..........Carbónicas Molina, de Salamanca. Una superviviente
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Gaseosas de Salamanca
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Silvia Isábal
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Como consecuencia de los nuevos hábitos
de consumo y de la aparición de nuevas bebidas, las gaseosas han ido
perdiendo su mercado tradicional. En la provincia de Salamanca, donde hubo censadas más de 140 fábricas, incluidas algunas grandes marcas, la única que perdura es Gaseosas Molina,
que ha logrado sobrevivir sin ser absorbida por los grandes monstruos
del sector, como ha sucedido con la casi totalidad de los más de 4000
fabricantes que llegaron a existir en España.
Carbónica
Molina S.A. es una empresa que cae simpática, porque en ella vemos
reflejado el sempiterno mito de David contra Goliat; la historia de la
irreductible aldea gala, y la de tantos y tantos débiles que siguen
enfrentándose a los abusones, logrando salir adelante a base de mucho
trabajo y de mucho tesón. En el consejo de administración de ésta
empresa familiar, están ya integrados miembros de la tercera generación.
El actual patriarca y consejero delegado de la firma, Evelio Rodríguez Domínguez,
exhibe en su despacho una fotografía fechada en 1934 en la que aparecen
los padres fundadores, Evelio y Antolina, junto a su tío Juan. Evelio
está dispuesto para contarnos la historia de la marca, que es la de su
propia familia, y a enseñarnos los secretos de la fábrica de gaseosas.
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| Carbónicas Molina, años 50. Plantilla y maquinaria |
E.R.D: Molina es un
apellido que se perdió en el siglo XIX, en mil 1800 y pico, pero se nos
siguió conociendo así, de hecho, yo me pongo al teléfono y respondo “Soy
Evelio Molina”, y mi hija también dice “soy Mercedes Molina”. Fue en
1961 cuando registramos 'Molina' como marca comercial. Hace unos años se
celebró el 175 aniversario de las bebidas refrescantes, y a Anfabra, la
asociación que reúne a los fabricantes, se les ocurrió hacer unas
exposiciones itinerantes, nos pidieron algunas cosas, y les prestamos
fotos, algunas botellas, máquinas, hicieron un vídeo, y aparecimos en
Antena 3 Televisión. Nuestra satisfacción fue ser presentados como una
de las empresas más antiguas.
En el
hall que da acceso a las diferentes dependencias de la fábrica, se
encuentra instalado un pequeño museo que alberga una increíble colección
de botellas; son la historia de Molina, y hay otras sorprendentes, como
la primera de Trinaranjus, una original pieza de cristal con la forma
de tres naranjas que confluyen en un cuello de botella. Es la
prehistoria de los envases que hoy día conocemos y consumimos, y Evelio
está orgulloso de conservar una buena parte del patrimonio histórico y
familiar.
E.R.D: Guardamos
el letrero original de la fachada de la primera fábrica de la calle
Mansilla, fíjate, tiene 80 años. Estas diapositivas se proyectaban en
los dos cines que había aquí, en el intermedio de las películas.
Conservamos fórmulas antiguas: Manzana: 4 grms. de esencia por litro de
jarabe, 40 grms. de concentrado por litro de jarabe, es un documento de
1934.
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| Diapositiva publicitaria para los cines |
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| Fórmula primitiva conservada |
Precisamente en esa época, a finales de
los años 20 del pasado siglo, el bejarano Juan Rodríguez, tío de Evelio,
se encontraba en Iberoamérica, donde había acudido en busca de
fortuna, y puede decirse que se topó con ella, pues vio algo que le
llamó poderosamente la atención. La moda de las gaseosas de sabores
había traspasado las fronteras norteamericanas; en Colombia bebían Kola
Roman desde 1865; en Ecuador existía la marca de gaseosas Fioravanti
desde 1878, y también en Méjico se envasaba la Toni Col desde 1887.
Entusiasmado al conocer la nueva bebida, Juan Rodríguez decidió regresar
a Béjar, con la idea y el propósito de montar una fábrica de gaseosas.
Así, a comienzos de 1934, él, junto a su hermano Evelio Rodríguez, y
Antolina Domínguez, esposa de este, y padres amobos de Evelio Rodríguez
Domínguez, instalaron una pequeña fábrica de gaseosas en una bodega de
50 metros cuadrados en la calle Mansilla, en pleno centro de Béjar.
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| Primeros repartos antes de los vehículos a motor |
E.R.D:
La primera máquina embotelladora vino de Madrid, 1.310 pesetas costó,
se pagó el 20 % al contado, y el resto mediante cinco letras. Esto
empezó a funcionar el 19 de marzo de 1934, ese día se despacharon los
primeros pedidos: 6 sifones a Antonio, a 0,25, 12 sifones a Pepe, y
también las primitivas botellas de bola que se vendían por cajas de 6 o
de 12 unidades, y se servían en unos cestillos de hierro que fabricaba
un herrero de aquí. En los primeros años, se hacían unas veinte docenas
de botellas diarias. Uno de los desafíos que planteaba la distribución
de las bebidas carbonatadas, que hasta el momento debía ser mezclada en
el momento del consumo, era el embotellado, pues existían problemas
técnicos que impedían lograr un sellado hermético que permitiera
conservar el gas.
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| Maquinaria años 40 |
E.R.D: En
las primeras botellas había una bola de vidrio que estaba situada en un
compartimento al final del cuello, y el gas carbónico la empujaba hacia
arriba, impidiendo así que se derramase el contenido. Tecnológicamente
era un boom, las botellas venían de Gijón, y había otra fábrica en
Barcelona, pero aquello terminó prohibiéndose por considerarse anti
higiénico.
De los pueblos venían con
caballerías, con mulos, y cargaban en ellos cajas de 48 botellas, y si
para las fiestas necesitaban más, venían con un carro de vacas. Es que
los particulares hacían vino, pero aquel vino de pitarra 'rascaba' que
no veas, y la forma de hacerlo bebible era 'bautizarlo' con gaseosa.
Mira, este cliente todavía existe, está en el Castañar, Casa Senén, de
los que hemos conocido cuatro generaciones, el cliente más antiguo,
desde el año 34. El Torres, de Guijuelo, desde el año 49; entonces se
les mandaba la mercancía por ferrocarril. Mira este otro antiguo
albarán, cuatro docenas de gaseosas, a seis pesetas la docena,
veinticuatro pesetas.
Luego llegó la
guerra, mi tío falleció en 1936, y vino una época en la que todo
escaseaba, no había botellas, y teníamos que ir a las traperías de
Madrid para comprarlas de segunda mano, y poder embotellar. No había ni
lata para fabricar las chapas “de corona”, que nosotros llamamos, y
usábamos las botellas de champán tapadas con un corcho, y atadas con una
cuerda. Después de la guerra, no había azúcar, la sacarina no se
conocía, y seguía sin haber tapones ni botellas, luego ya se empezó a
fabricar con sacarina…
Tras la muerte de Juan Rodríguez, fue al
padre de Evelio a quien correspondió ponerse al frente de la empresa.
Superados los momentos más difíciles de la posguerra, Evelio consiguió
el tránsito de una fábrica manual, a una factoría con maquinaria moderna
y automática. De las primitivas botellas de bola, pasaron a las de
tapón de corcho y chapa, y de ahí al tapón mecánico o de porcelana, que
marcó toda una época. De repartir las botellas en cestas y carros de
mano, a transportarlas con animales de carga, y a emplear después
camiones botelleros que podían abastecer un territorio mucho más
extenso.
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| Plantilla años 50 |
E.R.D: La
primera camioneta de reparto se compró a mediados de los años 50, más o
menos, a la Central Lechera de Salamanca. Procedía de Etiopía, y los
italianos la habían traído a la guerra de España, M-62248, era su
matrícula. El segundo vehículo fue una camioneta Ford, que si se partía
un palier, tenías que tirarte todo el día en el taller para sacar el eje
y poder arreglarlo. Luego empezaron a fabricar en Barcelona el Ebro
–que pertenecía a Ford-, pero tenías que tener influencias y
recomendaciones para que te pusieran de los primeros en la lista de
espera. Yo escribí varias cartas al concesionario, hasta que al final
conseguimos el Ebro, uno de aquellos de morro alto, los primeros que se
fabricaron en España. Luego vinieron los Barreiros. Hoy día tenemos
dieciséis vehículos para cubrir todo el reparto. En ese período de
expansión de los años 50, Molina contrató los primeros empleados fijos,
un número que fue aumentando en el transcurso de los años, además de
contratar personal eventual autóctono siempre que las campañas de verano
lo requerían, llegando a la actual plantilla, formada por veintisiete
trabajadores.
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| Vehículo de reparto |
E.R.D:
Antiguamente las cosas eran de otra manera, cuando había acumulación de
trabajo, hablabas con algún vecino que estuviese desocupado, le ofrecías
tres pesetas, o lo que fuera, y no existía la contratación como la
conocemos hoy en día.
Esa refrescante tentación embotellada
Además
de la tradicional gaseosa, que en Béjar antiguamente se denominaba
'limón', y del agua de seltz en sifones, Molina embotelló infinidad de
sabores, algunos con marcas propias, y otros con las marcas cedidas por
los creadores de los sabores; Limorefrescante, Limonada Natural
Iris, Orange, Koki, bebida incomparable, refresco natural, de venta
aquí, Tometucs??, exquisito refresco de naranja, Agradable sabor de
zarza espumosa Pic-Nic, Beba Jumate, deliciosa bebida espumosa, Piña
Ecuatorial, refresco ideal, Ino marca registrada refrescante,
embotellado bajo licencia….
E.R.D:
Los años 50-60 fueron los de mayor esplendor, sólo en Béjar llegó a
haber tres fábricas de gaseosas. La zarzaparrilla era la Coca Cola de
entonces. 'Citrania' era un refresco que se consumía mucho. El que te
vendía los productos te daba la marca también, junto a las etiquetas y
los jarabes. Embotellábamos 'Orange', que es lo que hoy día es la Fanta
de naranja, y limonada. Por entonces lo más adelantado era la cerveza,
pero era muy cara, y no se implantó hasta bien entrados los años 60.
Nosotros servíamos una caja de cerveza por cada cien de gaseosas, hoy
día es justo al revés.
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| Publicidad |
Después del
fallecimiento de Evelio, acaecido en 1965, tras haber permanecido 29
años al frente de la empresa, su viuda, doña Antolina Domínguez, y sus
ocho hijos, decidieron crear una sociedad anónima con la aportación de
toda la industria. Un año más tarde, adquirieron dos naves y unos
terrenos en la carretera de la Estación, y en 1969 trasladaron la
fabricación desde la antigua planta de la calle Mansilla, y el viejo
local, que sigue perteneciendo a la familia, quedó destinado como
guardamuebles.
Muy lejos de Béjar, en
los Estados Unidos, hacía tiempo que había comenzado la guerra entre las
compañías embotelladoras de refrescos, extendiéndose el conflicto
también al sector de las gaseosas. Como respuesta a la popular 7 Up, la
compañía Coca-Cola introdujo en 1961 la marca Sprite, y obligó a sus
concesionarios a embotellar Sprite para inundar el mercado de este
producto, y eliminar a la 7 Up. Aquellas guerras comerciales, antes o
después, acabarían extendiéndose hasta nuestro país, y, “viéndolas
venir”, Carbónica Molina comenzó a diversificar su actividad, sacando
partido de su red de reparto. Junto a las marcas propias, 'Molina' y
'Abli', empezaron a distribuir vinos de mesa y cerveza, continuaron con
los mostos, y hoy “Se lleva de todo, porque es la manera de mantenernos
en funcionamiento”, reconoce Evelio.
En el año 1973 se abrió el almacén de
distribución del recinto de Los Álamos, en Plasencia (Cáceres), para
atender desde esta plaza a más de 400 clientes integrados en Plasencia,
Malpartida, el Valle del Jerte y otros pueblos del norte de Extremadura.
Desde Béjar, la empresa atiende directamente a más de 700 clientes de
las provincias de Salamanca y Ávila.
En
1992 las cosas marchaban viento en popa, y ante la necesidad de ampliar
las instalaciones, y la carencia de suelo industrial en Béjar, optaron
por construir una nave de 800 metros cuadrados en los terrenos anexos.
La vista panorámica que se divisa desde la fábrica de Molina es un
privilegio para quienes tienen la suerte de trabajar en sus
instalaciones. Y son también afortunados por que las instalaciones sigan
en pie, pues en el año 1994, y debido a una mala planificación técnica,
se produjo un deslizamiento de tierras que estuvo a punto de sepultar
una parte de la fábrica. Aquel desastre, afortunadamente, no se llevó
vidas humanas por delante, pero supuso un duro golpe para la tesorería
de la empresa, y trajo consigo un sinfín de problemas añadidos, que a
punto estuvieron de llevar a la empresa a la quiebra. Gracias al
esfuerzo y el apoyo de la mayoría de los socios, Molina fue recuperando
poco a poco su actividad, hasta conseguir salir de nuevo a flote.
En
los últimos años, la empresa ha hecho un considerable esfuerzo tanto en
la renovación de maquinaria, se han instalado nuevas máquinas lavadora
de botellas y taponadora, como en la actualización de un avanzado
programa ERP de todos los procesos informáticos, así como en la
introducción de nuevos procesos de fabricación, equipos de frío y una
máquina para fabricar botellas de Pet (o de politereftalato de etileno),
y en 2005 instaló un novedoso sistema de Ozonización para el
tratamiento del agua.
E.R.D:
En esto hemos sido pioneros, porque el ozono se usaba para potabilizar
el agua de las ciudades, y hemos sido los primeros en aplicar el sistema
a la industria.
La gaseosa,
básicamente, es agua con gas y aditamentos, sacarina –nunca azúcar-,
edulcorantes artificiales, y aroma de limón. Los otros sabores que
fabricamos, la naranja y el limón, sí llevan azúcar, porque eso le da
más cuerpo a la bebida, y añadimos una parte de zumo natural, para que
tenga más calidad. El agua que utilizamos procede de la sierra de Béjar,
es nieve. En invierno, cuando viene directamente de la sierra, es agua
pura. Aunque desde que hicieron el pantano, tuvimos que montar una
planta de tratamiento, porque al estar embalsada, en el agua empezaron a
aparecer algas.
Después de pasar por
la potabilizadora, el agua viene y se filtra aquí, con arena, que es el
mejor producto filtrante; luego pasa por los filtros de carbón activo,
que elimina los malos sabores, y por último pasa por un proceso de luz
ultravioleta. Después de todo eso, el agua resultante es absolutamente
pura, y con todo y eso, todavía hay algunas veces que da problemas,
porque el agua es muy delicada, aquí tenemos a la señorita de Sanidad
cada dos por tres.
La fábrica de gaseosas
E.R.D: En
esta zona se hace la pesada de los productos para hacer el jarabe, se
pesa el azúcar, y se hace en función de 200 ó 400 litros; es la décima
parte de lo que hay en la botella, y el producto baja por unas tuberías
donde se hace la mezcla con el agua enfriada y el carbónico, porque el
carbónico mezcla mejor con el agua fría. Cuando venía directamente de la
Sierra, esta parte del proceso no era necesaria. De ahí ya pasa a la
llenadora, que puede llenar 5.000 litros a la hora, que es nuestra
capacidad de producción, aunque por desgracia hay muchos días, como
hoy, en que tiene que estar parada. Llena los lunes, y en verano, dos
días a la semana, y gracias a la automatización, todo el proceso sólo
requiere cuatro personas.
Hoy día, las
botellas de plástico del tipo PET ofrecen a los industriales una
solución liviana, libre de olor e irrompible, con un funcional tapón de
rosca. Evelio nos muestra una cápsula de plástico transparente de 11
centímetros de largo.
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| Evolución de las botellas |
E.R.M:
Esto es una botella, pasa por una resistencia, la máquina lo calienta,
pasa por un molde, allí se sopla, se hace grande, se enfría con agua, y
se llena de forma automática. Es una pena, porque el envase de cristal
es el mejor, no toma sabor, pero tiende a desaparecer. Las botellas de ½
litro de cristal ya sólo la hacemos para los bares. Y también es una
pena que el mercado de los sifones haya desaparecido casi del todo,
antes, hasta para el vermú se empleaba sifón, hoy vas a los bares, y no
hay sifón, una lástima, pero se han cargado ese negocio.
En el año 2009 el Ayuntamiento distinguió
a Carbónica Molina con la Medalla de Oro de la ciudad de Béjar, al
cumplirse el 75 aniversario de la marca. Bien cierto es que la empresa
siempre ha destacado por colaborar en toda clase de eventos, desde las
tradicionales fiestas locales de los Arcos de San Juanito, a patrocinios
culturales, concursos de pintura, exposiciones, corridas de toros, y
también en pruebas deportivas de fútbol infantil, ciclismo, o maratones.
Ya en 2004 la Cámara de Comercio e Industria de la ciudad había
concedido a Molina la Medalla por “su trayectoria ejercida a lo largo de
los años”. Pero las mismas Instituciones que reconocen y premian los
méritos, no tienen reparo a la hora de apoyar la construcción de una
planta crematoria de residuos, justo al lado de Carbónica Molina, y de
otras empresas de alimentación.
E.R.D:
Entre la crisis, la competencia, las grandes superficies, que no sé
cómo pueden vender la gaseosa tan barata, porque haces números y no te
salen, no sé si llegaremos muy lejos. Fíjate que en el año 37 había una
asociación que ponía de acuerdo a los tres fabricantes de Béjar sobre
los precios a establecer, para que no hubiera una competencia desleal.
En esta foto aparece el distribuidor de las cervezas Cruz Blanca, a
veces, le hacíamos el reparto a lugares donde él no llegaba “Oye, ¿me
lleváis una caja de cerveza a tal sitio?”. ¡Cómo han cambiado los
tiempos! Ahora las grandes multinacionales del refresco regalan a sus
clientes la gaseosa que tienen, si le compran sus otros productos, y
ante esa conducta predadora nada se puede hacer, porque ¿Quién lleva a
juicio a un gigante de esos? No los vamos a arruinar, y ellos a nosotros puede que sí.
.........Un catálogo de sifones de 1923
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Silvia Isábal
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El catálogo incluye distintos tipos de botellas y cabezas que demuestran el preciosismo que podían llegar a tener estos envases en la década de los 20, al mismo tiempo que supone, para el coleccionista actual o potencial, un conocimiento de las distintas denominaciones y particularidades que presentan los distintos modelos, por lo que creo que será de gran utilidad.
Empezando por las cabezas de sifón, estas podían tener el pico acodado o arqueado, y presentar el casquillo plano, redondo o "chino":
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| Cabeza con casquillo chino y pico arqueado |
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| Cabeza con casquillo redondo y pico acodado |
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| Cabeza con casquillo plano y pico acodado |
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| Cabeza con casquillo plano y pico arqueado modelo "Delfín" |
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| Cabeza con casquillo plano y pico arqueado modelo "Único" |
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| Modelo "Cigüeña", con casquillo chino y pico acodado |
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| Modelo "Luis XV", con casquillo chino y pico acodado |
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| Modelo de cabeza con interior de porcelana y casquillo redondo |
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| Cabeza de sifón reforzada con pico acodado y casquillo plano |
Así como las cabezas eran fabricadas por la empresa (con una producción que podía llegar a las 500.000 unidades anuales), las botellas que comercializaban procedían de una importante vidriería de Bohemia, y los modelos especiales también eran concedidos a un solo fabricante en cada población. Los colores en los que se comercializaban eran blanco, azul claro, verde pradera, verde parisién, verde absenta y salmón o aurora. En cuanto a las capacidades de las botellas, las más habituales eran de 50, 80/85 y 100/105 centlitros.
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| Modelo de sifón con vidrio de Bohemia liso, con cabeza de ico acodado y casquillo roscando interiormente (embutido) |
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| Sifón vidrio de Bohemia a fajas espirales con cabeza de pico arqueado y casquillo plano |
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| Modelos ANGLESAIR, ROMA, COREA, CHECO, IDEAL, AIDA, PIRÁMIDE Y CLORINDA. |
..........Dos lugares para recordar la fabricación de sifones y gaseosas
El primero es el museo del sifón que hay en Pola de Siero, en Asturias. Se trata de una antigua fábrica en la que su propietario, Aurelio Antidio Cuesta, alias Lelo, enseña orgulloso parte de su colección (unas 6.000 botellas, aunque afirma que posee 32.000). Botellas de todo el mundo y de todas las épocas son lo que se puede admirar en este local, del que os dejo un vídeo de Youtube para que lo conozcáis:
El otro lugar en realidad es una de las pocas fábricas que todavía está en activo, La Flor de Vimbodí en Lérida, que ha habilitado un espacio donde se exhiben las botellas, maquinaria o cartelería que han formado parte de su historia, todo ello ilustrado también con numerosas fotografías. Hay que señalar que esta empresa todavía embotella, con la marca "Mi limón", gaseosas clásicas con tapón de porcelana en tamaños de medio y un litro, además de los clásicos sifones de cristal.
También hay un vídeo que nos muestra esas instalaciones:
www.laflordevimbodi.com.es
..........Carbónicas Bach en Talarn (Lleida): una fábrica bien conservada
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Silvia Isábal
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La fábrica Carbónicas
Bach desarrolló su actividad en el periodo comprendido entre los años 1959 a
1968, en un local situado en los bajos de la calle Mayor, número 1 de Talarn
(Lleida). El propietario del negocio era Antonio Bach Ginestà, vecino de Talarn
y nacido en Coll de Nargó.
La fábrica se inscribió en el “Registro General del Grupo
Sindical Autónomo del Sindicato Nacional de Alimentación y productos
coloniales” con el número de fabricante 3411. | Vista parcial de la fábrica, con la llenadora de sifones, la saturadora, la llenadora rotativa de gaseosas, la capsuladora y distintas cajas y botellas |
Durante la década de los 50 y 60, la fabricación de
carbónicas fue una importante actividad industrial en tota España y también en
las comarcas leridanas del Pallars Jussà, Pallars Sobirà, Alta Ribagorça y Val
d’Aran, donde existían diferentes fábricas como Siscart, Segú, Fuses i Simó en
Tremp, Bach en Talarn, Ribera i Vilanova en la Pobla de Segur. En la
comarca del Pallars Sobirà producían Carbónicas Azamar en Sort y Argelich en
Esterri d’Àneu. En la comarca de l’Alta
Ribagorça había otra fábrica de Vilanova
y en la comarca de la Val d’Aran la fábrica Cardenyes i Serra.
| Otra vista parcial del local, ahora totalmente restaurado |
- máquina saturadora de gaseosas modelo “Autómata”
- embotelladora de nueve grifos rotativa modelo “Rotor-auto2”
- gasómetro con válvula automática modelo “Fulmen”
- máquina limpiadora de botellas modelo “Fácil”
- taponadora de botellas modelo “Corona”
- dosificador de jarabes modelo “Bomba”
- filtro de agua.
Todas las botellas de la empresa Carbónicas Bach llevan serigrafiada la imagen de uno de los símbolos de Talarn, una fuente de agua denominada Font de Caps, en un original color azul y blanco con la dirección c/ Mayor, 1 Tel. 68 Talarn y el número de fabricante 3411. En el almacén se encuentran las cajas de madera con los sifones, las gaseosas de 1 litro y las botellas de refresco de 33 cl y de 37.5 cl.
| Envases utilizados por la fábrica |
| El camión de reparto |
..........Las gaseosas de Nabor en Beade y “os arrieiros”
Una de las
historias más apasionantes del Ribeiro
es la de la “Ruta dos arrieiros” o “Camiño real” que iba desde Ribadavia hasta Pontevedra. Desde el siglo
XV constituía la principal vía de comunicación entre ellas y se empleaba
principalmente para acarrear el vino del Ribeiro que llevaban en “pelexos”
(pellejos), que hacían los propios arrieiros de Camposancos y de La Graña con la “pel de castrón” (piel de
castrón), que a continuación mandaban a Nogarejos
(La Bañeza) en tierras de León, donde
eran impermeabilizados con pez y que después llenaban con el vino que luego
llevaban al puerto de Pontevedra que posteriormente se comercializaba en el País Vasco o en La Bretaña. Ya de vuelta aprovechaban para traer Bacalao
seco, raya curada y congrio, sardinas en seco, en salazón, en escabeche o
ahumadas, entre otras cosas que a lo largo del camino le iban encomendando
la gente además de cerámica y artesanía.
Este relato
viene a propósito porque que Beade
además de ser uno de los lugares donde cargaban el vino del Ribeiro como el de
la viña da xeitosa o de la viña da Portela, es allí donde aún
hoy se conserva un kilómetro del camino medieval, y que también era la primera parada que hacían
muchos de los arrieiros que salían desde Ribadavia.
A lo largo de los setenta kilómetros de recorrido, los arrieiros visitaban los lugares de Muimenta, Cortegazas, Camposancos, A Graña, A Airoa, A Laxe,
Pontecaldelas e Marcón antes de llegar a
Pontevedra. Los arrieiros
acostumbraban llevar para su trabajo,
yeguas o mulas para el acarreo de sus mercancías con las que compartían las
tristezas, las alegrías además de las inclemencias del tiempo, que no eran
pocas, con los asaltos ocasionales de los bandidos, a lo largo de un camino
lleno de riesgos y penalidades. El oficio de arrieiro, pese a que era muy sacrificado, en la mayoría de los
casos pasaba de padres a hijos que, aún sin hacer rico a nadie, imprimía cierto
estatus social y económico. Recientemente Pablo Rodríguez Fernández “Oitabén”
hizo un hermoso trabajo sobre “Os
arrieiros” en forma de cómic titulado “Pepiño O arrieiro”, con y para el
patrocinio de la comisión de las recientes fiestas de Beade de 2015, en la que
desenvuelve la historia de este camino mediante hermosos dibujos en viñetas a tinta china que recrean el ambiente de
los arrieiros en el siglo XVIII,
cuando las mercancías se pagaban en reales.
De la mano de nuestro paisano imaginario “Pepiño” y de Domingos “O
bicho da Graña” hacen un recorrido por el camino de los arrieiros desde Ribadavia hasta Pontevedra,
sin olvidar el apoyo en los textos y supervisión histórica de Alba Chao.
El que caso
es que en Beade existió, hasta
mediados del siglo pasado, una de las últimas mulas en activo de la región que
se llamaba “Cholito”. Era la mula de Nabor e Benigna, que trabajaba carreteando las cajas de gaseosas
que fabricaban en el bajo de su casa a la que le enganchaban un carro de color
verde claro y que de esa manera repartían su producto por zona do Ribeiro y los
alrededores. El gaseosero se llamaba Nabor Villanueva Raña, nació en el año
1911 y murió el 17 de octubre de 1961
a la edad de 50 años. Tuvo un solo hijo llamado Camilo que murió joven a la edad de 43
años en el año 1980 sin dejar descendencia. Su mujer, que llamaba Benigna Feijoo Raña, tras la muerte de Nabor, llevó adelante la fabricación de
gaseosas unos años más con
la ayuda de su hijo. Benigna murió
en el año 1996 a
la edad de 83 años. Tenían la casa-fábrica un poco más adelante del Bar Celta yendo hacia Caldelas y Beiro. La industria de Nabor
tenía el número 3909 del registro de las fábricas de gaseosas y sifones de
España.
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| Edificio que ocupó la fábrica de gaseosas de Nabor en Beade. Foto: M.A. Martínez Coello |
En los primeros tiempos, el agua la tomaban de una fuente que estaba
muy cerca de su casa llamada “a fonte dos tolos” (la fuente de los
locos), que aún existe. Más adelante
hicieron un nuevo pozo en su propiedad para de esa manera poder garantizar la
calidad y la cantidad de la materia prima. Tuvieron un empleado que se llamada Antonio Cibeira que ya murió y más
adelante cogieron otro llamado Antonio
Villanueva que aún vive, el caso es que le llamaban “Toniño” a ambos los dos. Benigna, la mujer de Nabor, era hermana de la abuela de Inés Villanueva y el padre de Nabor era hermano del bisabuelo de Inés, y por lo tanto sobrina de Nabor, que es quien me puso al
corriente de los pormenores y facilitó fotos para ilustrar esta bella historia.
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| A fonte dos Tolos. Foto: Miguel A. Martínez Coello |
Los cascos
de sus gaseosas constituyen hoy una joya por ser los herederos da famosa
botella “torpedo”, sólo que su base es plana para mantener de pie la
botella en vez de posición horizontal que tenía la original “torpedo”
para así mantener húmedo el corcho y que no saliese el gas, aunque en los comienzos
también emplearon la de “Bola” conocida como la “botella Codd” llamada así porque es a
quien se atribuye la invención, y que poco a poco fueron sustituyendo por culpa
de la prohibición de su empleo por Sanidad en los años 50 del siglo pasado. Este
casco era liso y sin ningún tipo de relieve.
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| Modelo de botella. Foto: M.A. Martínez Coello |
Su
producción fue sencilla y escasa, calculándose una rotación de unos 1.000-1500
envases que no iban serigrafiados y que se cerraban por medio de una chapa. La
mayor virtud de las gaseosas de Nabor era que a pesar de la dura competencia
con los fabricantes de los alrededores, tales como Hermida
de Leiro, Blancote de Paredes-Leiro,
Amadeo Neira, El Mexicano, Dieguez y Gómez en Ribadavia, E-V-CH
en Francelos-Ribadavia, Xouba en
Ventosela y Avelino Martínez Rosendo
de San Justo de Avión, llenaba su parcela comercial casi en exclusiva con los
vecinos del lugar y alrededores, con los viajeros y arrieiros que iban de paso camino de Camposancos, Alto da Rasa, Cortegazas o a Chan de Covelo que demandaban un producto fresco que pudiesen
consumir allí mismo y no tener que cargar con el pesado casco una vez vacío de
gaseosa, que tenían que devolver ya que de lo contrario estaban obligados a
abonar el envase. Ya en los últimos tempos para hacer el reparto de sus gaseosas,
compró un coche viejo “que xa estaba para
tiralo” (que ya estaba para tirarlo), a un taxista de Ribadavia que le
llamaban “O Calavera”.
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| Coche perteneciente a la fábrica de gaseosas de Nabor |
Son muchas
las historias vinculadas a Nabor con
Beade y los arrieiros, tal vez por el vínculo que la mula “Cholito” generó, como un recuerdo inmutable a través de los
tiempos para propios y extraños.
Arrieros somos y en el camino nos
encontraremos……
..........Gaseosas Piñeiral
Con el nº 3950 de la lista de fabricantes de bebidas
gaseosas de España, figura D. Carlos
Eligio Picouto “Díez” (aunque siempre le ponían “Díaz”), que en el lugar “El Piñeiral” instaló su empresa allá
por los años 50.
Para hacernos una idea, “El
Piñeiral” está situado a la salida de Ourense, por la carretera que parte
desde la avenida de Zamora y pasa por la
“Finca Sevilla”, en la que
hoy se encuentra el pabellón de deportes “Paco
Paz”, y poco antes de llegar a San
Ciprián de Viñas, donde aún se conserva la casa en la que se elaboraban las
famosas gaseosas.
Contaba la fábrica con tres manantiales propios de los que
uno era excepcional por su calidad y abundante caudal, el cual limpiaban casi
todos los años corriendo grave riesgo, a causa de que se acumulaban los gases
de la dinamita que se usaba para limpiarlos y hacer más sitio a “la
mina” o manantial . Cuentan que una vez D. Carlos, que era quien
bajaba al pozo-mina, estuvo a punto
de perder la vida sino le llega a auxiliar en el último momento una empleada
llamada Matilde que se percató del
peligro que corría.
D. Ricardo Picouto, oriundo de Seixalvo y padre de D. Carlos
Eligio era vinatero y terrateniente. Sus posesiones abarcaban desde El
Piñeiral hasta Seixalvo a lo largo de las márgenes del río Barbaña. D. Ricardo se casó con Dña. Gregoria
Díez (Goya, familiarmente), señorita que fue a buscar a Astorga y a la que
habían instruido las monjas en urbanidad, buenas costumbres, ciencias, artes y
letras… cuentan que pintaba y tocaba el piano con cierta maestría. D.
Carlos quedó huérfano y con
sólo 17 años tuvo que hacerse cargo del negocio de su padre para sacar adelante a la familia. Comenzó con
los vinos, que comercializaba en un bodegón situado en la calle de Santo
Domingo, que después abandonaría para fundar la fábrica de gaseosas en los
terrenos de su propiedad en “El Piñeiral”. Se casó con Dña. Virginia del Pilar
Delgado Núñez, recientemente fallecida el 16-09-2014 y que le dio 4 hijos,
Carlos, Jorge, José Luis y Pili, que continuaron junto a su padre con la
elaboración y distribución de las gaseosas hasta que en 1977 se traspasó
definitivamente la fábrica de gaseosas.
Uno de los primeros envases que fue
utilizado para el llenado de las gaseosas fue el de las famosas botellas “Codd”,
en España denominadas de “Bola”, de “Pito” o “Boliche”, llamadas así porque en la parte superior albergaba una
bola de cristal con una goma que estaba herméticamente colocada en la parte
interna del cuello de la botella y que hacía que por el efecto de la presión
del gas carbónico la bola de cristal subiese hasta quedar aprisionada contra la
goma y así la presión se mantuviese. Para beber bastaba con empujar hacia
adentro la bola y así conseguir que saliese el líquido, volviendo ésta hacia
arriba una vez que se volviese a poner la botella en posición vertical
reteniendo el gas. Este tipo de botellas dejaron de utilizarse a partir de la
prohibición sanitaria con la orden
ministerial de 22/03/1955.
Más adelante comenzaron a embotellarse en la
conocida botella de gaseosa de 1 litro de cierre mecánico y la de 400 cc de
cierre con tapón corona “chapa” y
que distribuían en cajas de madera con el cuello de la botella hacia abajo,
para que mantuviese mejor la presión al ir siempre mojado el corcho interior de
la “chapa”. Las botellas llegaban a Orense procedentes de Valladolid o León a
granel en sacos grandes de más de 60 unidades, colocadas de tal forma que no
había apenas roturas a pesar del precario embalaje y la rudeza del transporte.
Las primeras botellas no iban serigrafiadas,
llevaban pegada una etiqueta alargada en la parte superior alrededor del
cuello con el nombre de la fábrica. Las cajas para las botellas las
manufacturaban ellos en su fábrica grabándolas a fuego con la marca de “El Piñeiral”. Hacían cajas para 6
botellas de 1 litro y cajas para 24 unidades de 400 cc. Cuando aparecieron las
primeras botellas serigrafiadas, los fabricantes ya se las enviaban terminadas con el logo de su
marca que iba variando según fuesen haciendo un nuevo pedido. En el caso de las
Gaseosas el Piñeiral existieron
varios tipos de acabados:
- -
Un
primer acabado con el logo de la marca “Gaseosas Piñeiral – marca registrada”en
rojo y blanco abarcando gran parte de la botella sin ninguna dirección. Botella
rarísima que ni los propios se acuerdan.
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| Primera botella serigrafiada de gaseosa Piñeiral. Foto: M.A. Martínez Coello |
- - Una
segunda botella con el logo en rojo que incluía “Bebidas refrescantes - Piñeiral
– Orense” y la leyenda “Piñeiral 1 litro” en la parte
trasera, en color rojo.
- - Una
tercera botella con el logo en rojo de fondo blanco y que a su vez contaba con
dos variantes en la leyenda. Una con “Bebidas refrescantes - Piñeiral – Orense”
y “Piñeiral
1 litro” en rojo en la parte de atrás y otra que
ponía “Gaseosas - Piñeiral - fabricante 3.950 – marca registrada” y
en la parte de atrás en color blanco “Insuperable gaseosa por estar elaborada con
aguas de manantial y productos de alta calidad” además de un cajetín
con la advertencia “El uso comercial de este envase por otra fábrica, constituye delito
previsto en el artículo Nº 533 del código penal”. Esta botella tenía a
su vez otra variante en la que se incluía el número de teléfono debajo del
número de Fabricante. “Teléfono 216815”.
- - Y
ya en los últimos tiempo en que el llenado lo hacía Zar le sobreponían
sobre la serigrafía una etiqueta de papel de colores blanco, verde y con las
letras en rojo “Bebidas refrescantes Piñeiral – Gaseosa – desde 1959”
También llenaron sifones que en su cabezal de
plomo y en verde ponían la leyenda Gaseosa Piñeiral – Orense FTE. 3950,
algunos de bellísimo cristal azul de bohemia, como el de la foto. Lo fuerte de sus fabricados fueron la gaseosa, el seltz y la naranjada,
aunque también fueron depositarios de cervezas “El Leon” de San Sebastián y “El
Aguila Negra” de Colloto (Oviedo) además de vino embotellado de mesa de la
marca “Vine”, en cuanto a los
jarabes para las naranjadas
generalmente los compraban a fabricantes acreditados, pero el jarabe para las
gaseosas lo hacían ellos. El reparto de las gaseosas se hacían al principio con
un carro tirado por una mula que hacia el recorrido por San Ciprián, Rante,
Seixalbo, Mugares, Toén, Rairo, Taboadela…. El primer camión de reparto que compraron
fue un Fiat azul a gasolina, más tarde un Ford rojo también a gasolina, ambos
de segunda mano que los arruinaban a reparaciones. Más tarde un camión Ebro que
compraron de primera mano y otro Ebro –“chato” de 3.500 kg, todos ellos
rotulados con el logo de Gaseosas “El Piñeiral”. De cada reparto llevaban entre
60 y 80 cajas de cada viaje, teniendo que hacer en ocasiones varios viajes al
día.
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| Sifón Piñeiral. Foto: Miguel Ángel Martínez Coello |
“El Piñeiral” era
paso forzoso de “as Leiteiras y as
Rianxeiras” que venían de San Ciprián, Rante, Vilanova, Santa
Comba de Gargantós, Soutopenedo, Santa Leocadia, A Mezquita… … y era parada
obligada la fábrica de gaseosas en la que reponían fuerzas y se cambiaban
los zapatos de trabajo “As zocas” , que dejaban allí o en los huecos de
un muro contiguo cerca del cruce donde ahora existe una rotonda, por otros más
finos para estar más “guapas” en la Plaza que eran donde vendían “a leite y o
rianxo”. Muchas dejaban los burros que cargaban la leche en un solar de la
Calle Colón donde descansaban y que
luego recogían al final de la jornada para volver de nuevo a casa.
Cuando el mercado de las gaseosas comenzó a
flojear, ampliaron el negocio con la
representación de otros productos, como la lejía “El Guerrero, lava la señora y
lava el caballero” como rezaba su slogan. Ya en los últimos tiempos
fueron los primeros que fabricaron y comercializaron las famosas
bicas-mantecadas “AS BURGAS” que
horneaba D. Carlos juntamente a su mujer que era la que hacía las masas Dña. Virginia del Pilar (Pili
familiarmente), que era de la zona de Trives de donde le venía la tradición
además de ser muy buena cocinera como la había sido también su madre. Además de
tener y fabricar tan buenos productos como las gaseosas o las bicas, D.
Carlos tenía un talento especial para publicitar sus géneros, a cada cual
más ingenioso, del que es digno de destacar los regalos por fidelidad
consistentes en premios que le podían tocar al consumidor al comprar las
gaseosas. El anuncio que acompaño en el artículo, es una auténtica joya y de
ingenio emprendedor: Cuando el comprador adquiría una gaseosa “El Piñeiral”, el tendero le daba un número que si
coincidía con el tercer premio de la
lotería Nacional de Navidad se premiaba con una máquina de escribir
portátil marca Olivetti. Hoy su hijo
Carlos Benjamín Picouto, que es
quien me ha facilitado todos los datos y fotos para éste reportaje, me comenta
que esa máquina aún la conservan porque no le llegó a tocar a nadie y quedó
como vivo recuerdo de aquella campaña comercializadora. Además había premios
pequeños directos que estaban ocultos en el capuchón-precinto de plástico de la
botella y representados con una letra que correspondía a determinado premio
según la lista que estaba colgada en el establecimiento donde se vendían las
gaseosas “El Piñeiral”, ésto ocurría
allá por el año 1972.
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| Publicidad Gaseosas Piñeiral. Foto: F.Picouto |
Y para coronar la capacidad e iniciativa de D. Carlos,
tengo que relatar que en los comienzos de cada curso escolar, en uno de los
camiones de reparto, “acoplaba” una Orquesta que iba recorriendo la ciudad de Orense y los barrios, entonado
agradables melodías a la vez que arrojaban las famosas pelotas verdes “GORILA”, que hacían la delicia de
pequeños y mayores. Todo ello venía a cuento de que D.
Carlos era familiar de la esposa de
los que tenían las tiendas de zapatos, Astro,
Vitán y Tanvi, y de ésta forma se establecía una cooperación empresarial y
comercial de lo que ahora se llama “una explotación de sinergias comerciales y
de marketing, las joint-venture, el Know-How, las UTE,
las LBO, las I+D, el Spin-off, y los planes estratégicos.
¡Habla en cristiano!, dijo El Aguilucho.
No conozco el significado de la mitad de esas largas palabras y, lo que es más, creo que tú tampoco.
No conozco el significado de la mitad de esas largas palabras y, lo que es más, creo que tú tampoco.
( Lewis Carroll)
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| Pelotas "Gorila", pura nostalgia para los que tenemos ya cierta edad. |
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