..........Can Miret, de Palma de Mallorca
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Silvia Isábal
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11:34
La familia Miret, de origen catalán, vivía en Barcelona, en el barrio antiguo cerca de las Ramblas. De allí pasaron a Palma de Mallorca donde, hace aproximadamente 150 años, el industrial Francisco Miret Gili fundó Can Miret. En sus preciosos envases figura justamente 1868 como fecha de la fundación de la industria.
La actividad principal fue el agua de Seltz (sifón), pero también se dedicó a la fabricación refrescos, licores, cerveza y cremas de menta, de cacao y de café.
La empresa empezó distribuyendo con unos magníficos carruajes. Al principio solo distribuían los productos por Palma y alrededores, pero muy rápidamente fueron creciendo hasta tener depósitos en todos los pueblos de la isla, incluso tenían sucursales en Inca y Felanitx. La familia Simonet comercializaba los productos de Inca y la familia Sansó los de Felanitx. Embotellaron infinidad de sabores y fueron los distribuidores en exclusiva las cervezas Pilsen, Viena y la Bohemia. Su eslogan: «Miret, limón y naranja con piel de cristal».
Francisco Miret, padre e hijo, visitaron diferentes países de Europa viendo el
funcionamiento de las máquinas más modernas de la época, consiguiendo así la última tecnología para su empresa.
En 1891, el Instituto Científico
Europeo, residente en París, distinguió a la casa Miret y Compañía con el
nombramiento de miembro titular, ya que era conocida por sus grandes aportaciones
en las exposiciones en las que habían participado (publicado en El Isleño el 13
Agosto 1891). Entre otros premios internacionales que obtendría a lo largo de
su historia, fue galardonada con una medalla de oro Gran Prix en la Exposición
Internacional de París de 1889.
En 1903, en España solo existían
dos máquinas Carl-Crou. Una la tenían los señores Petry, fabricantes de la
importante cerveza Moritz y la otra era de Francisco Miret. Can Miret podía
presumir de ser una de las empresas más distinguidas de toda Europa.
En 1896, recién llegado a
España, constituyó la sociedad Francisco Miret Carbonell y Compañía, empresa
que se dedicó también al comercio
exterior. Su marca fue solicitada en el año 1906 por F. Miret e Hijo,
obteniendo el certificado de registro del título con el número de patente
internacional n.º 12640. El dibujo se compone por un áncora a cuyos lados tiene las letras F y M, iniciales
del nombre y apellido del fabricante.
La empresa no daba abasto y los
carros circulaban tan rápido, que en más de una ocasión los peatones se
enfadaban con los cocheros que circulaban a grandes velocidades de la época por la ciudad.
En 1912 inauguraron la fábrica en la calle Arc de la Mercè de Palma de Mallorca. Según los recortes de prensa, fue todo un espectáculo presenciado por las autoridades al que acudieron numerosas personas de la nobleza.
La fábrica tenía un glamour
difícil de olvidar, decorada con mobiliario noble y percheros franceses. Al pasar por delante, el
rey don Alfonso dijo: Lástima no disponer
de mayor tiempo, pues tengo deseos de visitar una fábrica de esta índole.
El personal llevaba uniforme y
todos sus envases en los que servían sus
productos eran los más brillantes de la época. La casa real contaba con su
propio envase especial.
Francisco Miret siempre acudía a
los mejores fotógrafos, de los cuales Ernesto Guardia Llauradó era su
preferido. En el estudio fotográfico
Amer de la calle Quint de
Palma le realizaron las fotos postales
que dedicó a sus mejores amigos.
Era un hombre generoso,
católico, sencillo, amable y al que le gustaba pasar desapercibido. Nos lo
cuenta la familia Simonet de Alaró con los que tuvo una estrecha relación
comercial y de amistad.
Pasaron los años y Francisco
Miret se casó de nuevo con una mujer emprendedora, una de las primeras
profesoras de Baleares: Francisca Rigo Llanes, de nacionalidad cubana, nacida
en Puerto Príncipe. Con ella vivió en Palma, en la zona de Son Armadams, en la
calle Marqués de la Cenia 22, donde murió el día 13 Noviembre de 1939 a la edad
de setenta años.
Al no tener descendencia,
Francisco Miret dejó en herencia la fábrica
a uno de sus sobrinos, José
Vidal Miret, hijo de su hermana Emilia, y de este pasó a su hijo Joaquín
Vidal Oliver. Desde muy pequeño, José Vidal tenía pasión por la fábrica y por
su tío, al que enviaba cartas y postales que hoy todavía se conservan y que
demuestran el afecto y amor que sentía por él.
En 1937, José Vidal tuvo que
solicitar al Ayuntamiento de Palma un permiso para la apertura de una nueva
fábrica, pues la antigua se les hizo pequeña. El nuevo domicilio estaría
emplazado en la calle Aragón, esquina Uetam, nº 60.
Día 24 de Marzo de 1948, Don
Bernardino Amengual Campins, como director gerente de Miret S.A., firmó la venta de la industria
Miret en Inca a José Simonet Rotger. Miret S.A. se comprometió a no vender en Inca sus productos y así José
Simonet empezó a vender los productos Simonet en dicha comarca.
No existen dos marcas de
refrescos iguales, cada una, dependiendo de su tratamiento, posee unas
características organolépticas únicas, las cuales llevan
al éxito o al fracaso. Buena parte del éxito de sus productos se debió a la fórmula
y a la cantidad de dióxido de carbono añadido. Productos Miret fue el líder del
mercado durante muchísimos años, sobre todo en Palma, ya que poco a poco fueron
surgiendo nuevas empresas de gaseosas, piñas y sifones. En los años setenta
llegó a haber 131 empresas dedicadas a este negocio en Mallorca. Casi todos los
pueblos tenían una fábrica propia, o incluso dos, como fue el caso de Felanitx.
Los turistas no pedían un refresco, pedían, por favor, el refresco Miret. Uno
de sus envases registrado era muy parecido a la Coca Cola.
Pero llegó la presión de las
grandes marcas, con cuyos precios las pequeñas fábricas no podían competir. El
reglamento cada vez más estricto exigía a estas pequeñas industrias los mismos
requisitos que a las grandes compañías y muchas optaron por cerrar o bien
cambiar la línea de negocio dedicándose a la distribución. Los hábitos de
consumo también fueron cambiando, y descendió
el consumo de productos como la gaseosa o el sifón. Como consecuencia de todos
estos factores, la mayoría de las fábricas desapareció.
El 3 de junio de 1976 la
familia Miret vendió la fábrica dejando tras de sí más de cien años de
historia. Otras empresas siguieron distribuyendo la marca Miret, pero nunca
volvió a ser lo mismo. ¿Que tendrían sus gaseosas y piñas originales que otros
comerciantes han intentado triunfar con la misma marca y sin embargo no lo han
conseguido? ¿Sería su fórmula? ¿Sería el esfuerzo y cariño que esta familia
dedicó a su fábrica?... Después de conversar con don Joaquín Vidal Oliver,
estamos convencidos que fue la comunión entre ambas.
Os dejamos unas cuantas imágenes de los envases (algunos realmente espectaculares) utilizados por esta fábrica, incluidos los de la marca Orambo, que también embotellaron.
Os dejamos unas cuantas imágenes de los envases (algunos realmente espectaculares) utilizados por esta fábrica, incluidos los de la marca Orambo, que también embotellaron.
Encontraréis también información de esta fábrica y preciosas fotos de sus primeros años en esta dirección: https://fotosantiguasdemallorca.blogspot.com/2018/04/la-antigua-fabrica-de-gaseosas-miret-y.html
..........Fábrica de bebidas gaseosas El Carmen, de Córdoba
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Silvia Isábal
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11:20
Esta fábrica, El Carmen, fue fundada en 1887 y sus bebidas merecieron numerosos galardones en distintas exposiciones, por lo que vale la pena recuperar su historia.
https://botellasserigrafiadas.blogspot.com/2020/04/luis-redondo-cordoba.html
..........Gaseosas, sifones y refrescos Simonet, Cicerón y Suprex, de Inca
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Silvia Isábal
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10:35
Después de habernos ocupado de La Popular de Sineu y de Ca´n Ramis de Felanitx, continuamos en este artículo repasando la historia de las fábricas mallorquinas de sifones, gaseosas y refrescos. Fátima Mir ha sido la responsable del texto de esta entrada y de facilitar las magníficas fotos que le acompañan. Desde aquí mi más profundo agradecimiento.
José Simonet Simonet inició su
trayectoria como industrial de refrescos mallorquines en Alaró, un pequeño pueblo situado al norte
de Mallorca. Su industria de bebidas no
alcohólicas figura en el registro de
censos industriales de Baleares desde 1918 con el número 7/1670. Vendía y distribuía en su pueblo y
alrededores con los elementos de transporte de la época, en carro y casa por
casa.
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| Degustación gratuita del jugo de frutas Simonet |
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| Motocarro utilizado para el transporte |
![]() |
| Diversos medios de transporte utilizados por la empresa |
Su hijo José Simonet Rotger continuó con la actividad, distribuyendo los productos de Miret* en Santa María y en Inca, hasta que en 1948, Miret S. A. le vendió la
industria de Inca por 200.000 pesetas. En el contrato figura la venta de la
maquinaria, envases, instalaciones y medios de transporte que consistían en carros, dos caballos con sus enseres y un camión
Ford de 17 RP, matrícula PM 5145, que podemos contemplar en la foto.
Jose Vidal Miret tramitó la patente de
la marca Simonet para que José Simonet y su hijo pudieran
vender sus propios productos en
Inca utilizando la misma fórmula y modelo de negocio que los productos Miret. Así fue como padre e hijo comenzaron a vender los productos Simonet. Sería en los años sesenta cuando José Simonet Rotger (júnior) y
su esposa, María Luisa Roig Servera, decidieron apostar por el proyecto
ampliando su gama de productos, patentando las marcas Suprex (en 1959) y Cicerón (en 1961).
La fábrica en muy poco tiempo se les
quedó pequeña y por ello se trasladaron al municipio de Lloseta, donde construyeron una nave de unos 2000 metros cuadrados que contaba con dos manantiales.
Llegaron a comercializar cerca de
un millón de botellas de las gaseosas Simonet, Cicerón y Suprex, creando una
imagen de marca conocida y reconocida en el mercado que fue acreedora de varios premios.
La hermana de José Simonet Rotger, Petra
Simonet, licenciada en Bellas Artes, era la encargada de la publicidad y, con
mucho cariño, diseñó y pintó los carteles en madera y cartón que tanto éxito
darían a las marcas de Simonet, Suprex y Cicerón.
En 1993, al dejar de ser competitiva la venta de
refrescos en general, decidieron dejar
de distribuir la tan querida cola o piña mallorquina y la empresa, que pasó a denominarse Font Neu SLU, cambió de actividad pasando a comercializar agua embotellada, algo que todavía lleva a cabo en la actualidad.
Aquí os dejamos toda una completa galería de botellas utilizadas por esta empresa a lo largo de su andadura con sus diferentes marcas:
http://botellasserigrafiadas.blogspot.com/2015/05/fabrica-de-cerveza-de-francisco-miret.html
..........Espumosos Batiste, de Artesa de Lleida
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Silvia Isábal
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13:52
..........«La fabuleuse épopée des siphons à eau de Seltz»
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Silvia Isábal
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13:19
Se trata de un libro de bella factura, maquetación exquisita y ameno contenido, que explica la historia y evolución de los diferentes envases diseñados para contener el agua de Seltz.
Lo cierto es que el sifón nació en Francia, y en ese país tuvo un esplendor que no conoció en España, cuyos ejemplares más preciosos provienen precisamente de allí. También vinieron de Francia los aparatos Briet, Fèvre y Lhote y las primeras máquinas utilizadas en la producción de bebidas gaseosas (Hermann-Lachapelle, Guéret, Gilles, Mondollot...).
Aunque España fue a remolque del país galo en los primeros años de vida de esta industria, la evolución de los dos países fue totalmente diferente. En Francia su consumo estuvo muy asociado al ámbito de la hostelería (bistrós, restaurantes y cafés) y su uso fue en declive a partir de la Segunda Guerra Mundial, mientras que en España el consumo doméstico continuó siendo muy importante, garantizado por los más de 5.000 fabricantes que había en los años 60, pudiéndose todavía adquirir sifones de cristal en la actualidad.
Sin embargo, y a pesar de que la historia que relata el libro no sea del todo extrapolable a la de esta particular industria en España, el libro no carece de interés para cualquier coleccionista, ya que en sus numerosas imágenes podemos encontrarnos con incontables tipos de sifones de todos los tipos —no solamente franceses—, muchos de ellos piezas únicas e irrepetibles. Entre ellos, seltzógenos y gasógenos de formas extrañas cuyo funcionamiento hoy nos parece imposible, sparklets de cabezas variadas y materiales diversos, aparatos de Lhote, Hérault y Gennotte de porcelana decorados con mimo...Pero también, por supuesto, sifones de cristal, de los que se muestran todas las formas posibles (de la garrafa, de la cabeza y hasta del tubo), colores, efectos del vidrio, tipos de grabado...Todo ello perfectamente explicado y detallado, con consejos para los que los coleccionamos y manipulamos.
Entre las ilustraciones del libro encontramos también folletos y anuncios con las instrucciones originales para su uso, antiguas fotografías y publicidades de las casas comercializadoras y fabricantes, postales de época en las que el sifón juega un papel importante, cuadros de famosos pintores que incluyeron el sifón en sus creaciones...
En resumen, todo un deleite para los que pensamos que el sifón no solamente posee un valor histórico, sino que además apreciamos su valor artístico, demostrado con creces en las imágenes de este libro.
La fabuleuse épopée des siphons à eau de Seltz
Frédéric Nortier
Le Livre D´Art, 2018
..........Introducción al estudio de las gaseosas y bebidas carbonatadas de Lugo
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Silvia Isábal
en
14:03
Los fines del estudio
Este
trabajo es una pequeña aproximación el estudio de la fabricación de las
gaseosas y sifones de la provincia de Lugo,
que viene a llenar el vacío sobre el tema tanto a nivel provincial como
gallego.
Afortunadamente,
van surgiendo pequeños estudios muy concretos de alguna antigua fábrica o
envase, pero se observa que en la mayoría de los casos son trabajos aislados
sin más finalidad que la de tratar el asunto por encima, sin profundizar sobre
la verdadera importancia de una industria que fue uno de los elementos
propulsores en la economía gallega durante mucho tiempo.
Pretendo con
estos escritos el motivar a las instituciones y a todos los gallegos para
recuperar los viejos testigos del olvido y poner en valor uno de los motores
primarios de los primeros promotores industriales de Galicia que, desparramados
por todo el territorio, contribuyeron al desarrollo social de muchos gallegos.
Para llevar a cabo este proyecto, es
preciso realizar:
- Un
análisis y catalogación de las piezas de los envases antiguos que se puedan
encontrar.
-
Recabar documentación en registros oficiales y particulares para comparar cada
una de las piezas e identificarlas.
- Estudio
de campo de las antiguas fábricas, ubicaciones y entrevistas personales a
vecinos, familiares o antiguos dueños.
El origen de las aguas carbonatadas
Para iniciar
el estudio sobre las aguas carbonatadas,
es necesario diferenciar las naturales de las artificiales. Es decir, saber
cuáles son las aguas carbónicas que surgen de la tierra de manera natural, y
las que son producidas por medios artificiales, con máquinas o procesos
químicos con los que imitar a las aguas de Seltz
naturales como las del pueblo de Seltz, situado cerca de las montañas Taunus en el sur de Alemania, que fueron las que dieron origen el nombre de “Seltz”.
- El
agua carbónica o Seltz natural es
aquel agua mineral que aflora naturalmente, fue muy valorada ya en la época
romana a causa de sus virtudes terapéuticas, cura de males del aparato
digestivo, afecciones de la piel, y muchas otras enfermedades, inclusive las de
tipo mental como la depresión o la melancolía.
Al lado de
los manantiales se desarrolló durante siglos un floreciente negocio balneario,
donde la gente iba tomar las aguas o en tiempos más recientes, comprarlas ya
embotelladas para no tener que desplazarse al manantial e incluso exportarlas.
En la
provincia de Lugo tienen gran
importancia los manantiales naturales de Guitiriz,
Fontoria, Termas romanas de Lugo,
Augas Santas en Pantón, Fontecelta
en Sarria, las Aguas ferruginosas de
O Incio… entre otras.
- El
agua carbonatada o agua de Seltz
artificial. Desde el s.XVII y debido las propiedades del agua de Seltz natural, surgieron muchos
médicos, farmacéuticos o químicos que consiguieron carbonatar el agua y de este
modo no tener que ir al manantial, elaborándola artificialmente. En 1840
aparecieron en París los primeros
aparatos para carbonatar el agua, llamados selzógenos.
Las primeras máquinas saturadoras se
deben al parisino Hermann- Lachapelle, que
fue unos de los pioneros en fabricarlas. De ahí el invento fue evolucionando
hasta hacer más sencillo el proceso y así poder tener una pequeña fábrica de
gaseosas y sifones sin riesgos y pocas complicaciones.
Las bebidas carbónicas
La fabricación sifones de seltz
Fueron los
primeros envases en comercializarse. En un principio fue prescrita para los
enfermos por sus virtudes terapéuticas, y más adelante se popularizó como
bebida refrescante o para rebajar las bebidas alcohólicas de alta graduación y
sobre todo para añadir al vermú.
El compuesto
del sifón es agua saturado de gas carbónico a una presión de no más de un 10%.
El proceso
de fabricación es sencillo. Se mezcla el agua con gas carbónico en una máquina llamada
saturadora hasta obtener el nivel de
presión adecuado, luego se pasa por un conducto a la máquina llenadora de
los sifones. Este proceso requiere ciertas medidas de
seguridad, puesto que al manipular los sifones, pueden explotar las
botellas.
La principal
fuente de comercialización fueron las farmacias, en las cuales se vendían por
botellas o también por vasos como bebida en el mismo establecimiento. Esto era
debido a que el envase de vidrio era muy caro por el grosor del mismo y la procedencia,
pues en algunos casos procedían de la
Bohemia en Checoeslovaquia. Las
mismas farmacias eran las fabricantes del agua
carbonatada o de Seltz. Más
tarde los “Salones de té” o “Varietés” destinados a un público
selecto, ya disponían de su máquina saturadora
y llenadora para su distinguida clientela. A continuación se fue popularizando
en cafés, bares, tiendas de ultramarinos
y comercios como un artículo de venta más. Al final surgieron las fábricas que
llenaban los sifones, las gaseosas y algunas hasta hacían refrescos de
distintos sabores que se acomodaban el gusto de la gente del entorno que los
consumía.
Los envases de sifón
Los primeros
envases venían de la zona de Bohemia - Checoslovaquia,
que fue donde se hicieron los sifones más singulares por las formas y los
colores de los vidrios. Estos se llevaban principalmente a París para su grabado “al ácido”
con el que se conseguían verdaderas obras de arte. De éstos conserva un sifón de La Inglesa Nº Fab. 3453 de Antonio
Berbetoros Rodriguez que
tenía la fábrica en la Rúa Tinería 15 de
Lugo.
Otros venían
de Londres, y estaban hechos de
vidrio liso transparente en el que se hacía también el grabado “al ácido”. Estos eran comprados principalmente
por las fábricas de la Marina Lucense
como Foz, Viveiro o Ribaso entre
otros, debido a la cercanía con el puerto de Santander que era adonde llegaban los pedidos londinenses. Como
por ejemplo, el sifón de M Mourenza
de Foz.
En España,
se hacían en Barcelona con Viudas de Vilella, Barranca, Olcina…, o en Madrid con Vázquez del Saz,
que no solo fabricaban y montaban las máquinas, grifería y el equipamiento, sino
que además servían los envases ya personalizados en el vidrio mediante grabado “al ácido o a la arena”, incluso fabricaron
las famosas botellas de “pito” lisas
o en relieve.
Hay que
decir que los grabados “a la arena o al
ácido” españoles eran de muy baja
calidad, en comparación con los grabadores de París, considerados los mejores
de todos los tiempos, verdaderas obras de arte que iban firmadas por el artista
o taller.
Más adelante,
ya a mediados de los años 1950, se
comenzó a popularizar la serigrafía en los envases de vidrio, en el que se le imprimía
el anagrama y textos del fabricante en uno o varios colores.
El envase de
sifón fue el que más procesos sufrió por la evolución y cambios de los
estándares que las autoridades sanitarias fueron exigiendo al largo del tiempo.
En
definitiva, pasó de ser un sifón de vidrio de bohemia con mecanismo metálico de
hermosa factura, es decir, una verdadera obra de arte, a ser un sifón hecho
totalmente de plástico.
La fabricación de las gaseosas
A gaseosa
fue concebida como bebida refrescante para beber sola o mezclada con vino o
cerveza.
La composición
es de agua mezclado con gas carbónico en menor
concentración que para el sifón,
y que no suene pasar de los 5k/cm2, a la que se le añade una
pequeña porción de “jarabe” que viene
a ser una mezcla de extracto de limón, ácido cítrico y azúcar o sacarina, o un
compuesto similar hecho al gusto del fabricante para distinguir el sabor de
otras gaseosas.
Para
realizar el proceso, se usaba la jarabeadora
que dosificaba la proporción ajustando el jarabe al agua. De este modo se
lograba un producto original que el
fabricante guardaba en secreto para que el resultado de “dulzura y acidez” fuese siempre el mismo.
Los envases de “bolita o pito”
El principal
problema que tenían las primeras gaseosas era el cierre, es decir, la manera de
taponar la botella para que no se le escapara el gas. Al principio se
utilizaron las de “pito o bolita”.
Eran unas botellas de no más de medio litro que contenía una bolita de
vidrio alojada en un estrechamiento del envase. La presión del gas hacía que la
“bolita” subiera taponando la boca de la botella y el gas no saliera. Esto
tenía muchos problemas tanto en el llenado como en el vaciado a la hora de servirla,
pues para verter el líquido había que presionar con el dedo hacia dentro. Los
problemas de higiene hicieron que se abandonara su uso y desaparecieran del
mercado allá por el año 1955, que fue cuando se prohibió su utilización definitivamente.
Se conserva alguna botella de “pito”
en relieve como la de Villa Emma
-Lourido Saavedra de Meira.
Los envases de “cierre corona y cierre
mecánico”
Los primeros
envases de eran pequeños, de no más de 400cc, de vidrio liso al que se le
adhería una etiqueta, pero esto generaba recelo entre los fabricantes ya que
llenaban los envases de otros, hasta que aparecieron las de relieve en el que figuraba
la marca del llenador, lo cual impedía su uso por otra marca.
La aparición
del cierre mecánico para las botellas de litro y de 400 cc y el cierre de corona o “chapa” mejoró mucho
la fabricación y conservación de la bebida, pudiendo abaratar los costes de fabricación y reparto. También la producción nacional de las mismas
y la impresión de la serigrafía y
marcaje del fabricante agilizaron la comercialización y el consumo, creando un
abanico de fábricas por todo el territorio que dieron valor y riqueza a muchas
familias gallegas.
Los refrescos
A raíz del éxito de las gaseosas, algunos
fabricantes decidieron aumentar la dosis del jarabe para conseguir un refresco
para acomodarlo a las preferencias de su clientela. De este modo salieron al
mercado refrescos de limón, naranja, fresa o cola como el popular Col-Gym de La Glacial en Riotorto. Tuvieron
un amplio mercado los de Gasba de Vioalle, los de Cao en Monforte, de
Manuel Lopez Baamonde con el Pum
Limón, también en Monforte,
entre otros.
Otras actividades
A
manipulación del agua llevó a un buen número de fabricantes a elaboración de
hielo. De este modo se ampliaba el negocio al servir la bebida y el medio para
conservarla. El hielo se repartía en barras y se distribuía en un carro o
camión en los últimos tiempos. Las "barras" se espolvoreaban con serrín para que no
se pegaran y así ir cortando trozos según los deseos de los clientes, mientras
los más pequeños esperaban el turno por algún trocito de hielo que pudieran
regalarles.
En menor
medida otros fabricaban también Lejía.
Miguel Ángel Martínez Coello
Fotografías propiedad de M.A. Martínez
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