Sus orígenes se remontan a finales del siglo XIX, cuando dos hermanos zaragozanos se trasladaron a Barcelona para iniciar su negocio. Primeramente se instalaron en la calle Aribau y luego en 1895 adquirieron la empresa Manel Oms de la avenida de Roma. Colectivizada durante la Guerra Civil, en la posguerra tuvieron que empezar de cero, y sus sifones pronto adoptarían el nombre comercial de Géiser. Los descendientes de los hermanos Puértolas fundarían en la década de los 60 la marca Sanmy, una de las punteras del sector, que comercializa en la actualidad, entre otros productos, los sifones Géiser, siendo la primera empresa europea que ha abierto el segmento del sifón sin retorno dentro de los lineales de los supermercados.

El reloj de la foto, además de suponer un reclamo publicitario fue, durante muchos años, el que marcaba los horarios de los trabajadores.

Foto: El País Edición Cataluña 04-08-2013
 
Está claro que los sifones tradicionales se resisten a desaparecer de nuestra memoria.
 
 
Fuentes:
El Periódico Barcelona. 23-10-2013
El País. Edición Cataluña. 04-08-2013

..........Los sifones "higiénicos"

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Llama mucho la atención el hecho de que en muchos sifones aparezca el adjetivo "higiénico". Lo cierto es que es curioso porque el resto de bebidas carbónicas, gaseosas o refrescos, no hacen hincapié en esa condición que deberían cumplir todas las bebidas.

Cuando el sifón apareció, recordemos que era utilizado muy frecuentemente en hospitales y farmacias, lo que traía aparejadas una serie de susceptibilidades acerca de qué gérmenes podría portar el envase. Estas dudas eran aprovechadas (posiblemente también contribuían a sembrarlas) por las empresas comercializadoras de sifones auto-recargables, como podían ser los Sparklets, o los de las marcas Blitz o Altisent, que basaban en esas sospechas su mayor argumento de venta. En los anuncios siguientes se puede observar cómo la empresa del Blitz Sifón todavía iba más lejos en las dudas que iba sembrando hacia la higiene del sifón:



Diario de Huesca, 1915





Parece ser que precisamente para convencer a los consumidores de que los sifones no habían estado en ningún sitio indecoroso (en algún pueblo también se extendió la idea de que señoritas "de moral distraída" los utilizaban en vez del bidé), aparecieron las cabezas de sifón cuyo pico terminaba en una forma extraña, siendo los más comunes una cabeza de animal (pájaro o pez) o una flor.






La necesidad de convencer a la clientela del carácter "higiénico" de sus instalaciones, hizo que muchas fábricas de comienzos de siglo adoptaran este nombre:



El Labriego, decano de la prensa manchega, 15/08/1915

La opinión, Toledo, 31/12/1902


Afortunadamente, los consumidores terminaron de convencerse de que el sifón era un producto higiénico cuyo envase era limpiado con esmero para llegar a todas las mesas en perfectas condiciones, idea que hoy en día está reforzada gracias a la utilización generalizada y obligatoria de precintos de plástico termoretráctil.

..........Sifones en España: cabezas y fundas

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Las cabezas de los sifones sufrieron con el paso del tiempo una evolución en su composición y aspecto, ya que no en su forma, que apenas varió. Las primeras, de aspecto plateado, eran de peltre o calamina (el diccionario de la RAE define ambas como aleaciones de cinc, plomo y estaño). Fueron utilizadas hasta los años cincuenta aproximadamente. En ellas un mayor ennegrecimiento indica una mayor cantidad de plomo y, por tanto, se pueden fechar como anteriores a 1920, año en que se prohibió este elemento en las aleaciones destinadas a las cabezas de sifón. Justamente a esa época corresponden un tipo de cabezas peculiares y poco frecuentes, como eran las labradas o con el pico terminado en forma de flor o de cabeza de ave que comercializaba la casa madrileña Vázquez del Saz en 1918:

Fuente: www.todocolección.net


Aunque ya estaban disponibles desde finales del s.XIX cabezas de sifón de procedencia francesa con interior de porcelana para que el líquido no entrara en contacto con el metal, no fue hasta los años 50 que se obligó a que tuvieran un revestimiento plástico interior para que el líquido no entrara en contacto con el metal.



Revista Contemporánea, Madrid 15/08/1899



 Este hecho hizo desaparecer prácticamente todas las cabezas anteriores, pues los fabricantes vendían las antiguas cabezas a la fundición, donde se refundían y revestían de nuevo. Las nuevas cabezas ya venían pintadas o esmaltadas con el color de cada fabricante, así como con el nombre o la marca troqueladas como las anteriores. En la década siguiente, algunos fabricantes comenzaron a sustituir estas cabezas por otras de nailon (de color marfil)  o de plástico (de vivos colores). En 1975 se prohibieron de forma definitiva las cabezas con algún componente metálico en su composición, aunque todavía era frecuente encontrar alguna entre los stocks de los fabricantes.


Cabezas de plástico, nailon, metálica esmaltada y de aleación

En cuanto a las fundas de plástico, fueron obligatorias en la década de los setenta de cara a garantizar la seguridad de los encargados de manipular los sifones y, sobre todo, de los consumidores. Anteriormente a esta disposición, ya se encontraban en el mercado fundas protectoras de metal que se utilizaban sobre todo en el ámbito de la hostelería y que podían resultar muy artísticas.

Las fundas de plástico eran de dos tipos:
-Las de rejilla, que eran de plástico rígido y que fueron las más utilizadas por la sencillez de su colocación y por resultar más económicas.
-Las fundas de goma, que debían colocarse mediante calor, y que se adaptaban perfectamente a la botella, consiguiéndose un resultado mucho más estético. Este tipo de funda admitía el mismo serigrafiado que la botella y a veces, para proteger el dibujo, éste se hacía en negativo por la cara interna de la goma, con lo cual simulaba el efecto de una serigrafía tradicional en cristal.  Podían ser lisas o presentar orificios.



Funda de goma

Funda de rejilla


Con la aparición obligatoria de las fundas de plástico, los fabricantes dejaron de grabar sus envases, utilizando botellas lisas y anodinas. Sin embargo, el sistema también ha permitido que muchos envases de fábricas ya desaparecidas, así como envases que estaban en desuso, fueran reutilizados, al resultar más económicos que los nuevos, por lo cual las fundas han servido para conservar un importante patrimonio de marcas de diversas localidades y épocas. Lamentablemente, los envases que no sobrevivieron fueron los que escapaban a la forma cilíndrica, que vieron ahí cerrada ya cualquier posibilidad de uso posterior.



Fuentes: Hernández Duque, Francisco. La fabricación de gaseosas y sifones en Navarra. Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra nº85

Isábal Mallén, Silvia. Historia de las fábricas de bebidas carbónicas en La Litera. Littera 3. Revista de estudios literanos. Centro de Estudios Literanos.

Hemeroteca Prensa Histórica del Ministerio de Cultura

..........Los sifones en España.Sistemas de marcaje (4): El grabado mediante serigrafía

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La impresión de sifones mediante serigrafía ya se había utilizado en Francia a finales del siglo XIX de forma muy localizada y artesanal, aunque entonces recibía el nombre de esmaltado al fuego. Las innovaciones técnicas en el proceso permitieron utilizar este sistema en serie sin perder definición en los motivos resultantes.
A nediados de los 50 en España se convirtió en el sistema más popular para marcar sifones y gaseosas, consiguiendo atractivas botellas de tonos alegres.

En sí, el sistema resulta bastante simple, ya que se trataba esencialmente de una malla de nylon o alambre muy fino sobre la que se colocaba el diseño deseado, tratando posteriormente las partes de la malla que quedaban libres con una especie de barniz. Seguramente se superponía la malla sobre el vidrio y se impregnaba con un esmalte especial del color deseado, compuesto entre otros materiales por arena de sílice, traspasando éste sólo las partes de la malla que habían quedado expuestas.
Tras este proceso únicamente bastaba introducir la pieza en un horno a 600ºC para que el esmalte se vitrificara. De esta manera se podían imprimir diseños con diferentes colores, si bien debía repetirse todo el proceso para cada uno de ellos, por lo que la tendencia general fue la impresión a uno o dos colores, pues añadir alguno más encarecía muchísimo el coste de fabricación.

En un momento en que se contabilizaban más de 5.000 empresas en España, la diferenciación del producto era vital, y además en 1958 se  publicó una reglamentación que obligaba a que figurara en los envases "necesariamente grabado o impreso en forma indeleble en el tapón o en el cuerpo de los mismos el nombre o marca del fabricante y el nº de registro", así que la práctica totalidad de los pequeños fabricantes, incluso los que anteriormente habían optado por no marcar sus botellas, se decidieron a grabar sus botellas, utilizando esta técnica y dejándonos así su legado en forma de simples envases  a los que hoy en día se empieza a considerar como auténticas piezas de museo.



Sifones serigrafiados



Fuentes: Hernández Duque, Francisco. La fabricación de gaseosas y sifones en Navarra. Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra nº85

Isábal Mallén, Silvia. Historia de las fábricas de bebidas carbónicas en La Litera. Littera 3. Revista de estudios literanos. Centro de Estudios Literanos.

..........Sifones en España. Sistemas de marcaje (3). El grabado mediante chorro de arena

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Aunque esta técnica ya se venía utilizando en España para las botellas de gaseosa desde principios del siglo XX, en el caso de los sifones, y debido a la preferencia de los fabricantes por los grabados al ácido, no se empezó a generalizar hastra la década de los años veinte.

Este método se basa esencialmente en el esmerilado del vidrio mediante un chorro de arena a presión, proyectado sobre una plantilla en la que se ha realizado el motivo que se quiere plasmar, pues de esta manera la arena solo incide sobre la superficie del cristal al pasar entre los huecos que previamente se han practicado para formar el diseño. Con esta técnica no se consigue la calidad que proporcionaban los grabados al ácido, pues de hecho la creación de motivos ornamentales es muy limitada, ciñéndose muchas veces simplemente al grabado de textos. A pesar de ésto, y debido a que resultaba más económico que el grabado al ácido, fue un sistema muy utilizado hasta que fue desbancado por la serigrafía, que se impuso sobre mediados de los años 50.

Plantilla para el grabado con chorro de arena.
Colección particular Hugo Vázquez (Argentina).


Hay algunas personas que tienen problemas para distinguir entre sifones grabados con este sistema y algunos grabados sencillos al ácido. Además del tacto, a simple vista una manera sencilla de distinguirlos es que en los grabados con chorro de arena, las letras y sobre todo, las figuras que las rodean (círculos, elipses..), aparecen siempre "rotas", sin continuidad en las líneas.



Ejemplo de sifón grabado cn chorro de arena
www.todocoleccion.net

Fuente:Hernández Duque, Francisco. La fabricación de gaseosas y sifones en Navarra. Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra nº 85

..........Sifones en España. Sistemas de marcaje (2): El grabado al ácido

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El sistema de grabado al ácido es el que fue utilizado por los primeros fabricantes de sifón en España. Se trata de un sistema basado en la utilización del ácido fluorhídrico, y sus orígenes hay que situarlos en Francia en el último cuarto del siglo XIX.
De hecho, y puesto que en España no se realizaba este tipo de estampado, los sifones de esa época venían de Francia, concretamente de París.
La técnica del ácido era complicada y por tanto bastante cara, lo que sumado a los gastos de transporte de las piezas, hacía que solamente unos pocos fabricantes españoles se decidieran a incorporar esta forma de marcaje para sus sifones.

El proceso de grabado al ácido constaba de los siguientes pasos:
1. Sobre una plancha de cobre se realizaba en altorrelieve, mediante buriles o herramientas similares, el motivo que se quería plasmar en el sifón.

2. Se sumergía el sifón en un baño de parafina líquida, calentada a unos 100º, con el fin de que la capa que quedara adherida a las paredes del envase fuera lo más delgada posible.

3.Se daba la forma del sifón a la plancha de cobre que contenía el motivo en altorrelieve, y posteriormente se calentaba.

4.La plancha caliente se acoplaba con sumo cuidado al sifón parafinado, con el fin de que las partes del relieve que estuvieran en contacto con la parafina la derritieran, quedando ésta adherida a la plancha.

5.El sifón se introducía en un baño de ácido fluorhídrico, quedando las partes del sifón que seguían cubiertas de parafina intactas. Dependiendo del tiempo que durara el baño en ácido se conseguía una mayor o menor profundidad en el grabado. Además existían ciertas fórmulas para conseguir un efecto mateado, que con el tiempo fueron las más empleadas en los vidrios blancos, a base de fluoruro de amonio, pues el ácido fluorhídrico utilizado solo disuelve el cristal pero deja el grabado transparente, de ahí que se usara principalmente en vidrios en tonos azules, anaranjados o ambarinos.

6.Una vez sacado el sifón del baño se lavaba con abundante agua caliente, con el fin de desprender la parafina sobrante y neutralizar los restos de ácido.

Se trataba, pues, de un proceso que no solamente requería mucha maestría sino que además resultaba peligroso, pues el ácido fluorhídrico en contacto con la piel no es cáustico, sino que se introduce en el organismo, provocando una reacción que puede llegar a causar la muerte, a no ser que se administre rápidamente al intoxicado inyecciones de gluconato de calcio.

Entre los grabadores parisinos que trabajaron esta técnica, se pueden mencionar a Guillet, Piot Pantino, los hermanos Gueret, E.Chouannard y J.Malesset, destacados por la calidad de sus trabajos.

Sifón francés estampado al ácido. Se puede observar el refinamiento del grabado
www.siphon.fr


Ya a principios del siglo XX este método comenzó a ser utilizado en nuestro país por talleres situados generalmente en Madrid y Barcelona, como los de Vázquez del Saz (en cuyos catálogos aparece denominado como estampado "a muselina"), Evaristo Barraca o la Compañía Franco-Española, aunque la calidad de sus grabados distaba bastante de la  de sus predecesores franceses. A pesar de todo, algunos fabricantes siguieron importando sifones del país vecino e incluso de otros países como Inglaterra o Checoslovaquia, que también contaban con afamados grabadores.

El grabado al ácido por parte de los talleres españoles entró en decadencia hacia 1920, con la generalización del grabado por el procedimiento del chorro de arena, si bien se continuó con esta técnica hasta finales de los treinta aproximadamente.



Sifón grabado al ácido en España.
www.todocoleccíon.net







 Fuente:Hernández Duque, Francisco. La fabricación de gaseosas y sifones en Navarra. Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra nº85



..........Sifones en España. Sistemas de marcaje (1): sifones sin marca y con grabado en relieve

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El tipo de sifón más utilizado en España ha sido el que no poseía ninguna marca, por una razón evidente de economía. Sin embargo, el hecho de que no poseyeran ningún tipo de marcaje no implicaba uniformidad en los envases.
En formas, el más utilizado fue el sifón cilíndrico, que podía ser completamente liso, poseer franjas espirales , tener o no tener pie o base, estar labrado a perlas, contar con ranuras verticales, presentar relieves de nido de abeja o de talla de diamante, disponer de un espacio delimitado en relieve para grabar la marca, presentar caras octogonales, tallas geométricas, bandas horizontales... Este sifón convivió con otros más espectaculares: los piramidales, los diseños marquesa o roma, los ovoides y los especificos de cada fabricante.

Sifón marquesa, debe su nombre a que su forma recuerda a los vestidos de las damas elegantes del S.XIX
www.siphon.fr

Sifones piramidales
www.siphon.fr

Sifón labrado a perlas. Forma cilíndrica con base.
http://h2co3c.blogspot.com.es

A partir de los años 20, pero sobre todo en la década siguiente, también se popularizaron diseños complejos decorados con motivos que recordaban la estética modernista, no en vano, las vidrierías que comenzaron a fabricar este tipo de sifones estaban ubicadas precisamente en Barcelona



Sifón con motivos florales de estética modernista
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Después de estos años de gran creatividad, coincidiendo con los años de la Guerra Civil y la posguerra, se inició una nueva etapa en la que los diseños de los sifones volvieron a sus formas más simples y económicas.
A mitad de siglo se notó un repunte en cuanto a su complejidad y variedad, aunque sin llegar al esplendor de los años anteriores, pero cuando se popularizó el sistema de marcaje mediante serigrafía en los años 60, se volvió al sifón liso que requería esta técnica. Tendencia que continuó cuando la reglamentación impuso la funda protectora de plástico a los envases de sifón, lo que supuso al mismo tiempo la condena de las botellas de formas no-cilíndricas que todavía existían en el mercado.

Respecto a los colores, los más comunes eran los verdes y los blancos, en sus variantes transparente y translúcido, pudiéndose encontrar también colores como el azul, rosa, rojo, ámbar o amarillo.

El sistema de grabado en relieve no comenzó a extenderse para los sifones hasta principios de los años treinta, debido a la preferencia por otros métodos como el grabado al ácido, o el chorro de arena. Recordemos que para las gaseosas era éste un sistema empleado ya desde finales del XIX. Era un sistema que encarecía el precio final del sifón, al requerir un molde único para cada fabricante, y tenía el inconveniente de que no podían inscribirse textos muy específicos, así que la inscripción solía limitarse a un mero nombre comercial.




Sifón marcado con el sistema de grabado en relieve
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Fuentes: Hernández Duque, Francisco. La fabricación de gaseosas y sifones en Navarra. Cuandernos de Etnología y Etnografía de Navarra nº 85

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http:h2co3c.blogspot.com.es

..........Las botellas utilizadas en España para gaseosa y refresco

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Si preguntáramos a cualquier persona cuál es la botella típica de gaseosa en España, responderá que es la botella de un litro de cristal con cierre mecánico de porcelana. Sin embargo, este tipo de botella solamente se generalizó a partir de los años 50, cuando se implantó el consumo de esta bebida en el ámbito familiar.

Típica botella española de gaseosa de 1 litro de capacidad.

Antes, el consumo tanto de gaseosa como de otros refrescos se realizaba solamente en celebraciones, fiestas o en establecimientos de hostelería, por lo cual los envases utilizados eran más pequeños, de 20 o 33 cl. de capacidad.

En cuanto a sistemas de cierre, el primero que se utilizó fue el corcho, que fue más tarde sustituido por el tapón mecánico, la botella Codd, o ya directamente el tapón corona en la década de los 30.

La botella Codd tuvo una fuerte implantación en nuestro país hasta esa década, en la que el tapón corona se generalizó. Alguna fábrica debió prolongar su uso algo más, pues la legislación prohibió su uso definitivo en la orden ministerial de 22/03/1955.
Como ya se ha comentado en otra entrada de este blog, este envase contaba con una serie de inconvenientes, como eran su alto coste, su riesgo de rotura, el afán infantil de conseguir la canica de su interior, su dificultad en el lavado y la falta de higiene (recordemos que la forma habitual de abrirlas era con el dedo, y al ir sin tapón se solía introducir suciedad en el interior de la boca). Las cajas utilizadas para el reparto de estas botellas contaban con compartimentos para cada botella hechos con esparto.

Caja de botellas Codd con compartimentos de esparto. www.todocoleccion.net


El tapón mecánico o de porcelana fue utilizado ya en las últimas décadas del s. XIX de forma minoritaria, aunque fueron bastantes las fábricas que lo adoptaron para sus gaseosas y refrescos, resultando algo incómodo para las botellas de pequeño formato. Como he dicho, su implantación fue espectacular desde mediados de los años 50 para las botellas de un litro.

La siguiente botella con su espectacular tapón, propiedad de Juan Ramón García Rivas, que me ha pasado amablemente su fotografía, demuestra que esta botella ya era utilizada a finales del s.XIX, pues era utilizada por la empresa de Tortosa de los Sres. Zaragoza y Cía, fabricantes de bebidas gaseosas de varios sabores y también embotelladores de cerveza.

Diario de Tortosa, 1888

Fotografía propiedad de Juan Ramón Gacía Rivas


A partir de los años 30, el tapón corona, también denominado chapa, se utilizó de forma regular y fue adoptado de forma masiva por los fabricantes de bebidas refrescantes. Tenía la ventaja de su bajo coste, su hermeticidad y su higiene, y, aunque los fabricantes adoptaron en los 50 el tapón mecánico para las botellas grandes, siguieron empleando el tapón corona para sus botellas pequeñas.

Otros sistemas de cierre utilizados de forma minoritaria fueron el tapón de rosca (con tapón de baquelita), o sistemas mixtos: tapón mecánico y tapón corona, tapón de rosca y tapón mecánico, etc.

En cuanto a los sistemas de marcaje, hasta la reglamentación de 1958 que obligaba a que figurara en los envases "necesariamente  grabado o impreso en forma indeleble en el tapón o en el cuerpo de los mismos el nombre o marca del fabricante y el nº de registro", los fabricantes españoles no eran muy dados a grabar las botellas destinadas a los refrescos, posiblemente por una cuestión de economía y porque así podían ser compradas de segunda mano o ser intercambiadas con las de otros fabricantes sin que se notara (la personalización se hacía en el tapón corona, que indicaba la procedencia de la botella). A pesar de que las botellas estaban bastante estandarizadas y en su mayoría eran bastante simples, las había decoradas con relieves de complejos motivos vegetales y geométricos, diseños exclusivos unas veces propiedad del fabricante y otra de las empresas vidrieras. Los colores utilizados, casi siempre en gamas del verde, variaban del blanco transparente al verde oscuro.

Cuando se adoptaba algún sistema de marcaje posiblemente era para disuadir de esas prácticas de intercambio, siendo el sistema más utilizado el grabado en relieve, empleado ya a finales del XIX, que también convivió con el "chorro de arena". A mediados de los 50 se impuso el grabado mediante serigrafía.  Estos sistemas de estampación serán ampliados en otra entrada.


Botellas de 0,20 con relieves. http://h2co3c.blogspot.com.es


Fuentes: Hernández Duque, Francisco. La fabricación de gaseosas y sifones en Navarra. Cuadernos de Etonología y Etnografía de Navarra nº 85

Isábal Mallén, Silvia. Historia de las fábricas de bebidas carbónicas en La Litera. Littera 3. Revista de estudios literanos. Cellit.

http://h2co3c.blogspot.com.es

..........Los primeros años de Coca-Cola en España

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Parece mentira que de una marca como Coca-Cola, objeto de atención y colección en todo el mundo, se sepa tan poco de su primera historia en España. Acudir a la web oficial no sirve de nada, pues se ignoran totalmente esos primeros años en los que Coca-Cola fue fabricada aquí. Sin embargo, hasta hace poco todavía quedaban personas capaces de dar testimonio de aquellos tiempos y además nos quedan las hemerotecas, donde se guardan los testimonios de una intensa campaña de publicidad por parte de la Compañía. Incluso he encontrado en un grupo de Facebook dedicado a la recuperación de imágenes antiguas de Barcelona una fotografía que nos muestra la fachada de la fábrica existente en Barcelona en los años 20:



Fotografía propiedad de J. López Ontiveros

En la hemeroteca del periódico La Vanguardia de Barcelona vemos que en 1999 la cuestión surgió dentro del apartado Cartas al Director y, en una carta publicada el 25 de julio, Fernando Duffo cuenta que fue su abuelo, Francisco Duffo, quien obtuvo el contrato para embotellar Coca-Cola para  "Barcelona y alrededores" en 1928. La familia Duffo sería posteriormente la creadora de la gaseosa La Casera, pero en aquellos años su marca de gaseosas era "El Rayo", y como tal, anuncia la llegada de Coca-Cola a la ciudad:



La Vanguardia, 17/06/1928


Efectivamente, las primeras publicidades de Coca-Cola las encontramos en ese mismo año en La Vanguardia, y se especifica que "se halla de venta por primera vez en Barcelona". Al mismo tiempo, se fundó la compañía Coca-Cola de España con sede en Barcelona, al objeto de nombrar nuevos embotelladores.

La Vanguardia, 04/09/1928
Muy poco después aparecen más publicidades en distintos periódicos nacionales. Investigando hemerotecas, se localizan unas cuantas fábricas de Coca-Cola en España, además de la de Barcelona: Bilbao (fábrica La Vizcaína S.A., que comenzó a embotellar el popular refresco en 1928, al mismo tiempo que Espumosos "El Rayo"), Guadalajara (Orange Cisne), Melilla (Weill Hnos., embotellador en 1929) y Sta.Cruz de Tenerife (La Perfección).  En 1930 aparecen documentadas además tres fábricas más en Cataluña:  Clotet de Granollers, Rigau de Blanes y Romeu de Vic. Hay que señalar que en 1928 en Tenerife la Coca-Cola que se ofrecía llegaba directamente de Estados Unidos.

La Prensa (Sta.Cruz de Tenerife, 15/06/1928)

Flores y abejas, revista festiva semanal (Guadalajara, 17/8/1930)




A Coca-Cola le costó triunfar en esos años, el público le atribuía un "sabor a medicina" del que la Compañía era consciente, por eso en sus anuncios afirmaba que "en cuanto la haya probado dos o tres veces, Coca-Cola se convertirá en su refresco favorito".

La Vanguardia, 21/05/1929


Otro de sus inconvenientes era el precio, 35 o 45 céntimos que, comparados con los 15 que costaba una botella de gaseosa, no la hacían apta para su consumo masivo. En Barcelona se vendían, según afirmaciones de Fernando Duffo, una media de 215 cajas diarias de 24 botellas.

Por todas estas razones, la publicidad fue intensiva. Se aludía en ella a su efecto vigorizante y a su poder refrescante. Deportistas famosos y estrellas de cine eran utilizados en sus anuncios, así como alusiones a los hoteles y cafés europeos de moda donde "la juventud más elegante" era firme partidaria de su sabor. En todos los anuncios se recordaba además, que 8 millones de botellas de Coca-Cola se consumían diariamente en el mundo, "desde Canadá hasta Argentina".
ABC Sevilla, 03/07/1930


ABC Madrid, 07/06/1932




Finalmente la compañía Coca-Cola, visto el éxito que iba adquiriendo la bebida, instaló finalmente en 1933 su propia fábrica en España, al menos en Barcelona, donde se estableció en la calle Aragón, con lo cual retiró las licencias de embotellado y las empresas dedicadas a este fin se convirtieron en meras distribuidoras del producto.
Lamentablemente, llegó la Guerra y Estados Unidos dejó de enviar suministro de producto base, por lo cual la fabricación de Coca-Cola cesó en nuestro país hasta que en 1953 se reaunudó, pero esa ya es otra historia.


Barcelona 1928. Postal colección particular.



Fuentes: Hemeroteca Biblioteca Nacional de España
              Hemeroteca de Prensa Digital. Ministerio de Cultura
              Hemeroteca La Vanguardia
              Hemeroteca ABC
              http://cervezabilbao.blogspot.com.es/2012/04/la-vizcaina-sa-fabrica-de-cervezas_5.html

..........Los sparklets

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Reciben el nombre de sparklets los sifones que funcionan con cargas individuales de gas. Utilizados sobre todo en el ámbito doméstico, contaban con la ventaja de la higiene, en unos tiempos en que no se fiaban mucho de las manipulaciones que pudieran llevarse a cabo en los procesos industriales o de los lugares donde podrían haber estado estas botellas.
Fabricados por la compañía Sparklets Ltd, de Londres, el primero de ellos, que no era propiamente un sifón sino una botella, fue patentado en 1896 y pronto se pudo disponer de él en España:



El Imparcial, 08/04/1899

 
Este sifón se componía de tres cuerpos:  la botella inferior, de vidrio y recubierta de una malla de bambú, tenía en la boca una rosca en la que se atornillaba el segundo cuerpo. Éste era una esfera metálica atravesada por un tubito donde se colocaba la cápsula. El proceso se terminaba atornillando el tercer elemento, una especie de caperuza que, al colocarla, perforaba la cápsula. Se oía un ruido similar a un pinchazo que indicaba que el gas se había liberado. Bastaba con agitar un poco el artefacto para disponer de la bebida efervescente. La prensa de la época se hacía eco de la maravilla del invento de forma que "si dais un banquete, no necesitaréis comprar Champagne sin remisión. Cualquier vino blanco agradable desafiará al Moet Chandon más espumoso" (La Correspondencia de España 02/06/1899)

Pocos años más tarde aparecería el popular Prana Sparklet, con un diseño más cercano al sifón que todos conocemos y envuelto en una funda protectora metálica. Las primeras publicidades de este popular sistema aparecieron en España en 1908, año en que los Prana Sparklet obtuvieron una Medalla de Oro en la Exposición de Zaragoza:



Nuevo Mundo, Madrid 18/06/1908
 
Esta forma fue la más popular y más extendida, aunque no fue la única que se comercializó con esta marca, también los había más grandes que imitaban la forma del seltzógeno Fèvre y además la misma empresa se encargaba de vender sales o jarabes para poder fabricar imitaciones de aguas minerales o refrescos en casa.



Los sparklets fueron evolucionando. La Sparklets Corporation de Nueva York, filial de la compañía londinense, introdujo en los años 30 una válvula de no retorno que permitía retirar la recarga después de que el sifón estuviera cargado. Estos sifones estaban confeccionados, además, con cristal hecho en Checoslovaquia. Luego vinieron los sparklets hechos con una aleación cromada, y los de colores y distintas formas con cabeza de nylon, muy populares en los guateques de los 60 y los 70.



Sparklet con válvula de no retorno




 




Sparklet cromado

Hay que decir que Sparklet no fue la única empresa que diseñó y comercializó sistemas de fabricación doméstica de agua con gas a base de cápsulas, pero si fue la más popular e internacional. Todas ellas, además, contaban con su propio sistema para poder rellenar varios sifones de forma rápida mediante unos cargadores que recibían las cápsulas y en los que se introducía el sifón, estos sistemas fueron muy populares en la segunda década del s.XX.  El cargador del sistema Prana Sparklets se llamaba "Perfectus", y estaba especialmente diseñado para su empleo en hoteles, cafés, bares, hospitales, conventos..., pudiéndose rellenar un sifón en menos de un minuto. Estos cargadores resultaban algo caros pero, en contra, se ahorraba en la botella de sifón, que no necesitaba llevar el compartimento para la cápsula.







Fuentes: Hemeroteca Biblioteca Nacional de España
              Design Magazine June 1958





 



..........El Tapón Corona

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El tapón corona fue un invento de un emigrante irlandés establecido en Baltimore llamado
William Painter, que lo patentó en 1892. Painter también fue el creador del abrebotellas imprescindible para su apertura.
La novedad de este tapón consistía en que al contrario que en los demás sistemas de cierre, éste se ajustaba a la boca del envase, constituyendo un sistema completamente hermético. El hecho de que fuera desechable garantizaba también su higiene.
Su éxito fue tal que desbancó en pocos años a prácticamente todos los sistemas utilizados hasta entonces, y fue adoptado no solamente por la industria de los refrescos sino también por la de cervezas, aguas minerales, leche, etc. A pesar de todo, su éxito no fue inmediato pues requería nuevas botellas, nuevas máquinas embotelladoras y sobre todo, una industria del vidrio capaz de producir botellas uniformes, lo cual solamente se consiguió en los albores del s.XX. Sobre la década de los 20  su uso ya estaba generalizado en todo el mundo.


Imagen de la patente original de William Painter del tapón corona
 

Imagen de la patente original de William Painter del abrebotellas

 
Aunque desde su invención ha cambiado poco su aspecto, lo cierto es que su faldón se ha ido haciendo más corto, y se ha pasado de 24 a 21 dientes. Asimismo, el disco interior que garantiza su hermeticidad, que era antiguamente de corcho o papel, ha sido sustituido por plástico.

El tapón corona, también a diferencia del resto de sistemas utilizados en la época, contribuía a la diferenciación del producto al poder fabricarse con el logo y colores de la empresa, convirtiéndose así en un elemento publicitario objeto de colección en todo el mundo. Muy pronto se utilizó el disco interior para incluir promociones y vales-regalo:

Publicidad de botellines Cinzano con regalos en su tapón corona. La Vanguardia, 26/10/1930
 
En España fue la industria cervecera la primera que utilizó este tipo de tapón. Parece ser que en 1905 la marca El Águila Negra, en Colloto, ya lo usaba, y algo más tarde, en 1911, la Corunna Brewing Company, fábrica de La Coruña aunque de capital inglés, también.
En 1921 José Torras, empresario catalán, trajo, procedente de Méjico, maquinaria para la fabricación de estos tapones e instaló una primera fábrica en Barcelona.

En los años 30 el tapón corona se utilizaba ya de forma general en nuestro país para el cierre de botellas de refrescos. Se fabricaba en varios diámetros y era también habitual encontrarlo en frascos de leche condensada. También se convirtió en una forma de cerrar las conservas caseras, para lo cual se llevaban estas conservas a las fábricas de gaseosas donde se les aplicaba el cierre. Esta actividad se realizó en zonas rurales hasta los años 70.

Publicidad Didón con tapón corona. Crónica Targarina 10/05/1924





Publicidad empresa de tapón corona en Barcelona. La Vanguardia 27/04/1926

 
 Fuentes: http://cervezabilbao.blogspot.com.es/2012/06/la-vizcaina-las-chapas-o-iturris-de-sus.html
               http://www.sha.org/bottle/closures.htm
               Hemeroteca La Vanguardia
               http://xacpremsa.cultura.gencat.cat/pandora/#top

..........La situación de las fábricas españolas en el comienzo del s.XX

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En 1897 la empresa A.Seeli y Cía de Barcelona resultó determinante para la popularización de las empresas de bebidas carbónicas al fabricar y comercializar el "ácido carbónico líquido" como se hacía ya en otros países, y cuya importación resultaba difícil.
Este detalle simplificaba muchísimo el proceso de fabricación y reducía las necesidades de espacio y capital para instalar una fábrica.
 
Publicidad de los tubos de carbónico de la compañía A.Seeli. Industria e invenciones 7/7/1900

 
Esta empresa patentó también un aparato de pequeñas dimensiones ideado para funcionar con los tubos de ácido carbónico. Esta máquina, a la que se llamó "Víctor", podía disponer de varios grifos embotelladores y podía usarse para el llenado de sifones y botellas, bien fueran con tapón de corcho, de porcelana o de vidrio (tapón Codd).
 
 
Primera máquina Víctor de A.Seeli y Cía. Industria e Invenciones 30/12/1899


A todas estas innovaciones hay que sumar la fabricación española de envases, siendo la empresa vidriera de Juan Vilella, en Barcelona, una de las pioneras en fabricar envases específicos para la industria de las gaseosas en España.
Anuncio J.Vilella. Anuario Bailly-Baillière. 1902
 
 En 1902 aparecen también los primeros anuncios de A.Vázquez del Saz, en Madrid, que, además de sifones, fabricaba maquinaria para producirlos, ofreciendo también a sus clientes botellas y esencias. Estas dos empresas, la de Juan Vilella, y la de Vázquez del Saz, además de la de Domingo Vilella e hijos (más tarde Viudas Vilella), fueron las grandes proveedoras de las fábricas de estos años



Anuncio de Váqzquez del Saz. Anuario Bailly-Baillière 1906
 
Con todas estas innovaciones, el proceso de fabricar gaseosas se simplificó tanto que esta industria se extendió por todas las poblaciones, donde era realizada en muchas ocasiones por cafés y confiterías que ampliaban así su tradicional oferta de refrescos. No siempre era así, para muchos comerciantes, aunque se dedicaran a actividades que nada tuvieran que ver con la hostelería (podían ser fábricas de lejía, tiendas de ultramarinos, vendedores de vino, fábricas de esterillas....), fabricar gaseosas en verano se convirtió en una forma de redondear ingresos con una baja inversión. Hay que pensar que en estos años los refrescos solamente se consumían en los establecimientos de hostelería y grandes ocasiones como festividades, ceremonias, fiestas o verbenas y eran muy pocas las empresas dedicadas en exclusiva a este tipo de industria. Tardarían bastantes años en convertirse un producto de consumo diario.


Fuentes: Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España