..........Las gaseosas Piernas de O Barco
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Publicado por
Silvia Isábal
en
14:25
El incansable Miguel Ángel Martínez Coello continúa con su repaso particular de las fábricas de gaseosas y sifones en la provincia de Orense. Este artículo viene a corroborar el papel importantísimo de las mujeres en este tipo de industrias.
Artículo publicado en El Faro de Vigo el 9-12-2017
LAS GASEOSAS PIERNAS DE O BARCO
El día 18 de
Octubre de 1951, el Ministro de Industria
y Comercio, a través del Registro de
la Propiedad Industrial en la sección de Marcas, concedió por veinte años en España, a Dª Balbina Álvarez Prieto, viuda de Manuel Piernas, residente en el Barco
de Valdeorras – Orense, San Roque, el certificado-título con el número
203.589 inscrito en el tomo 405 folio 89, del agente oficial José Ruiz-Granados,
con sede en la calle Montera nº 9 de Madrid, …
para distinguir aguas de seltz, hielo artificial y bebidas refrescantes de las
comprendidas en la clase 10ª del nomenclátor… Consiste esta marca en la
denominación “PIERNAS”.
Pues bien, Balbina fue la madre de Félix Piernas Álvarez,
que es quien figura en el registro de fabricantes de bebidas refrescantes en el
listado de industrias de Orense en el año 1970 con el nº 3962 en la Travesía 18
de Julio nº 51, del Barco de Valdeorras, pegado a la cárcel de la ciudad, para más señas. Manuel Piernas, el padre de Félix
era pulpeiro y le llamaban O Madrugas.
El 9 de
Octubre de 1962, Félix Piernas Álvarez
contrajo matrimonio con Amalia López
Álvarez, natural de Vilamartín y hermana del que fuera alcalde de Vilamartín, Avelino López. Amalia trabajó con Augusto López Portaña, ilustre médico valdeorrés afincado en Roma, conocido como “EL primer Médico Espacial”, por sus estudios sobre el
comportamiento de los cosmonautas en el espacio o en la superficie de la Luna,
además de ser miembro titular del Instituto
de Cultura Hispánica.
Félix Piernas Álvarez antes de casarse
trabajó en “La Favorita”, pero pronto se hizo cargo de la empresa familiar.
Comenzaron la fabricación de gaseosas con 7 cajas de madera de 48 botellas del
tamaño de las de cerveza, que repartían por el contorno con un carro tirado por
una mula. Más tarde, allá por el 1965, compraron una camioneta de ruedas macizas
al Limeres de Sobrádelo por 9.000 pesetas, y en el 1968 un camión mejor en
Vitoria. Como dato curioso, Amalia
comentaba que ante la imposibilidad de conseguir una nueva matrícula para el
tercer camión, tuvieron que utilizar la matrícula del camión anterior de ruedas
macizas.
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| Félix, Amalia y Chochi en la primera fábrica de la familia |
Amalia, mujer coraje….
Félix Piernas Álvarez había nacido el 2 de septiembre de
1927 y padecía una grave enfermedad que le fue dejando ciego hasta que falleció
a la edad de 50 años el 9 de marzo de 1977. Ello no fue obstáculo para su mujer
Amalia, que se puso al frente del
negocio y lo lideró hasta la primera década del 2000 en la calle Hernán Cortés
nº 4 de O Barco de Valdeorras, en el
mismo sitio que habían comenzado pero con el nombre de la calle cambiado. Amalia se fue encargando de la
fabricación y Félix iba a repartir con el
chófer, encargándose de los cobros (que a pesar de su ceguera nunca se
equivocaba) y siempre acompañado de su perro “Pistón”. Además de hacer el reparto por la ciudad de O Barco, atendían las poblaciones y
canteras de Casayo, Sobrádelo, Viladequinta, Entona, Vilamartín,
Arcos, etc… e incluso en Santigoso, donde había otro fabricante, Herminio
Álvarez Fernández, que tenía el número de registro 3989 de fabricante de gaseosas
y refrescos de Orense. Las gaseosas de la familia Piernas se vendían bien todo el año, al contrario de otras zonas de
la provincia en que se vendía más gaseosa en verano, porque según los
consumidores la gaseosa estreñía por el cítrico y evitaba que tuviesen
descomposición producida por el vino.
La marca Piernas nunca fue estampada en los
envases, tan sólo en la rotulación de los camiones y poco más. Los chóferes
fueron Joaquín “El guagua” de Viloria,
Pepito de Viloria y el Tan, que repartía el vino de la Cooperativa. El Avia lo condujo al principio Clemente, y posteriormente los hijos Félix y Carlos Piernas López. Además
poseían una Isocarro que Carlos repartía por los barrios.
En un
principio el agua la acarreaban tres mujeres María, Quina y Teresa, en cántaros desde el depósito de una mina
cercana, los hijos de la Nievitas se
encargaban de llenar los envases. La limpieza corría a cargo de Felicita, Cándida, Chochi, Chari y
América, y la Sra. Carmen se encargaba
de cuidar de los hijos, pues para ellos era su segunda madre, hasta que Amalia
compró una máquina de lavar a González y Maíllo
de Valladolid.
A partir de
1968 llegaron a un acuerdo con la Pitusa
por el que a partir de ese momento se fabricó bajo esa denominación y con el
número de registro 3555, por lo que
el nombre “Piernas” pasó a un
segundo plano en el terreno administrativo.
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| Josefina y Carlos en la segunda fábrica de la familia |
La distribución de sus productos se
extendía desde Valencia del Sil hasta El
Puente de Domingo Flores en el límite de León. Comercializaron refrescos de cola, naranja y limón y los
refrescos YUKY. Toda la gama de
refrescos KAS, Aguas de Mondariz, los vinos de La Seca y la distribución de cervezas El Águila Negra de Colloto,
mostos LAVIDA, y fue entonces cuando compran un Avia para el reparto. En el año 78, Amalia ya viuda, puso en marcha el tren
de embotellado e incorporaron el llenado de
sifones con maquinaria que compraron a la empresa Salvador
Torroja, sita en la calle Travesera de Barcelona.
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| Publicidad de Mosto Lavida |
Los envases
fueron desde entonces los que La Pitusa
tenía distribuidos por toda España, a saber la botella de litro con cierre mecánico, la
de 250cc de cierre corona o “Chapa” y
la de 400cc que llenaban para los comedores de la fábrica de pizarras de Julián Trincado en Sobrádelo . Las jaulas
las hicieron metálicas y las traían de Noreña
en Gijón.
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| Precinto de La Pitusa |
Mil y una odiseas…
Amalia
contaba que una vez a las doce del mediodía,
Félix esperando a que regresaran con los cascos de la cantera, se vio
rodeado de multitud de serpientes por lo que les tiró una botella llena que al
reventar puso en fuga a los ofidios. Otra vez se quedó averiado el coche en un
paso nivel en La Puebla, salvando la vida milagrosamente en el último instante.
Pero la más impactante fue la revelación de cómo hacía el líquido de frenos y
taponaban los poros del radiador. Pues bien, la reparación de los radiadores la
hacían con vino blanco y pimiento picante y el líquido de frenos, que era caro,
con aguardiente y vino blanco. Ello también estuvo a punto de costarles la vida
porque una tarde que venían de Casayo de
recoger chatarra, en la curva de Liarellos
en Viladequinta no dieron
frenado saliéndose a la cuneta, la defensa se enganchó en una peña y la
camioneta se paró. En los últimos tiempos se dedicaron a la chatarra, recogían la de las canteras, Cedie y talleres
Meleiro, que luego revendían a los LAJO
de Vitoria.
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| El día que se rotuló el camión en 1973 |
Félix Piernas y el Deporte
Félix Piernas siempre tuvo pasión por el deporte,
al que le dedicó parte de su tiempo y esfuerzos económicos. Lideró un equipo de
fútbol en “as baratas” con la
camiseta “La Pitusa-O Barco”, y hubo
una liga de empresas como Talleres Meleiro,
Cedíe… llegando a existir una gran rivalidad de equipos y empresas.
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| Equipo de "La Pitusa-O Barco en 1975 |
El mayor
logro de Félix Piernas Álvarez fue el
conseguir, poner una meta volante patrocinada por Refrescos Kas, en el Barco de
Valdeorras de la Vuelta Ciclista a España, que terminaba en Peña Trevinca.
En los últimos tiempos dos primos, Manuel Lopez Álvarez y Carlos
Piernas López, se juntaron para continuar el negocio de las gaseosas con
una nueva marca: FRAN, pero después de una efímera vida
de 6 meses, cerró. La competencia de La
Pitusa fue el obstáculo que no pudieron vencer.
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| Gaseosa Fran |
Pero todo
esto nunca se podría haber llevado a cabo sin el trabajo, fuerza, valentía,
ilusión y amor de Amalia López Álvarez,
emprendedora, empresaria de referencia en el desarrollo de la provincia de
Ourense y sobre todo… toda una mujer
coraje.
Miguel Ángel Martínez Coello
Fotografías propiedad de Miguel Ángel Martínez Coello y de la familia Piernas López, cedidas para este artículo
..........De Poschiavo a Santiago de Compostela…
De Poschiavo a Santiago de
Compostela…
… pasando
por Bilbao, Madrid, Burgos, Santander, Zaragoza,
Pamplona, etc… Los Matossi , los Fanconi, los Mengotti … con
sus familiares y compatriotas del clan, fueron sembrando la Península Ibérica y
las capitales de Europa de moda con
los refinados Café suizos y Hoteles Suizos para disfrute y regocijo
de la flor y nata que daba esplendor a la época… pero antes conviene retroceder
al origen de éstas familias.
Poschiavo es la capital del cantón de los Grisones en el sureste de
Suiza, haciendo frontera con Liechtenstein, Austria e Italia, en
plena montaña a la orilla de un lago desde donde se puede divisar la cima del
monte Cervino en el que los más
osados alpinistas miden habitualmente sus fuerzas… es como un pueblo italiano pero de suizos que
hablan italiano.
A Principios
de 1800, la pobreza, la hambruna y las guerras hicieron salir a muchos de sus
habitantes en busca de un futuro mejor. Algunos se dirigieron hacia el Imperio Austro-Húngaro, Francia “…en el París revolucionario y convulso de
la Revolución Francesa” o Inglaterra. Así
nacieron los Cafés Suizos en
la Europa de la segunda mitad del
siglo XIX…
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| Etiqueta compartida por el Hotel Suizo de El Ferrol y el Hotel Barcelona de Orense |
Los Matossi y los Fanconi
Otros se
dirigieron a España y al igual que los gallegos y muchos otros
pueblos emigraron, los Matossi y los
Fanconi también lo hicieron dejando
atrás los “paraísos” en los que vinieron
al mundo. Ellos desde su cantón de los
Grisones en Suiza y los gallegos desde su
“Galicia”. Cuenta la leyenda urbana
que en 1813, llegaron a Bilbao después de recorrer a pie los 1.500 kilómetros
que les separaban de su pueblo natal, contando sólo con una cabra que les
proveía de leche fresca todos los días y que se alimentaba de los pastos del
camino. Los datos más fiables dicen que
salieron de Génova hasta Barcelona y de ahí hasta Bilbao. Quizás a la búsqueda de un paisaje acorde al que
habían dejado atrás. Gozaban de un reconocido prestigio como hosteleros,
cafeteros y chocolateros, llevando consigo su honradez, trabajo y buen oficio,
como pasaporte.
Cuando los Matossi y Fanconi llegaron a Bilbao
ya contaban con vecinos de Poschiavo
establecidos allí con negocios de pastelería y hostelería, como los hermanos Rodolfo y Andrés Pozzi, Francisco Pozzi, pariente de los
anteriores, o los Ragazzi, que sin
duda sirvieron de ayuda en el inicio de su vertiginosa carrera comercial.
Bernardo Fanconi era un excelente pastelero que se dedicó
desde su llegada a Bilbao a la
repostería Suiza que le haría
famoso. En sus modestos comienzos acudía a todas las romerías populares de Bilbao y alrededores, con una cesta
para vender sus pasteles. A ellos debemos el famoso “Bollo suizo” o bollería
de leche que con glotonería pedíamos de pequeños a nuestros padres como preciada
golosina, el panecillo de Viena con una chocolatina en el medio o la media
tostada o tostada entera con manteca o sin ella. El café suizo y su pastelería
obtuvieron un éxito inmediato que se extendió rápidamente por toda la franja cantábrica
y posteriormente por el resto de España
llegando a gestionar 53 “cafés suizos” en el territorio. En Galicia fueron famosos los de Santiago, Pontevedra, Vigo, Sada y el
de Ferrol, que todavía funciona. De
los Fanconi se dice que eran altos, de
tez clara y trato caballeroso. Los Matossi
eran de una educación más esmerada, de trato correcto y atrayente, lo que les
hizo granjearse las simpatías de foráneos y naturales del país.
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| Café Suizo de Santiago, edificio de la Sociedad El Recreo de 1858 obra del arquitecto Manuel Prado y Valle |
Los Mengotti en Galicia
Los Mengotti eran una de las familias
suizas que llegaron a España con la
idea de implantar una política distinta en el negocio del salón-café, tanto como reposteros como innovadores en el ramo de la
hostelería, en la restauración y en la forma de atender a su clientela. La
familia Mengotti fueron los promotores que impulsaron el Cafe
Suizo, Hotel Suizo o Fonda Suiza en Santiago
de Compostela.
Para el
ciudadano español, la tierra de procedencia de los Mengotti era tenida por maravillosa y mágica ya que evocaba al
romántico Guillermo Tell, a las odas,
a Hoffman o por las fotografías que
lucían aquellos bellos paisajes y sus vigorosos habitantes.
Antonio Mengotti y Compañía inauguró en el número 24
de la Rúa de Huérfanas un
restaurante de gran elegancia y exclusividad que era necesario y ansiado por las
fuerzas vivas de Santiago. Allí se
podían invitar, con plena confianza, a los visitantes ilustres porque el
ambiente era muy diferente al de las lúgubres casas de comidas que describía
Larra. Posteriormente se abrió el Café
Suizo en los bajos de la Sociedad El
Recreo en la Rúa Nueva 18 a
finales del S XIX, que años más tarde desaparecería con la Guerra Civil. En
aquellos tiempos la estructura de la sociedad compostelana respondía al modelo
de sociedad tradicional o preindustrial.
La clase alta acomodada vivía de rentas y estaba formada por los nobles
rentistas y la burguesía de los negocios. El tipo de vida de éstos era
ostentoso, se exhibían en el Casino,
el Teatro y los paseos. Los paseos se
consideraban un acto social, destacando entre todos ellos el de la Alameda y los de la Rúa del Villar. Por el pasillo central
de la Alameda circulaba la clase
alta, por los laterales, la clase artesana y el pueblo en general, y por el
superior el clero, personas mayores y viudas. Era costumbre que las clases altas permanecieran en la
ciudad hasta las fiestas del Apóstol,
pasadas éstas, marchaban a sus lugares de veraneo, normalmente al campo. El
hecho de no hacerlo les desprestigiaba.
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| Comedor del Hotel Suizo de Santiago |
La función
principal del Café Suizo de Santiago de
Compostela, aparte de ofrecer el mejor producto de repostería, licores y
café de calidad, fue la de punto de reunión y tertulias de escritores,
pintores, o personajes públicos que
dirimían sobre lo divino, lo humano, el pasado o el futuro de los
acontecimientos mundanos e incluso donde
se podían poner al corriente de los últimos acontecimientos políticos de aquellos tiempos. Todas las fuerzas vivas, sobre todo
en el ámbito cultural, disfrutaron de sus salones, en los que se proclamaron
arengas, recitaron poemas, o se deleitaron con sesiones musicales al calor de
un buen café o un delicioso tostado del Ribeiro.
Se puede afirmar con meridiana
precisión que para todos los personajes de la época en que existió el Café Suizo, fue ésta su segunda casa,
porque todas las relaciones culturales, económicas, o de ocio fueron
disfrutadas en torno a una mesa del elegante establecimiento. Todo en el Café Suizo era de lo mejor. Los Mengotti se preocupaban en traer a Santiago de Compostela lo mejor de Europa,
las últimas novedades de París, de Londres o simplemente lo que sus socios
los Matossi o los Falconi desde Madrid o Bilbao les
sugerían, a la par de proporcionarse los mejores clientes entre ellos.
En Vigo había otro Café Suizo en la calle Príncipe. En El Ferrol el Café Suizo
estaba en la calle Real 114, hoy Dolores nº 67, y todavía
existe en la actualidad el mismo Hotel Suizo, pudiéndose sentir la elegancia, distinción y categoría de sus
instalaciones. El local, que en un principio se
llamó La Fonda Suiza, era obra de Rodolfo
Ucha Piñeiro y está datado entre 1909 y 1910.
Los Mengotti en Santiago regentaron la “Fonda Suiza” de la calle de las Huérfanas, otra en la calle de la Conga y la de la calle Cardenal Payá que se convertiría en el Hotel Suizo. La remodelación de la cafetería del Hotel Suizo de la calle Cardenal Payá que hace esquina con la plaza de Mazarelos en Santiago es de corte moderno por lo que ha perdido toda su esencia y hace difícil imaginarse un pasado tan fantástico.
Los sifones Perlé de los Cafés Suizos
Los Mengotti en Santiago regentaron la “Fonda Suiza” de la calle de las Huérfanas, otra en la calle de la Conga y la de la calle Cardenal Payá que se convertiría en el Hotel Suizo. La remodelación de la cafetería del Hotel Suizo de la calle Cardenal Payá que hace esquina con la plaza de Mazarelos en Santiago es de corte moderno por lo que ha perdido toda su esencia y hace difícil imaginarse un pasado tan fantástico.
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| Publicidades de los establecimientos "suizos" en la "Guía y plano General de La Coruña" de 1905 |
Los sifones Perlé de los Cafés Suizos
Como muestra
de lujo y presencia de lo más exclusivo de Europa, los Mengotti equiparon sus
instalaciones con los elementos más sobresalientes de la época. No había Hotel,
Café, Casino que importancia que no dispusiese de sifones con los que ofrecer al
cliente su deliciosa agua de Seltz
para calmar la sed, aliviar los ardores de una copiosa digestión o para acompañar
a una amena conversación. Los sifones “perlé”, eran y siguen siendo joyas artesanas en cuanto al cristal y el
acabado del maestro que lograba introducir en el vidrio de Bohemia, las pequeñas burbujas “perlés” en el interior del cristal, obedeciendo a una secuencia espiral
que recubre toda la superficie del sifón. Otra característica era la del color
del cristal, en este caso “al Uranio” o “Uranio
vaselina”, un tipo particular de
cristal silíceo que contiene en su estructura pequeñas concentraciones, sobre
un 2%, de óxido de diuranato U₂O₇²ˉ, con el que se consigue un color
amarillo que en presencia de una luz negra se hace brillante. La adición de estos óxidos, generalmente
antes de la fundición del vidrio, fue una práctica habitual desde la segunda
mitad del siglo XIX hasta las primeras décadas del XX para conseguir
tonalidades amarillo-verdosas traslúcidas.
Los objetos así elaborados poseen
ciertos niveles de radiación normalmente inofensivos para la salud humana.
En 1905 José Muñoz del Castillo descubrió la radiactividad de los minerales
de la mina de cobre “antigua Pilar”
de Colmenarejo y en 1906 describió
lo que él denominaba “las 5 manchas
radiactivas” en la Península, que se corresponden con las principales zonas
en las que encuentran minerales y rocas radiactivos, así como la descripción de
24 manantiales cuyas aguas muestran una radiactividad más o menos elevada,
entre ellas las del manantial de Vichy
Catalan en Gerona y Mondariz en Pontevedra.
El sifón que
presentamos es un sifón elaborado con vidrio de uranio, con casi la total
seguridad, procedente del Café Suizo de Burgos que estaba situado en el Paseo del
Espolón y en el que se fundó El Círculo de la Unión el 1 de Mayo de
1881. Éste café fue el que inauguraron los Matossi
y Fanconi después del éxito obtenido con el Café Suizo de Madrid a mediados de 1800. El magnífico decorado al
ácido, fue realizado en Paris por Chounard Pantin y en el cabezal
metálico del sifón tiene grabado: ED.
CHOUANARD PANTIN (SEINE) 10 Rue Auger 10 Conforme a la Loi - GARANTI SANS PLOMB.
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| Sifón perlé de color amarillo del Café Suizo de Burgos |
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| Detalle de cabezal francés y firma del estampado |
Por otra
parte el otro sifón “perlé”, corresponde al Café
Suizo de Santiago de Compostela, fue creado con vidrio “al Selenio” porque el
componente agregado en la fabricación es el Selenio con el que se obtienen colores rojos-rosados, con la técnica “perlé” de los maestros
de la Bohemia en el cristal. El
decorado también “al ácido” en Paris
por Chounard Pantin con la
grabación: FÁBRICA DE BEBIDAS GASEOSAS
del CAFÉ SUIZO - Rua Nova – SANTIAGO.
Dos joyas
recuperadas que constituyen un libro abierto de nuestra historia, de la belleza
y del arte.
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| Los dos sifones perlados juntos, el del Café Suizo de Burgos y el del Café Suizo de Santiago de Compostela |
Miguel Ángel Martínez Coello
Fotografías propiedad del autor
..........El sifón sin cabeza
Artículo publicado en El Faro de Vgo el 22/10/2017.
El sifón sin cabeza
Si hay algo
que hasta la fecha me había intrigado era lo de… el sifón sin cabeza. No podía imaginar en qué consistía el invento,
porque no llegaba a comprender cómo se podría escanciar el líquido que contenía,
sin tener un mecanismo en la cabeza que permitiese el control de la salida
del mismo.
Era como si el mismo sifón hubiese decidido auto-determinarse en república independiente, tan de moda en
la actualidad, para confundirme y tener
que forzar mi capacidad de raciocinio hasta el borde del colapso mental, vamos,
como si prescindiese de la cabeza como elemento imprescindible de práctica
utilidad para ir por libre y que la preciosa agua de seltz contenida en el
recipiente pasase directamente al paladar del consumidor como por arte de magia,
sin pasar por la cabeza escanciadora.
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| Imagen del sifón sin cabeza |
Pero afortunadamente la solución llegó
finalmente en forma de folleto publicitario en el que se explicaba con meridiana
precisión la solución a las dudas que desde hacía tanto tiempo me habían
atormentado.
No sé cuál
sería la razón del creativo del “Sifón
sin Cabeza SL”- Barcelona, ubicado en Av. José Antonio 622, entlo. 1ª, pero
sabido es que en Cataluña siempre hubo un talento comercial innato quizás
heredado del roce fenicio y del afán innovador de sus paisanos. Por otra parte,
también hay que decirlo, la limpieza del grifo escanciador siempre fue una
asignatura pendiente del fabricante que
brilló no por su limpieza, sino por todo lo contrario. Este invento por lo tanto
permitía al ama de casa o usuario del ramo hostelero, disponer individualmente
de la parte de “la cabeza del sifón”
que disponía de la manilla de apriete para liberar la válvula que contenía la
presión del gas, y así poder derramar en el vaso el líquido elemento, dicho en
otras palabras, del grifo del sifón.
El artilugio consistía en una llave o espita que se roscaba en un cabezal que
traía el propio sifón “sin cabeza”, de manera que al ejercer presión en la
manilla liberaba la válvula interna que habilitaba el funcionamiento del mismo
como grifo del sifón.
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| Partes de un sifón sin cabeza |
El folleto
publicitario rezaba así:
… Una idea feliz. Con miras a
proporcionar a Ud, una fuente saneada de ingresos y a su clientela el delieite
de su Agua de Seltz envasada en vehículo que reuniera las máximas garantías
higiénicas, ha sido organizado en España el servicio “SIFÓN SIN CABEZA” del que podrá Ud. beneficiarse a partir de este
instante, Su estimada clientela podrá saborear sus mezclas a placer con total
garantía de salubridad, por cuanto el sifón llegará a sus manos herméticamente
cerrado y lo que es más esencial, desprovisto de cabeza pública, para que en
defensa de su salud, utilice la que Ud. para su uso exclusivo le habrá
proporcionado anticipadamente. “SIFÓN
SIN CABEZA” – “REGIO”, es una creación que está amparada por las patentes
de invención núms. 178420 y 207263 apoyadas con las ventajas de otras vigentes
y muy experimentadas… AGUA DE SELTZ
SANA!!! “SIFÓN SIN CABEZA” LA PROTEGE.
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| Folletos publicitarios del sifón sin cabeza |
La
comercialización del invento del sifón “Regio”,
se distribuyó en un principio sólo con la serigrafía de El sifón sin Cabeza y su mecanismo sin la marca de la casa llenadora,
pero a continuación fue compartida con el marcaje de la planta de seltz
correspondiente a la ciudad con la que compartía la patente. De esta forma en
Barcelona lo comercializó Espumosos
Ciclón, Espumosos Vimbodi
en Lérida, El laurel de Baco en Madrid, Quiñones en Vigo, La Flor de Julio en Asturias… etc…
incluso el concesionario Ignacio Planell
de Suria grabó a la arena su sifón con la publicidad
de “El sifón sin cabeza”.
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| Sifón sin cabeza grabado a la arena |
El caso es que
el invento no prosperó… eso de comprar el sifón y después tener que andar
buscando el grifo para roscar... vamos, era como una declaración ambigua de
independización sifonil….
Miguel Ángel Martínez Coello
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