..........Fábrica de A. Vicens de Ses Salines

0
COM

 

Nos adentramos hoy en la historia de la fábrica A. Vicens de Ses Salines, en Mallorca, que me ha sido facilitada por Fátima Mir y Joan Obrador, convertidos ya en habituales colaboradores de este blog. Para recrear la trayectoria de esta empresa familiar han contado con el inestimable testimonio y recuerdos aportados por dos de sus protagonistas, Antonia Vicens y Ángela Rosselló. Mi infinito agradecimiento a todos ellos.

                                                                                                         〰

No conocemos cuándo se fundó la fábrica de sifones y refrescos A. Vicens de Ses Salines, pero calculamos que debió ser entre 1910 y 1925.

Su fundador fue Andreu Josep Vicent Orell (1866 - 1948) a quien sucedió su hijo, Antonio Vicens Garcías (1906- 1989),  quien a su vez la transmitió a su hijo, Andreu Vicens Bonet (1935 -2012).

El fundador, Andreu Vicens
El fundador, Andreu Vicens

Fabricaban y vendían a la entrada del pueblo, al lado de la plaza de España, en  la calle Francesc de Borja Moll nº 4, enfrente de la escuela graduada, donde regentaban también el centro telefónico.

Agustina Bonet Rigo
Aproximadamente en el año 1965 se trasladaron  a otro edificio de nueva  construcción muy cerca de allí, en la calle Es Porrasaret  nº 12. Ambos edificios disponían de un gran aljibe donde almacenaban el agua para limpiar y llenar las botellas, pues en la época todavía no había agua corriente en el pueblo.

Gracias al reparto de esta fábrica, en casi todas las casas de Ses Salines y los pueblos de alrededor (Santanyi , Colonia de San Jordi , Cala Figuera y Es Llombards) había un sifón o un refresco de gaseosa, piña o naranjada en la mesa. 

Sifón A. Vicens, 1960

Hoy es un recuerdo que nos cuentan con nostalgia  los habitantes de estos pueblos.  

Había una canción que decía:

                        A la entrada de Salinas

                     Lo primero que se ve

                       Es la escuela nacional

                 Y can Toni sifoner.

En los primeros años el reparto no era fácil pues apenas existían carreteras y en su mayoría los accesos eran caminos de piedra y tierra. La entrega se hacía casa por casa, con la ayuda de un carro tirado por un caballo. No fue hasta el año 1957 cuando Antoni Vicens adquirió una motocarro (PM-22.313) para realizar el reparto. En los años siguientes adquirieron también dos camiones que distribuían en la zona de Ses Salines, Colonia de Sant Jordi, Santanyí y Campos.


Además de sus propias marcas también tenían la franquicia en exclusiva de productos NIK. Los zumos naturales de naranja, limón y manzana los elaboraban ellos mismos, s
e distribuían en cajas de madera y tuvieron mucho éxito.


Antonia Vicens y su cuñada Ángela Rosselló nos han contado muchas anécdotas de la época.

Entre ellas, Antonia recuerda como de pequeña, aproximadamente a la edad de cinco años,  ayudaba limpiando botellas en una tina de agua. Como no llegaba a la altura de los dos rodillos que limpiaban las botellas, la subían encima de un cajón.

Nos comenta también que el caballo que disponían para el reparto estaba loco y en mas de una ocasión tiró al suelo las cajas que contenían los sifones.

Sifón y gaseosa A.Vicens, 1952-1958

Recuerda que llenar los sifones era peligroso y prueba de ello es que  su padre tenía varias cicatrices en la cara  porque a veces los sifones explotaban.

La piña de su marca contenía como ingredientes agua, sacarina o dulcina, granadina y grosella. Se comercializaban en botellas de un litro y de 200 cc.

El logo de la botella lo diseñó Antonia Vicens Bonet a los 12 años en 1953. Nos explica que en Barcelona modificaron su dibujo incluyendo unas espigas que nada tenían que ver con su original.


Fueron fabricantes de gaseosa hasta aproximadamente 1980  y de sifones hasta 1990, aunque continuaron con la distribución de otras marcas hasta que los problemas de salud de Andreu Vicens Bonet llevaron al cierre definitivo de la empresa en el año 2008.




..........Can Miret, de Palma de Mallorca

0
COM
Continuamos en esta entrada con el repaso a las fábricas mallorquinas, en este caso también gracias al interés y el esfuerzo de Fátima Mir, que nos ha remitido el texto y las imágenes de este artículo que está dedicado a una de las grandes fábricas españolas de los siglos XIX y XX. Las fotografías de las botellas hay que agradecérselas al gran coleccionista Damián Ramón Artigues, viejo conocido de los seguidores de este blog (véase la entrada «Una gran colección de botellas»).



La familia Miret, de origen catalán, vivía en Barcelona, en el barrio antiguo cerca de las Ramblas. De allí pasaron a Palma de Mallorca donde, hace aproximadamente 150 años, el industrial Francisco Miret Gili fundó Can Miret. En sus preciosos envases figura justamente 1868 como fecha de la fundación de la industria.


La actividad principal fue el agua de Seltz (sifón), pero también se dedicó a la fabricación refrescos, licores, cerveza y cremas de menta, de cacao y de café.



La empresa empezó distribuyendo con unos magníficos carruajes. Al principio solo distribuían los productos por Palma y alrededores, pero muy rápidamente fueron creciendo hasta tener depósitos en todos los pueblos de la isla, incluso tenían sucursales en Inca y Felanitx. La familia Simonet comercializaba los productos de Inca y la familia Sansó los de Felanitx. Embotellaron infinidad de sabores y fueron los distribuidores en exclusiva las cervezas  Pilsen, Viena y la  Bohemia. Su eslogan: «Miret, limón y naranja con piel de cristal». 




Francisco Miret, padre e hijo, visitaron  diferentes países de Europa viendo el funcionamiento de las máquinas más modernas de la época, consiguiendo así  la última tecnología para su empresa.

En 1891, el Instituto Científico Europeo, residente en París, distinguió a la casa Miret y Compañía con el nombramiento de miembro titular, ya que era conocida por sus grandes aportaciones en las exposiciones en las que habían participado (publicado en El Isleño el 13 Agosto 1891). Entre otros premios internacionales que obtendría a lo largo de su historia, fue galardonada con una medalla de oro Gran Prix en la Exposición Internacional de París de 1889.

En 1903, en España solo existían dos máquinas Carl-Crou. Una la tenían los señores Petry, fabricantes de la importante cerveza Moritz y la otra era de Francisco Miret. Can Miret podía presumir de ser una de las empresas más distinguidas de toda Europa.





Francisco Miret Carbonell, llamado «Paco» para sus amigos, vivió y trabajó como comerciante varios años en Argentina, lugar donde se casó en 1889 a la edad de veinte años con Eusebia Nigelia Caballero. 

En 1896, recién llegado a España, constituyó la sociedad Francisco Miret Carbonell y Compañía, empresa que se dedicó  también al comercio exterior. Su marca fue solicitada en el año 1906 por F. Miret e Hijo, obteniendo el certificado de registro del título con el número de patente internacional n.º 12640. El dibujo se compone por un áncora  a cuyos lados tiene las letras F y M, iniciales del nombre y apellido del fabricante.


La empresa no daba abasto y los carros circulaban tan rápido, que en más de una ocasión los peatones se enfadaban con los cocheros que circulaban a grandes velocidades  de la época por la ciudad.


En 1912 inauguraron la fábrica en la calle Arc de la Mercè de Palma de Mallorca. Según los recortes de prensa, fue todo un espectáculo presenciado por las autoridades al que acudieron numerosas personas de la nobleza. 



La fábrica  tenía un glamour difícil de olvidar, decorada con mobiliario noble y  percheros franceses. Al pasar por delante, el rey don Alfonso dijo: Lástima no disponer de mayor tiempo, pues tengo deseos de visitar una fábrica de esta índole.



El personal llevaba uniforme y todos  sus envases en los que servían sus productos eran los más brillantes de la época. La casa real contaba con su propio envase especial. 


Francisco Miret siempre acudía a los mejores fotógrafos, de los cuales Ernesto Guardia Llauradó era su preferido. En el estudio fotográfico  Amer  de la calle Quint de Palma  le realizaron las fotos postales que dedicó a sus mejores amigos. 




Era un hombre generoso, católico, sencillo, amable y al que le gustaba pasar desapercibido. Nos lo cuenta la familia Simonet de Alaró con los que tuvo una estrecha relación comercial y de amistad.
 
Pasaron los años y Francisco Miret se casó de nuevo con una mujer emprendedora, una de las primeras profesoras de Baleares: Francisca Rigo Llanes, de nacionalidad cubana, nacida en Puerto Príncipe. Con ella vivió en Palma, en la zona de Son Armadams, en la calle Marqués de la Cenia 22, donde murió el día 13 Noviembre de 1939 a la edad de setenta años.


Al no tener descendencia, Francisco Miret dejó en herencia la fábrica  a uno de sus sobrinos, José Vidal Miret, hijo de su hermana Emilia, y de este pasó a su hijo Joaquín Vidal Oliver. Desde muy pequeño, José Vidal tenía pasión por la fábrica y por su tío, al que enviaba cartas y postales que hoy todavía se conservan y que demuestran el afecto y amor que sentía por él.

En 1937, José Vidal tuvo que solicitar al Ayuntamiento de Palma un permiso para la apertura de una nueva fábrica, pues la antigua se les hizo pequeña. El nuevo domicilio estaría emplazado en la calle Aragón, esquina Uetam, nº 60.

Día 24 de Marzo de 1948, Don Bernardino Amengual Campins, como director gerente  de Miret S.A., firmó la venta de la industria Miret en Inca a José Simonet Rotger. Miret S.A. se comprometió a  no vender en Inca sus productos y así José Simonet empezó a vender los productos Simonet en dicha  comarca.  

No existen dos marcas de refrescos iguales, cada una, dependiendo de su tratamiento, posee unas características organolépticas únicas, las cuales llevan al éxito o al fracaso. Buena parte del éxito de sus productos se debió a la fórmula y a la cantidad de dióxido de carbono añadido. Productos Miret fue el líder del mercado durante muchísimos años, sobre todo en Palma, ya que poco a poco fueron surgiendo nuevas empresas de gaseosas, piñas y sifones. En los años setenta llegó a haber 131 empresas dedicadas a este negocio en Mallorca. Casi todos los pueblos tenían una fábrica propia, o incluso dos, como fue el caso de Felanitx. Los turistas no pedían un refresco, pedían, por favor, el refresco Miret. Uno de sus envases registrado era muy parecido a la Coca Cola.



Pero llegó la presión de las grandes marcas, con cuyos precios las pequeñas fábricas no podían competir. El reglamento cada vez más estricto exigía a estas pequeñas industrias los mismos requisitos que a las grandes compañías y muchas optaron por cerrar o bien cambiar la línea de negocio dedicándose a la distribución. Los hábitos de consumo también fueron cambiando,  y descendió el consumo de productos como la gaseosa o el sifón. Como consecuencia de todos estos factores, la mayoría de las fábricas desapareció.

El 3 de junio de 1976 la familia Miret vendió la fábrica dejando tras de sí más de cien años de historia. Otras empresas siguieron distribuyendo la marca Miret, pero nunca volvió a ser lo mismo. ¿Que tendrían sus gaseosas y piñas originales que otros comerciantes han intentado triunfar con la misma marca y sin embargo no lo han conseguido? ¿Sería su fórmula? ¿Sería el esfuerzo y cariño que esta familia dedicó a su fábrica?... Después de conversar con don Joaquín Vidal Oliver, estamos convencidos que fue la comunión entre ambas.  

Os dejamos unas cuantas imágenes de los envases (algunos realmente espectaculares) utilizados por esta fábrica, incluidos los de la marca Orambo, que también embotellaron.



























..........Fábrica de bebidas gaseosas El Carmen, de Córdoba

0
COM
Os pongo aquí el enlace al magnífico trabajo de este blog amigo que es Coleccionismo Serigrafiadas sobre la antigua fábrica de bebidas gaseosas El Carmen, de Córdoba. Este blog se ocupa de la historia de las cerveceras españolas, pero ya vimos en otra entrada del blog que las dos industrias estuvieron íntimamente unidas durante el siglo XIX y comienzos del XX, por lo que muy a menudo compartimos intereses.

Esta fábrica, El Carmen, fue fundada en 1887 y sus bebidas merecieron numerosos galardones en distintas exposiciones, por lo que vale la pena recuperar su historia.

https://botellasserigrafiadas.blogspot.com/2020/04/luis-redondo-cordoba.html

..........Gaseosas, sifones y refrescos Simonet, Cicerón y Suprex, de Inca

0
COM

Después de habernos ocupado de La Popular de Sineu y de Ca´n Ramis de Felanitx, continuamos en este artículo repasando la historia de las fábricas mallorquinas de sifones, gaseosas y refrescos. Fátima Mir ha sido la responsable del texto de esta entrada y de facilitar las magníficas fotos que le acompañan. Desde aquí mi más profundo agradecimiento.


José Simonet Simonet inició su trayectoria como industrial de refrescos mallorquines en Alaró, un pequeño pueblo situado al norte de Mallorca. Su industria de bebidas no alcohólicas figura en el registro de censos industriales de Baleares desde 1918 con el número 7/1670. Vendía y distribuía en su pueblo y alrededores con los elementos de transporte de la época, en carro y casa por casa.

Degustación gratuita del jugo de frutas Simonet

Motocarro utilizado para el transporte

Diversos medios de transporte utilizados por la empresa

Su hijo José Simonet Rotger continuó con la actividad, distribuyendo los productos de  Miret* en Santa María y en Inca, hasta  que en 1948, Miret S. A. le vendió la industria de Inca por 200.000 pesetas. En el contrato figura la venta de la maquinaria, envases, instalaciones y medios de transporte que consistían en carros, dos caballos con sus enseres y un camión Ford de 17 RP, matrícula PM 5145, que podemos contemplar en la foto. 



Jose Vidal Miret tramitó la patente de la marca Simonet para que José Simonet y su hijo pudieran  vender sus propios productos en Inca utilizando la misma fórmula y modelo de negocio que los productos Miret. Así fue como padre e hijo comenzaron a vender los productos Simonet. Sería en los años sesenta cuando José Simonet Rotger (júnior) y su esposa, María Luisa Roig Servera, decidieron apostar por el proyecto ampliando su gama de productos, patentando las marcas Suprex (en 1959) y Cicerón (en 1961).

Documento de la patente de la marca Simonet


La fábrica en muy poco tiempo se les quedó pequeña y por ello se trasladaron al municipio de Lloseta, donde construyeron una nave de unos 2000 metros cuadrados que contaba con dos manantiales.

Llegaron a comercializar cerca de un millón de botellas de las gaseosas Simonet, Cicerón y Suprex, creando una imagen de marca conocida y reconocida en el mercado que fue acreedora de varios premios.

La hermana de José Simonet Rotger, Petra Simonet, licenciada en Bellas Artes, era la encargada de la publicidad y, con mucho cariño, diseñó y pintó los carteles en madera y cartón que tanto éxito darían a las marcas de Simonet, Suprex y Cicerón.





En 1993, al dejar de ser competitiva la venta de refrescos en general, decidieron dejar de distribuir la tan querida cola o piña mallorquina y la empresa, que pasó a denominarse Font Neu SLU, cambió de actividad pasando a comercializar agua embotellada, algo que todavía lleva a cabo en la actualidad.




Aquí os dejamos toda una completa galería de botellas utilizadas por esta empresa a lo largo de su andadura con sus diferentes marcas:


















* Para los interesados en la historia de la fábrica de bebidas carbónicas Miret, les aconsejo la lectura de este enlace:
http://botellasserigrafiadas.blogspot.com/2015/05/fabrica-de-cerveza-de-francisco-miret.html

..........Espumosos Batiste, de Artesa de Lleida

1
COM
En esta entrada vamos a compartir un reportaje, que se encuentra disponible en Youtube, sobre la empresa Espumosos Batiste, de la localidad de Artesa de Lleida. El documental recoge la historia de esta industria, que se mantuvo en activo durante el periodo 1925-2008. Sin embargo, lo que resulta más valioso es que sus propietarios recrean en él los procesos de la fabricación tanto de gaseosas como de sifones. Vemos los procesos de llenado, de lavado, de distribución del jarabe... explicados de forma muy didáctica. Si alguno de los que lo veis os habéis criado en una fábrica de gaseosas, como es mi caso, seguro que os sentiréis invadidos por un intenso sentimiento de nostalgia.


..........«La fabuleuse épopée des siphons à eau de Seltz»

0
COM
Aunque este blog siempre ha pretendido aportar datos sobre la fabricación de gaseosas y sifones en España, me resulta imposible sustraerme a hablar de un precioso libro francés: La fabuleuse épopée des siphons à eau de Seltz (La fabulosa epopeya de los sifones de agua de Seltz), escrito por Frédéric Nortier, propietario de una de las mayores y mejores colecciones de sifones del planeta.



Se trata de un libro de bella factura, maquetación exquisita y ameno contenido, que explica la  historia y evolución de los diferentes envases diseñados para contener el agua de Seltz.

Lo cierto es que el sifón nació en Francia, y en ese país tuvo un esplendor que no conoció en España, cuyos ejemplares más preciosos provienen precisamente de allí. También vinieron de Francia los aparatos Briet, Fèvre y Lhote y las primeras máquinas utilizadas en la producción de bebidas gaseosas ( Hermann-Lachapelle, Guéret, Gilles, Mondollot...).



Aunque España fue a remolque del país galo en los primeros años de vida de esta industria, la evolución de los dos países fue totalmente diferente. En Francia su consumo estuvo muy asociado al ámbito de la hostelería (bistrós, restaurantes y cafés) y su uso fue en declive a partir de la Segunda Guerra Mundial, mientras que en España el consumo doméstico continuó siendo muy importante, garantizado por los más de 5.000 fabricantes que había en los años 60, pudiéndose todavía adquirir sifones de cristal en la actualidad.



Sin embargo, y a pesar de que la historia que relata el libro no sea del todo extrapolable a la de esta particular industria en España, el libro no carece de interés para cualquier coleccionista, ya que en sus numerosas imágenes podemos encontrarnos con incontables tipos de sifones de todos los tipos —no solamente franceses—, muchos de ellos piezas únicas e irrepetibles. Entre ellos, seltzógenos y gasógenos de formas extrañas cuyo funcionamiento hoy nos parece imposible, sparklets de cabezas variadas y materiales diversos, aparatos de Lhote, Hérault y Gennotte de porcelana decorados con mimo...Pero también, por supuesto, sifones de cristal, de los que se muestran todas las formas posibles (de la garrafa, de la cabeza y hasta del tubo), colores, efectos del vidrio, tipos de grabado...Todo ello perfectamente explicado y detallado, con consejos para los que los coleccionamos y manipulamos.



Entre las ilustraciones del libro encontramos también folletos y anuncios con las instrucciones originales para su uso, antiguas fotografías y publicidades de las casas comercializadoras y fabricantes, postales de época en las que el sifón juega un papel importante, cuadros de famosos pintores que incluyeron el sifón en sus creaciones...



En resumen, todo un deleite para los que pensamos que el sifón no solamente posee un valor histórico, sino que además apreciamos su valor artístico, demostrado con creces en las imágenes de este libro.





La fabuleuse épopée des siphons à eau de Seltz
Frédéric Nortier
Le Livre D´Art, 2018

..........Introducción al estudio de las gaseosas y bebidas carbonatadas de Lugo

0
COM
A continuación reproducimos la segunda ponencia de Miguel Ángel Martínez Coello en las VIII Xornadas da Historia de Riotorto. En ella, el autor nos ofrece una visión global de la historia de la fabricación de bebidas carbónicas en la provincia de Lugo, al mismo tiempo que aboga por la recuperación de la memoria de este tipo de industrias, algo que se apoya totalmente desde este blog.


INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DE LAS GASEOSAS Y BEBIDAS CARBONATADAS DE LUGO

Los fines del estudio

Este trabajo es una pequeña aproximación el estudio de la fabricación de las gaseosas y sifones de la provincia de Lugo, que viene a llenar el vacío sobre el tema tanto a nivel provincial como gallego.

Afortunadamente, van surgiendo pequeños estudios muy concretos de alguna antigua fábrica o envase, pero se observa que en la mayoría de los casos son trabajos aislados sin más finalidad que la de tratar el asunto por encima, sin profundizar sobre la verdadera importancia de una industria que fue uno de los elementos propulsores en la economía gallega durante mucho tiempo.

Pretendo con estos escritos el motivar a las instituciones y a todos los gallegos para recuperar los viejos testigos del olvido y poner en valor uno de los motores primarios de los primeros promotores industriales de Galicia que, desparramados por todo el territorio, contribuyeron al desarrollo social de muchos gallegos.

Para llevar a cabo este proyecto, es preciso realizar:

-          Un análisis y catalogación de las piezas de los envases antiguos que se puedan encontrar.
-          Recabar documentación en registros oficiales y particulares para comparar cada una de las piezas e identificarlas.
-          Estudio de campo de las antiguas fábricas, ubicaciones y entrevistas personales a vecinos, familiares o antiguos dueños.

El origen de las aguas  carbonatadas

Para iniciar el estudio sobre las aguas  carbonatadas, es necesario diferenciar las naturales de las artificiales. Es decir, saber cuáles son las aguas carbónicas que surgen de la tierra de manera natural, y las que son producidas por medios artificiales, con máquinas o procesos químicos con los que imitar a las aguas de Seltz naturales como las del pueblo de Seltz, situado cerca de las montañas Taunus en el sur de Alemania, que fueron las que dieron origen el nombre de “Seltz”.

-          El agua  carbónica o Seltz natural es aquel agua mineral que aflora naturalmente, fue muy valorada ya en la época romana a causa de sus virtudes terapéuticas, cura de males del aparato digestivo, afecciones de la piel, y muchas otras enfermedades, inclusive las de tipo mental como la depresión o la melancolía.
Al lado de los manantiales se desarrolló durante siglos un floreciente negocio balneario, donde la gente iba tomar las aguas o en tiempos más recientes, comprarlas ya embotelladas para no tener que desplazarse al manantial e incluso exportarlas.

En la provincia de Lugo tienen gran importancia los manantiales naturales de Guitiriz, Fontoria, Termas romanas de Lugo, Augas Santas en Pantón,  Fontecelta en Sarria, las Aguas ferruginosas de O Incio… entre otras.







-          El agua  carbonatada o agua de Seltz artificial. Desde el s.XVII y debido las propiedades del agua de Seltz natural, surgieron muchos médicos, farmacéuticos o químicos que consiguieron carbonatar el agua y de este modo no tener que ir al manantial, elaborándola artificialmente. En 1840 aparecieron en París los primeros aparatos para carbonatar el agua, llamados selzógenos. Las primeras máquinas saturadoras se deben al parisino Hermann- Lachapelle, que fue unos de los pioneros en fabricarlas. De ahí el invento fue evolucionando hasta hacer más sencillo el proceso y así poder tener una pequeña fábrica de gaseosas y sifones sin riesgos y pocas complicaciones.

Las bebidas  carbónicas

La fabricación sifones de seltz

Fueron los primeros envases en comercializarse. En un principio fue prescrita para los enfermos por sus virtudes terapéuticas, y más adelante se popularizó como bebida refrescante o para rebajar las bebidas alcohólicas de alta graduación y sobre todo para añadir al vermú.

El compuesto del sifón es agua saturado de gas carbónico a una presión de no más de un 10%.

El proceso de fabricación es sencillo. Se mezcla el agua con gas carbónico en una máquina llamada saturadora hasta obtener el nivel de presión adecuado, luego se pasa por un conducto a la máquina llenadora de los  sifones.  Este proceso requiere ciertas medidas de seguridad, puesto que al manipular los sifones, pueden explotar las botellas.

La principal fuente de comercialización fueron las farmacias, en las cuales se vendían por botellas o también por vasos como bebida en el mismo establecimiento. Esto era debido a que el envase de vidrio era muy caro por el grosor del mismo y la procedencia, pues en algunos casos procedían de la Bohemia en Checoeslovaquia. Las mismas farmacias eran las fabricantes del agua  carbonatada o de Seltz. Más tarde los “Salones de té” o “Varietés” destinados a un público selecto, ya disponían de su máquina saturadora y llenadora para su distinguida clientela. A continuación se fue popularizando en cafés, bares, tiendas de  ultramarinos y comercios como un artículo de venta más. Al final surgieron las fábricas que llenaban los sifones, las gaseosas y algunas hasta hacían refrescos de distintos sabores que se acomodaban el gusto de la gente del entorno que los consumía.

Los envases de sifón
Los primeros envases venían de la zona de Bohemia - Checoslovaquia, que fue donde se hicieron los sifones más singulares por las formas y los colores de los vidrios. Estos se llevaban principalmente a París para su grabado “al ácido” con el que se conseguían verdaderas obras de arte. De  éstos conserva un sifón de La Inglesa Nº Fab. 3453 de Antonio  Berbetoros  Rodriguez que tenía la fábrica en la Rúa Tinería 15 de Lugo.


Otros venían de Londres, y estaban hechos de vidrio liso transparente en el que se hacía también el grabado “al ácido”. Estos eran comprados principalmente por las fábricas de la Marina Lucense como Foz, Viveiro o Ribaso entre otros, debido a la cercanía con el puerto de Santander que era adonde llegaban los pedidos londinenses. Como por ejemplo, el sifón de M Mourenza de Foz.


En España, se hacían en Barcelona con Viudas de Vilella, Barranca,  Olcina…, o en Madrid con Vázquez del Saz, que no solo fabricaban y montaban las máquinas, grifería y el equipamiento, sino que además servían los envases ya personalizados en el vidrio mediante grabado “al ácido o a la arena”, incluso fabricaron las famosas botellas de “pito” lisas o en relieve. 





Hay que decir que los grabados “a la arena o al ácido”  españoles eran de muy baja calidad, en comparación con los grabadores de París, considerados los mejores de todos los tiempos, verdaderas obras de arte que iban firmadas por el artista o taller.
Más adelante, ya a mediados de los años 1950,  se comenzó a popularizar la serigrafía en los envases de vidrio, en el que se le imprimía el anagrama y textos del fabricante en uno o varios colores.

El envase de sifón fue el que más procesos sufrió por la evolución y cambios de los estándares que las autoridades sanitarias fueron exigiendo al largo del tiempo.
En definitiva, pasó de ser un sifón de vidrio de bohemia con mecanismo metálico de hermosa factura, es decir, una verdadera obra de arte, a ser un sifón hecho totalmente de plástico.

La fabricación de las gaseosas

A gaseosa fue concebida como bebida refrescante para beber sola o mezclada con vino o cerveza.

La composición es de agua mezclado con gas carbónico en menor  concentración que para el  sifón, y que no suene pasar de los 5k/cm2, a la que se le añade una pequeña porción de “jarabe” que viene a ser una mezcla de extracto de limón, ácido cítrico y azúcar o sacarina, o un compuesto similar hecho al gusto del fabricante para distinguir el sabor de otras gaseosas.

Para realizar el proceso, se usaba la jarabeadora que dosificaba la proporción ajustando el jarabe al agua. De este modo se lograba un  producto original que el fabricante guardaba en secreto para que el resultado de “dulzura y acidez” fuese siempre el mismo.

Los envases de “bolita o pito”

El principal problema que tenían las primeras gaseosas era el cierre, es decir, la manera de taponar la botella para que no se le escapara el gas. Al principio se utilizaron las de “pito o bolita”. Eran unas botellas de no más de medio litro que contenía una bolita de vidrio alojada en un estrechamiento del envase. La presión del gas hacía que la “bolita” subiera taponando la boca de la botella y el gas no saliera. Esto tenía muchos problemas tanto en el llenado como en el vaciado a la hora de servirla, pues para verter el líquido había que presionar con el dedo hacia dentro. Los problemas de higiene hicieron que se abandonara su uso y desaparecieran del mercado allá por el año 1955, que fue cuando se prohibió su utilización definitivamente. Se conserva alguna botella de “pito” en relieve como la de Villa Emma -Lourido Saavedra de Meira.


Los envases de “cierre corona y cierre mecánico”

Los primeros envases de eran pequeños, de no más de 400cc, de vidrio liso al que se le adhería una etiqueta, pero esto generaba recelo entre los fabricantes ya que llenaban los envases de otros, hasta que aparecieron las de relieve en el que figuraba la marca del llenador, lo cual impedía su uso por otra marca.

La aparición del cierre mecánico para las botellas de litro y de 400 cc y el cierre de corona o “chapa mejoró mucho la fabricación y conservación de la bebida, pudiendo abaratar los  costes de fabricación y reparto. También la producción nacional de las mismas y la impresión de la  serigrafía y marcaje del fabricante agilizaron la comercialización y el consumo, creando un abanico de fábricas por todo el territorio que dieron valor y riqueza a muchas familias gallegas.



Los refrescos

A  raíz del éxito de las gaseosas, algunos fabricantes decidieron aumentar la dosis del jarabe para conseguir un refresco para acomodarlo a las preferencias de su clientela. De este modo salieron al mercado refrescos de limón, naranja, fresa o cola como el popular Col-Gym de La Glacial en Riotorto. Tuvieron un amplio mercado los de Gasba de Vioalle, los de Cao en Monforte, de Manuel Lopez Baamonde con el Pum Limón, también en Monforte, entre otros.





Otras actividades

A manipulación del agua llevó a un buen número de fabricantes a elaboración de hielo. De este modo se ampliaba el negocio al servir la bebida y el medio para conservarla. El hielo se repartía en barras y se distribuía en un carro o camión en los últimos tiempos. Las "barras" se espolvoreaban con serrín para que no se pegaran y así ir cortando trozos según los deseos de los clientes, mientras los más pequeños esperaban el turno por algún trocito de hielo que pudieran regalarles.

En menor medida otros fabricaban también Lejía.

Miguel Ángel Martínez Coello

Fotografías propiedad de M.A. Martínez