..........Una colección de arte cuyo tema central es el sifón

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Albiac Distribuciones es una gran empresa de distribución cuyos inicios se remontan a 1921, cuando Miguel Albiac y Josefa Ráfales llegaron a Caspe desde Nonaspe, donde montaron una pequeña fábrica de sifones y gaseosas que se vendían, junto a otras marcas de cervezas y refrescos, en toda la comarca del Bajo Aragón Histórico.

Después de haber llenado miles de sifones y ya en tiempos más recientes, la empresa decidió promocionar la única colección de arte del mundo dedicada en exclusiva al sifón, representado en variedad de técnicas, estilos y soportes. Además de servir como homenaje a los comienzos de la empresa, la colección tiene por objeto estimular la creación artística en la comarca, ya que las obras seleccionadas se editan en postales, calendarios e incluso azucarillos, para hacer publicidad gratuita y universal a los artistas que las han creado. Para difundir su obra además, se organizan exposiciones en poblaciones del Bajo Aragón, en las que, en torno a un vermut con sifón, se originan también tertulias de artistas y creadores comarcales, a las que en ocasiones asisten también alumnos de Escuelas de Arte y Dibujo.

Hoy en día la colección cuenta con un centenar de piezas en las que la icónica imagen del sifón ha sido interpretada por otros tantos artistas bajoaragoneses o vinculados a ese territorio. Desde aquí  hago pública mi admiración por este proyecto que aúna sifones y arte. Si queréis más información y ver algunas de estas magníficas obras, podéis consultar su página web:  http://www.albiacsrl.com/Arte.html

Cartel de una de las exposiciones de la Colección de Arte Albiac (http://www.zafarache.com/municipal/pina-de-ebro/1500-exposicion-sinfonia-de-sifones-en-el-convento-de-pina)


..........El Gaitero, La Castellana y Fluxento

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El incombustible Miguel Ángel Martínez Coello, imprescindible colaborador de este blog, vuelve a la carga con otro artículo sobre gaseosas gallegas...y su ampliación, dos en uno.



El Gaitero, La Castellana y Fluxento

Sabido es que El Gaitero es la marca conocida por todos de una sidra que nos ha acompañado desde hace mucho tiempo durante las celebraciones caseras y sobre todo en las fiestas navideñas. Pero lo que mucha gente no sabe es que también fue una marca de gaseosas de Quiroga, un municipio de Lugo limítrofe con el de San Xoán de Río y Castro Caldelas.

Se tiene conocimiento de que en Quiroga existió también otra gaseosa conocida como La Castellana, que figura con el nº 3472 del registro de bebidas refrescantes de Lugo a nombre de D. Manuel González Álvarez, pero más conocida por “La Grabiela”, que así llamaban todos a la buena de la Sra. Gabriela, y que estaba ubicada a un lado de la plaza Mayor en la calle Calvo Sotelo, un poco más arriba de donde estuvo la fábrica de El Gaitero.



En San Clodio, el municipio limítrofe con Quiroga, existió la conocida marca FLUXENTO, registrada a nombre de Manuel Gómez Montero con el nº de fabricante 3480. Aún no he tenido ocasión de conocer el significado de tal denominación, aunque posiblemente se trate de algún mote o apodo, una costumbre muy arraigada en Galicia.  La costumbre viene de la época romana para definir a alguien teniendo como referencia su aspecto físico, con una finalidad solamente descriptiva y nunca ofensiva, como “El enano”, “El narices”… Y en Galicia es de todos conocido el hecho de que hasta hace poco era imposible localizar a alguien por su nombre o apellido real, pero sí por el sobrenombre que definía a una familia o a alguien en particular y que se había transmitido de generación en generación. Por ejemplo si preguntabas a alguien por Manuel Rodríguez Pérez, nadie respondía afirmativamente, pero si preguntabas por “O Can Grande”,  “O rato”, o “O fillo do mascarón”, todos sabían a quién nos referíamos. 






Pero hoy lo que nos ocupa es la marca de gaseosas El Gaitero. La cosa fue así: José Vega González fue una persona de confianza del “Cachafeiro”. Para los que no lo sepan, Construcciones Cachafeiro fue una empresa de construcción orensana de gran prestigio con obras en toda España y D. José Vega era, por aquellas fechas, el encargado de obra de dicha empresa en Madrid, hasta que un buen día decidió volver a su Galicia a comienzos de los 60 del pasado siglo.

Recién llegado a Quiroga compró un Seat 1500 de color rojo con el que se dedicó a labores de taxista, teniendo como base principal la Estación de San Clodio, esperando al “Jaimito” que iba por Venta de Baños a Madrid o al “Shanghai”, también llamado “el catalán” por los gallegos y “el gallego” por los catalanes, porque enlazaba Galicia con Cataluña, tardando 36 horas en hacer el recorrido Vigo - Barcelona, siendo trenes muy conocidos en la época. Comentaba que la adquisición la tuvo que hacer en León porque allí tardaban solo seis meses en entregarlo en vez de los doce meses a dos años que tenía que esperar en el Orense o Lugo de entonces. Más adelante adquirió otro azul que utilizó hasta que en 1964 compró la fábrica de Gaseosas el Gaitero. Entre envases y jarabes fue creciendo una niña, que más parecía una princesa robada de un cuento, Sara Inés Vega, hoy alcaldesa de Castro Caldelas, que tanto bien arrima a ese bellísimo entorno.

Pero D. José, viendo que lo de las gaseosas no tenía futuro debido a la presión de las grandes firmas como la Casera, la Pitusa o la Revoltosa, decidió montar un nuevo negocio en Monforte de Lemos… el mítico Sésamo en la calle Huertas, hoy rúa das Hortas, calle también emblemática de una villa llena de esplendor e historia.  De esta cafetería-restaurante-whisky club, poco hay que añadir. Es algo que pertenece al glorioso y mágico pasado de Monforte de Lemos. Todo lo que se diga es poco, pues desde la confección de menús, la decoración de las mesas según temporada, los uniformes de los camareros… todo era un rito.



Continuó la saga del mítico Sésamo, La Polar, el España y el Castillo.

Aprovecho este relato para recordar la memoria de Miguel Macía Gonzalez, uno de los entrañables camareros monfortinos que trabajó en todos ellos, que había comenzado en el también recordado Teatro Lemos, y que nos dejó en enero de este año.

Miguel Ángel Martínez Coello




Más sobre las gaseosas Fluxento….


Dña. Sara Inés Vega Núñez, a la sazón hoy preciada alcaldesa de Castro Caldelas e hija de D. José Vega González fabricante de las refrescantes gaseosas El Gaitero de Quiroga y que fuera el emprendedor de la famosa cafetería-restaurante-whisky club SÉSAMO de Monforte de Lemos, me comentó que la denominación de las gaseosas FLUXENTO que regentó D. Manuel Gómez Montero en San Clodio, era debido a que él fue originario de la localidad así llamada a unos cinco kilómetros rio Sil abajo, y a un tiro de piedra de Ambas Mestas, donde el río Lor entrega sus aguas trucheras al todopoderoso Sil. Decir también que desgraciadamente, como muchos bellísimos pueblos de Galicia, Fluxento ha quedado en el olvido, devorado prácticamente por la naturaleza, a pesar de que muy cerca y compartiendo la ladera norte del Sil, existen unos importantes viñedos.


De todas formas, a D. Manuel Gómez Montero se le conocía como Fluxento que como ya he indicado, en Galicia la práctica totalidad de la gente es conocida por el sobrenombre o “alias” heredado de la familia o de la localidad de donde proviene como en este caso.





Miguel Ángel Martínez Coello

Imágenes propiedad del autor del artículo

..........Una colección singular

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Una de las satisfacciones más grandes que me ha dado este blog ha sido conocer a personas que comparten mi pasión por el mundo de las bebidas carbónicas, algunas de las cuales se han convertido en amigos aunque nos separen miles de kilómetros de distancia.

Hasta ahora  siempre me he centrado en el mundo de los refrescos y su coleccionismo en España, pero esta vez voy a hacer una excepción, pues la colección de Enrique S. Pons, argentino radicado en Italia, lo merece. Como ya dije en una ocasión, toda colección debe tener un hilo conductor que otorgue coherencia a los objetos coleccionados, y en el caso de Enrique, sus botellas acaban recreando la historia de las bebidas carbónicas.

Con tiempo y paciencia, Enrique va localizando y acumulando piezas únicas que han constituido hitos en este particular recorrido. Entre ellas, hay muestras de extrañas patentes de cierre utilizadas a finales del s.XIX y comienzos del s.XX, destacando distintos ejemplos de variaciones del cierre Codd. También se encuentran en su colección botellas míticas utilizadas primitivamente por conocidas marcas, como algunas de las primeras botellas de Schweppes. Botellas de base redondeada y torpedos, sifones de maravillosos colores y algunos seltzógenos, completan esta colección en la que también hay cabida para otras botellas especiales que no están relacionadas exactamente con el mundo de las bebidas gaseosas, como antiguas garrafas de vidrio sopladas a mano o envases farmacéuticos.

A Enrique, que tiene otros muchos intereses en el mundo del coleccionismo, no solamente le gustan las botellas, sino también conocer la historia que hay detrás de ellas, por lo que su curiosidad permanente le ha convertido en un gran erudito sobre el tema. Con sus objetos además, realiza maravillosos bodegones que sabe fotografiar como nadie, como podéis comprobar en estas imágenes que espero que disfrutéis.










..........Las fábricas de sifones y gaseosas en Almería

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Hoy quiero compartir este artículo que apareció hace más de dos años en el periódico La Voz de Almería y que hace un completo repaso por las fábricas que existieron en esa provincia, así como por las marcas que embotellaron. Y como siempre hay algo por lo que asombrarse, no os perdáis la historia de la fábrica a la que hacían los pedidos por la radio, concretamente a través de los discos dedicados de Radio Juventud.

¡¡¡Poco a poco se va completando el mapa nacional de las fábricas de carbónicas!!!

Las fábricas de carbónicas en Almería

..........La Pitusa en Galicia y algo más...

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Otro artículo firmado por Miguel Ángel Martínez Coello que sabía de antemano que iba a hacerme ilusión, ya que La Pitusa fue una marca con la que conviví de niña. Mi infinito agradecimiento hacia su esfuerzo por poner luz en la historia de esta marca mítica.

 La Pitusa en Galicia y algo más

Este artículo se lo dedico a Silvia Isábal Mallen, que convivió con La Pitusa, por su calidad vital, valentía, esfuerzo, ejemplo a seguir… y sobre todo por hacer saber que no todo pasado fue peor.

Al principio las primeras bebidas refrescantes se elaboraban en las farmacias como medicina, más tarde se comenzaron a fabricar por particulares que, para diferenciarse, utilizaban envases de diferente relieve y etiquetado. El cristal, especialmente en botellas de litro con cierre mecánico, supuso un avance que garantizaba las condiciones higiénicas y facilitaba el transporte. La publicidad fue una vía fundamental para darse a conocer en el mercado, desde los primeros tiempos en que los medios de transporte solían ser carros o burros, hasta los primeros camiones de reparto. En la década de los 50 del pasado siglo, unos fabricantes de gaseosas vieron que el mercado de las burbujas podría ser más rentable si se globalizaba el negocio. Así surgen La Casera, la Pitusa y la Revoltosa, que en poco tiempo convencieron a muchos pequeños productores para que comercializasen sus productos a través de su marca, que les proporcionaría publicidad, prestigio y mayor nivel de negocio, aunque por el contrario, en ese momento tendrían que envasar el producto con la nueva imagen desechando la propia con la que habían creado la empresa. De este modo eliminaban la competencia debido en gran parte a las campañas publicitarias, medios de distribución y apoyo tecnológico, con los que conseguían una mayor producción y calidad de los elaborados. El pastel lo repartían estas tres grandes compañías que estaban asentadas en centros urbanos o áreas importantes de distribución, de tal manera que quedara cubierta toda la superficie de la piel de toro con La Casera fundada en 1949 por la familia Duffo, La Revoltosa y La Pitusa, que es de quien vamos a hablar.

Cartel de La Pitusa


Orígenes de La Pitusa

La Pitusa, Zar, Espumosos Coral, Cinco Caños y Schottis, son marcas que pertenecen a una misma compañía. Sin embargo quiero citar la siguiente referencia rescatada del blog http://daimieldiario.blogspot.com.es en el que en una entrada que deja entrever la posibilidad de que La Pitusa surgiera en Daimiel, un comentarista “Anónimo”, aporta lo siguiente:
 La gaseosa La Pitusa se creó en Valladolid en los años cincuenta. Fue tal su éxito que a los pocos años el fundador viendo que Valladolid se le quedaba pequeño dio el salto a Madrid instalando primero una fábrica pequeña y a continuación una importante en un polígono industrial cercano a Madrid. Pues bien, para despejar vuestras dudas os diré que el fundador, un adelantado a su época se dedicó a viajar por toda España visitando pequeñas fábricas de gaseosas con la intención de convencerles de la necesidad de crear una asociación de fabricantes de gaseosas con una misma marca “LA PITUSA”. Todo eran ventajas, pedidos más grandes de botellas, esencias, etc… convenciendo a muchos de ellos. Abandonaron sus marcas y empezaron a fabricar con la nueva marca. No se trataba entonces de franquicias sino una simple asociación. En los años 80 la “fábrica madre" cerró pero los distintos fabricantes de toda España continuaron con la asociación. Espero haberos despejado las dudas y solo me queda deciros que todo esto lo sé de muy buena tinta porque… el creador y fundador de la gaseosa La Pitusa era… mi padre

Publicidad de La Pitusa


Respecto a la fabricación de La Pitusa en la población de Daimiel, afirma Víctor González, responsable de Refrescos González del Campo SLU:

Hace ya muchiiisimos años, en cada localidad había varias fábricas de gaseosa, de hecho, aquí en Daimiel, había tres: Una, en la calle Mínimas, otra en la calle General Espartero y una tercera en el Parterre, esta última perteneció a mi abuelo Ramón González, que luego pasó a mi padre y a mi tío hasta que se mudaron a San Roque, que es donde aún estamos en la actualidad. Bien, el tema de la marca, antiguamente existía la Daimieleña, esta marca la fabricaban los tres fabricantes de Daimiel, la botella de gaseosa y el sifón se diferenciaba de uno del otro porque debajo de la marca ponía el nombre del fabricante. Años después, a final de los cincuenta, se creó la marca La Pitusa, una franquicia a nivel nacional, y los fabricantes de Daimiel cogieron esa marca. A fecha de hoy, el propietario de la marca La Pitusa pide tanto dinero por usar la imagen y la marca La Pitusa, que decidimos dejar de hacerla, donde ponía La Pitusa, ahora pone Pitufresh…

Botellas utilizadas en la ciudad de Daimiel: La Pitusa y La Daimieleña. Fuente: http://daimieldiario.blogspot.com.es/2016/07/error-o-no-en-torno-la-gaseosa-la.html?showComment=1512298458449#c6667509681441037579
 
La Pitusa en Galicia

Al igual que en toda España, La Pitusa se comercializó en prácticamente todos los núcleos urbanos de más de 10.000 habitantes e incluso menos, y en muchos caso compitiendo con La Revoltosa o La Casera además de otras pequeñas marcas que se resistieron a la invasión gaseosa. A continuación relato algunos de los fabricantes de La Pitusa en Galicia.

Botella de gaseosa de 1 lt. típica de La Pitusa

En Orense capital hubo una fábrica de la que quizás más adelante le dedique un reportaje aparte, fue la Nicanor Moreiras Álvarez con el número de fabricante 3914 en la Av. de Buenos Aires 200, que embotellaba las marcas Rodicio, La Moderna, y Nicanor Moreiras “La Pitusa”. Es de especial mención que en el sifón por una parte figura la serigrafía del anagrama de Nicanor Moreiras con su número de fabricante y teléfonos y en la otra cara la serigrafía de La Pitusa “Agua de Seltz”

Sifón de Nicanor Moreiras

En El Barco de Valdeorras  en Orense, lideró durante muchos años Félix Piernas Álvarez, del que ya hemos dedicado un reportaje recientemente.
En la Rua de Valdeorras, también en Orense figura también como fabricante de La Pitusa,  Manuel Pérez García con el 3904.
 

En Lugo, más concretamente en Meira, en 1947 Manuel Eiras González comenzó a llenar las botellas a mano en su domicilio, en el que las lavaban y preparaban para el reparto. En un principio contaban con un solo grifo de llenado para pasar más tarde a una máquina de cuatro. Dos personas fabricaban 10 cajas al día que distribuían por Meira y alrededores con un carro tirado por un caballo, ambos alquilados. Con el Nº 3464 de los fabricantes de gaseosas de Lugo fue conocido por su marca, los Refrescos Manolito. En los años posteriores se asoció a La Pitusa para la fabricación de las gaseosas con su nombre, llegando en la actualidad y ya en manos de la tercera generación familiar a ser todo un referente en el mundo de las burbujas en Lugo, Asturias, León y Ourense, con una producción de 3.000 botellas hora. 

En Santa Comba en La Coruña, en el año 1949 con el Nº 2553 de fabricante de gaseosas de la provincia, bajo el nombre Carbónicas Landeira o simplemente Antonio Landeira, lideró el mercado de La Pitusa hasta hoy regentada por la tercera generación. En principio elaboraba sifones que marcaba a la arena o en serigrafía blanco y rojo refrescos Antonio Landeira - manantial propio – Santa Comba. Esta fábrica que hoy cuenta con una delegación en Cee, asumió además la producción de otros pequeños fabricantes que iban cerrando. En el año 2009 la empresa que ya etiquetaba en el idioma portugués debido a su importante presencia en el país vecino que llegó hasta el 40% de su producción, fue galardonada por etiquetar en el idioma gallego recuperando la imagen de la niña con trenzas de La Pitusa. Landeira comercializa en la actualidad la gaseosa de litro y medio litro de La Pitusa por toda la geografía española con el etiquetado de la marca e ingredientes en castellano y gallego.
También en el lugar de Asados-Rianxo, Ramón Suárez Castaño con el Nº 2493 de La Coruña fabricó hasta hace muy poco tiempo La Pitusa.

Sifón de Antonio Landeira

La Pitusa en Pontevedra adquirió gran prestigio a través de Constante Barreiro González en la calle Tomás A. Alonso 142 de Vigo con el número de fabricante 4122 de los de Pontevedra. Embotelló con las marcas refrescos Madreselva, Gaseosa Barreiro, agua de Seltz Barreiro, Espumosos Barreiro, y La Pitusa. Debió ser importante el compromiso con La Pitusa ya que en la serigrafía de la botella de gaseosa La Pitusa de litro pone Espumosos Barreiro Vigo, y en el tapón de cierre mecánico lleva grabado, La Pitusa –Vigo, y con el número de fabricante 4122. La Pitusa se instaló en 1956 y como todas las bebidas refrescantes en su tiempo, obtuvo un éxito relevante debido a la publicidad. Aún muchos recuerdan el soniquete que repetían por los altavoces, y las emisoras de radio “la mejor gaseosa, la más divertida, la más digestiva, ligera y gustosa: La Pitusa, blanca, naranja, limón y cola”. Cuando apareció, ya existían en Vigo otras marcas históricas, como Feijoo, Revoltosa, Estévez, Mimosa, Franco o Arca, que pertenecía a la familia del histórico concejal Agustín Arca, edil de Vías y Obras en varias corporaciones locales. 

Botella de gaseosa de La Pitusa utilizada por Espumosos Barreiro-Vigo


El mundo de la gaseosa se implantó en Galicia a finales del siglo XIX. En 1860 sólo existían en España diez fábricas, siete de ellas en Cataluña. Hacia 1900, había ya 675. En Galicia, la primera fábrica aparece en Santiago en 1874 y, la segunda, dos años después, en 1876. En 1882, el aristócrata Ángel Zabala, que había nacido en 1855 en Cangas de Morrazo, en el seno de una noble familia, funda una fábrica de refrescos en Puentecesures,  Gaseosas Zabala, el Almacén de Coloniales, Ultramarinos Zabala y la primera línea de autobuses  Cesures – Padrón.  En 1905, fue traspasada a José Sierra, y en 1907 acaba en manos de la tabernera Rosa Braña que funda Gaseosas Braña.

Nos acabarán imitando…

 En la localidad de Herrerías- Vega de Valcarce, de la provincia de León, César Varela Ullo con el de fabricante 3267, con la marca gaseosa de mesa  - La Dorita - es exquisita (marca registrada)… su serigrafía nos recuerda terriblemente a nuestra Pippi-Landstrump pitusera.
Ustedes juzgarán…

Gaseosa La Dorita, de Herrerías-Vega de Valcarce

Miguel Ángel Martínez Coello

Salvo la fotografía de las gaseosas de Daimiel, el resto de las imágenes son propiedad de Miguel Ángel Martínez Coello.