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.........Un catálogo de sifones de 1923

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En otras entradas habíamos hablado de la empresa madrileña Vázquez del Saz, una de las grandes proveedoras de maquinaria y botellas para la fabricación de refrescos y sifones en los comienzos del s. XX. Esta empresa en 1923 fue adquirida por Manufacturas Metálicas S.L., por lo que cambió su denominación y además sufrió una completa renovación y ampliación. Ese mismo año editó un catálogo de todos sus productos, del que me ha llegado la sección dedicada a "Garrafas, Sifones, Cabezas y accesorios para los mismos", gracias a la amabilidad de un colega coleccionista y amante de las botellas de sifón: Miguel Cuesta Viso, al que quiero manifestar mi agradecimiento.

El catálogo incluye distintos tipos de botellas y cabezas que demuestran el preciosismo que podían llegar a tener estos envases en la década de los 20, al mismo tiempo que supone, para el coleccionista actual o potencial, un conocimiento de las distintas denominaciones y particularidades que presentan los distintos modelos, por lo que creo que será de gran utilidad.

Empezando por las cabezas de sifón, estas podían tener el pico acodado o arqueado, y presentar el casquillo plano, redondo o "chino":

Cabeza con casquillo chino y pico arqueado

Cabeza con casquillo redondo y pico acodado

Cabeza con casquillo plano y pico acodado

Los picos podían además presentar aberturas en el extremo, para garantizar la higiene de los mismos (véase la entrada dedicada a los "sifones higiénicos")
Cabeza con casquillo plano y pico arqueado modelo "Delfín"

Cabeza con casquillo plano y pico arqueado modelo "Único"
También se fabricaban cabezas de fantasía, destinadas a no desentonar en mesas de postín:

Modelo "Cigüeña", con casquillo chino y pico acodado

Modelo "Luis XV", con casquillo chino y pico acodado
Y además, se fabricaban cabezas reforzadas "tipo inglés" (que intentaban evitar deformaciones por tratos bruscos) y con el casquillo embutido (roscado interiormente), utilizadas sobre todo en aquellas cabezas con interior de porcelana que evitaban el contacto del líquido con cualquier pieza metálica, que a la postre acabarían siendo obligatorias algunas décadas después y de las que la empresa poseía un modelo patentado.
Modelo de cabeza con interior de porcelana y casquillo redondo

Cabeza de sifón reforzada con pico acodado y casquillo plano
Los modelos de fantasía y con el pico abierto eran concedidos en exclusiva a un único fabricante en cada plaza, de forma que este obtenía la exclusividad del modelo y la garantía de que la competencia no podía hacerse con sus envases.

Así como las cabezas eran fabricadas por la empresa (con una producción que podía llegar a las 500.000 unidades anuales), las botellas que comercializaban procedían de una importante vidriería de Bohemia, y los modelos especiales también eran concedidos a un solo fabricante en cada población. Los colores en los que se comercializaban eran blanco, azul claro, verde pradera, verde parisién, verde absenta y salmón o aurora. En cuanto a las capacidades de las botellas, las más habituales eran de 50, 80/85 y 100/105 centlitros.

Modelo de sifón con vidrio de Bohemia liso, con cabeza de ico acodado y casquillo roscando interiormente (embutido)

Sifón vidrio de Bohemia a fajas espirales con cabeza de pico arqueado y casquillo plano

Sifón de vidrio de Bohemia labrado a perlas con cabeza de pico arqueado y casquillo chino. El mismo catálogo advierte que este tipo de adorno en el vidrio no proporciona la misma resistencia que por ejemplo el de fajas espirales, pero que muchos fabricantes los preferían por su agradable apariencia. Quizá por eso han llegado pocos hasta nuestros días y su precio de cotización es elevado.
Modelos ANGLESAIR, ROMA, COREA, CHECO, IDEAL, AIDA, PIRÁMIDE Y CLORINDA.      


Se completa el catálogo con multitud de repuestos e instrumentos para la reparación de cualquier sifón. Realmente, un maravilloso muestrario de la complejidad de los sifones de comienzos del siglo XX.

..........Gaseosas Cid, de Cortiñas (Ourense)

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Artículo escrito por Miguel Ángel Martínez Coello y publicado en El Faro de Vigo el 30/03/2014



En los albores del 1900 nace en Cortíñas (Ourense) José Cid Pérez, hombre de naturaleza inquieta que desde muy joven siente la inquietud de asumir el reto constante de acometer desafíos para mejorar el nivel de vida. Entre otras actividades, comienza como cortador de pinos en los montes, actividad que conjuga montando un salón baile en Cortiñas animado únicamente por una gramola marca Victor La voz de su amo, (la del anagrama del perrito escuchando al lado del altavoz), que todavía conserva su hijo Oscar Cid Pérez, fruto del matrimonio con su segunda mujer Josefa Rodriguez Crespo, continuador de Gaseosas Cid. Gran aficionado a la caza, en la que había sufrido un accidente en una mano de la que sólo conservaba dos dedos, no impidió que se embarcara en lo que constituyó el fuerte de su carrera emprendedora con una de las primeras fábricas de gaseosas de la provincia de Ourense. En el año 1945, pone en marcha su fábrica de gaseosas con el nº de fabricante 3905 de la provincia de Orense, muy cerca del lugar que todavía fabrican, y donde todavía existen el pozo y las dependencias primitivas de la fábrica, que amablemente me mostró facilitándome las fotografías y envases que reflejo en ésta crónica. D. José Cid, comenzó la fabricación de gaseosas con una máquina de llenado manual que fue a comprar a la prestigiosa empresa Vázquez del Saz en Madrid dedicada a la fabricación de maquinaria y materiales auxiliares para la industria de las empresas envasadoras de bebidas y equipamiento para hostelería de aquel entonces. En aquel comienzo, la fabricación era de 10 cajas de 24 botellas a la hora. El jarabe, compuesto básicamente por sacarina, esencia de limón, de cítrico, dulcina, y algún que otro ingrediente más que se añadía al agua de la botella era uno de los secretos que todo gaseosero guardaba con celo, porque el resultado era el sabor característico que cada fabricante conseguía atendiendo al gusto de su clientela. Elaboraban dicha fórmula de sabor en un recipiente que posteriormente pasaban a garrafones para dosificar mejor su contenido que realizaban con un cacito, botella por botella. Además de la gaseosa tradicional, elaboraban refrescos de naranja, de limón y de café, una invención ésta última de bebida gaseosa con café que tuvo bastante éxito en su tiempo. También embotellaron sifones con Seltz, éstos sin serigrafía. En los comienzos de su fabricación de gaseosas, el reparto lo hacía él con un caballo que tiraba de un carro en un radio de unos 10 kilómetros a la redonda y ya en los últimos tiempos el reparto se hacía con un camión Ebro. El envase más utilizado al principio fue el de 400 cc que provenía en su mayor parte de Barcelona, pasando a la botella de litro a comienzos de los años 60  del pasado siglo que se fabricaba en Vanosa en Vigo.
 
Las tres variantes de gaseosa
 
 
 
 José Cid no quiso jubilarse, deseaba vivir de lo que trabajando podía ganar porque  no quería depender de un subsidio ni ser carga para el estado y por ello no dejó de trabajar hasta que llegó su hora. Un detalle curioso en la serigrafía de las botellas  fueron los errores en los anagramas de gaseosas Cid, debidos al error en la nomenclatura de la toponimia Cortiñas que está impresa en el anagrama de la marca, en las que unas veces imprimían Curtiñas y otras Crotiñas en vez del consabido Cortiñas, que como consecuencia, ésta rareza en la serigrafía de las botellas dio lugar a la búsqueda de botellas con éstas características parte de los coleccionistas y amantes del arte e historia de las gaseosas. Oscar Cid, hijo del pionero y emprendedor de Gaseosas Cid continúa la fabricación de gaseosas y sifones con sus hijos  David, Oscar y Sonia  que perpetúan unas de las empresas de fabricación de gaseosas con más arraigo en la provincia de Ourense
 


Óscar Cid ante la fábrica