..........Los sparklets

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Reciben el nombre de sparklets los sifones que funcionan con cargas individuales de gas. Utilizados sobre todo en el ámbito doméstico, contaban con la ventaja de la higiene, en unos tiempos en que no se fiaban mucho de las manipulaciones que pudieran llevarse a cabo en los procesos industriales o de los lugares donde podrían haber estado estas botellas.
Fabricados por la compañía Sparklets Ltd, de Londres, el primero de ellos, que no era propiamente un sifón sino una botella, fue patentado en 1896 y pronto se pudo disponer de él en España:



El Imparcial, 08/04/1899

 
Este sifón se componía de tres cuerpos:  la botella inferior, de vidrio y recubierta de una malla de bambú, tenía en la boca una rosca en la que se atornillaba el segundo cuerpo. Éste era una esfera metálica atravesada por un tubito donde se colocaba la cápsula. El proceso se terminaba atornillando el tercer elemento, una especie de caperuza que, al colocarla, perforaba la cápsula. Se oía un ruido similar a un pinchazo que indicaba que el gas se había liberado. Bastaba con agitar un poco el artefacto para disponer de la bebida efervescente. La prensa de la época se hacía eco de la maravilla del invento de forma que "si dais un banquete, no necesitaréis comprar Champagne sin remisión. Cualquier vino blanco agradable desafiará al Moet Chandon más espumoso" (La Correspondencia de España 02/06/1899)

Pocos años más tarde aparecería el popular Prana Sparklet, con un diseño más cercano al sifón que todos conocemos y envuelto en una funda protectora metálica. Las primeras publicidades de este popular sistema aparecieron en España en 1908, año en que los Prana Sparklet obtuvieron una Medalla de Oro en la Exposición de Zaragoza:



Nuevo Mundo, Madrid 18/06/1908
 
Esta forma fue la más popular y más extendida, aunque no fue la única que se comercializó con esta marca, también los había más grandes que imitaban la forma del seltzógeno Fèvre y además la misma empresa se encargaba de vender sales o jarabes para poder fabricar imitaciones de aguas minerales o refrescos en casa.



Los sparklets fueron evolucionando. La Sparklets Corporation de Nueva York, filial de la compañía londinense, introdujo en los años 30 una válvula de no retorno que permitía retirar la recarga después de que el sifón estuviera cargado. Estos sifones estaban confeccionados, además, con cristal hecho en Checoslovaquia. Luego vinieron los sparklets hechos con una aleación cromada, y los de colores y distintas formas con cabeza de nylon, muy populares en los guateques de los 60 y los 70.



Sparklet con válvula de no retorno




 




Sparklet cromado

Hay que decir que Sparklet no fue la única empresa que diseñó y comercializó sistemas de fabricación doméstica de agua con gas a base de cápsulas, pero si fue la más popular e internacional. Todas ellas, además, contaban con su propio sistema para poder rellenar varios sifones de forma rápida mediante unos cargadores que recibían las cápsulas y en los que se introducía el sifón, estos sistemas fueron muy populares en la segunda década del s.XX.  El cargador del sistema Prana Sparklets se llamaba "Perfectus", y estaba especialmente diseñado para su empleo en hoteles, cafés, bares, hospitales, conventos..., pudiéndose rellenar un sifón en menos de un minuto. Estos cargadores resultaban algo caros pero, en contra, se ahorraba en la botella de sifón, que no necesitaba llevar el compartimento para la cápsula.







Fuentes: Hemeroteca Biblioteca Nacional de España
              Design Magazine June 1958





 



..........El Tapón Corona

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El tapón corona fue un invento de un emigrante irlandés establecido en Baltimore llamado
William Painter, que lo patentó en 1892. Painter también fue el creador del abrebotellas imprescindible para su apertura.
La novedad de este tapón consistía en que al contrario que en los demás sistemas de cierre, éste se ajustaba a la boca del envase, constituyendo un sistema completamente hermético. El hecho de que fuera desechable garantizaba también su higiene.
Su éxito fue tal que desbancó en pocos años a prácticamente todos los sistemas utilizados hasta entonces, y fue adoptado no solamente por la industria de los refrescos sino también por la de cervezas, aguas minerales, leche, etc. A pesar de todo, su éxito no fue inmediato pues requería nuevas botellas, nuevas máquinas embotelladoras y sobre todo, una industria del vidrio capaz de producir botellas uniformes, lo cual solamente se consiguió en los albores del s.XX. Sobre la década de los 20  su uso ya estaba generalizado en todo el mundo.


Imagen de la patente original de William Painter del tapón corona
 

Imagen de la patente original de William Painter del abrebotellas

 
Aunque desde su invención ha cambiado poco su aspecto, lo cierto es que su faldón se ha ido haciendo más corto, y se ha pasado de 24 a 21 dientes. Asimismo, el disco interior que garantiza su hermeticidad, que era antiguamente de corcho o papel, ha sido sustituido por plástico.

El tapón corona, también a diferencia del resto de sistemas utilizados en la época, contribuía a la diferenciación del producto al poder fabricarse con el logo y colores de la empresa, convirtiéndose así en un elemento publicitario objeto de colección en todo el mundo. Muy pronto se utilizó el disco interior para incluir promociones y vales-regalo:

Publicidad de botellines Cinzano con regalos en su tapón corona. La Vanguardia, 26/10/1930
 
En España fue la industria cervecera la primera que utilizó este tipo de tapón. Parece ser que en 1905 la marca El Águila Negra, en Colloto, ya lo usaba, y algo más tarde, en 1911, la Corunna Brewing Company, fábrica de La Coruña aunque de capital inglés, también.
En 1921 José Torras, empresario catalán, trajo, procedente de Méjico, maquinaria para la fabricación de estos tapones e instaló una primera fábrica en Barcelona.

En los años 30 el tapón corona se utilizaba ya de forma general en nuestro país para el cierre de botellas de refrescos. Se fabricaba en varios diámetros y era también habitual encontrarlo en frascos de leche condensada. También se convirtió en una forma de cerrar las conservas caseras, para lo cual se llevaban estas conservas a las fábricas de gaseosas donde se les aplicaba el cierre. Esta actividad se realizó en zonas rurales hasta los años 70.

Publicidad Didón con tapón corona. Crónica Targarina 10/05/1924





Publicidad empresa de tapón corona en Barcelona. La Vanguardia 27/04/1926

 
 Fuentes: http://cervezabilbao.blogspot.com.es/2012/06/la-vizcaina-las-chapas-o-iturris-de-sus.html
               http://www.sha.org/bottle/closures.htm
               Hemeroteca La Vanguardia
               http://xacpremsa.cultura.gencat.cat/pandora/#top

..........La situación de las fábricas españolas en el comienzo del s.XX

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En 1897 la empresa A.Seeli y Cía de Barcelona resultó determinante para la popularización de las empresas de bebidas carbónicas al fabricar y comercializar el "ácido carbónico líquido" como se hacía ya en otros países, y cuya importación resultaba difícil.
Este detalle simplificaba muchísimo el proceso de fabricación y reducía las necesidades de espacio y capital para instalar una fábrica.
 
Publicidad de los tubos de carbónico de la compañía A.Seeli. Industria e invenciones 7/7/1900

 
Esta empresa patentó también un aparato de pequeñas dimensiones ideado para funcionar con los tubos de ácido carbónico. Esta máquina, a la que se llamó "Víctor", podía disponer de varios grifos embotelladores y podía usarse para el llenado de sifones y botellas, bien fueran con tapón de corcho, de porcelana o de vidrio (tapón Codd).
 
 
Primera máquina Víctor de A.Seeli y Cía. Industria e Invenciones 30/12/1899


A todas estas innovaciones hay que sumar la fabricación española de envases, siendo la empresa vidriera de Juan Vilella, en Barcelona, una de las pioneras en fabricar envases específicos para la industria de las gaseosas en España.
Anuncio J.Vilella. Anuario Bailly-Baillière. 1902
 
 En 1902 aparecen también los primeros anuncios de A.Vázquez del Saz, en Madrid, que, además de sifones, fabricaba maquinaria para producirlos, ofreciendo también a sus clientes botellas y esencias. Estas dos empresas, la de Juan Vilella, y la de Vázquez del Saz, además de la de Domingo Vilella e hijos (más tarde Viudas Vilella), fueron las grandes proveedoras de las fábricas de estos años



Anuncio de Váqzquez del Saz. Anuario Bailly-Baillière 1906
 
Con todas estas innovaciones, el proceso de fabricar gaseosas se simplificó tanto que esta industria se extendió por todas las poblaciones, donde era realizada en muchas ocasiones por cafés y confiterías que ampliaban así su tradicional oferta de refrescos. No siempre era así, para muchos comerciantes, aunque se dedicaran a actividades que nada tuvieran que ver con la hostelería (podían ser fábricas de lejía, tiendas de ultramarinos, vendedores de vino, fábricas de esterillas....), fabricar gaseosas en verano se convirtió en una forma de redondear ingresos con una baja inversión. Hay que pensar que en estos años los refrescos solamente se consumían en los establecimientos de hostelería y grandes ocasiones como festividades, ceremonias, fiestas o verbenas y eran muy pocas las empresas dedicadas en exclusiva a este tipo de industria. Tardarían bastantes años en convertirse un producto de consumo diario.


Fuentes: Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España

..........Las fábricas españolas en la segunda mitad del s.XIX

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A pesar de que en el año 1842 se liberalizó la fabricación de refrescos, la implantación de este tipo de empresas fue muy lenta en España.
Las "Estadísticas administrativas de la Contribución Industrial y de Comercio" de 1856 y 1863 nos dan 10 y 32 fabricantes en toda España respectivamente, con claro predominio de Barcelona, que cuenta con 7 y 12 establecimientos.
A partir de ahí, gracias a los“Anuarios del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración” de Bailly-Baillière y de los "Anuarios Riera", podemos ir estudiando la evolución de esta industria. En 1879, treinta y siete años después de J.Naully y Ansaldi, salvo en Madrid y Barcelona, que contaban con 22 y 14 establecimientos respectivamente, apenas había fábricas en el resto del país. Las que existían estaban muy repartidas geográficamente y no necesariamente coincidían con capitales de provincia o ciudades importantes. Aún así, la ciudad de Lérida contaba con cuatro fábricas e incluso la población turolense de Alcañiz vio nacer su primer establecimiento de este tipo en 1876.
A pesar de todo, la expansión era evidente y así, en 1888, Madrid y Barcelona mantenían sus establecimientos y prácticamente no  había ciudad de cierta entidad que careciera de su fábrica de bebidas gaseosas.  Además,  muchas de las empresas existentes en la época contaban con sucursales (fábricas o despachos) en ciudades alejadas: baste como ejemplo la fábrica catalana de Magín Morgades que tenía fábrica en Sevilla, o la del también barcelonés Antonio Bragulat que contaba con depósito de sus productos en Soria.


Anuncios de fábricas madrileñas en el Anuario Bailly-Baillière de 1879
Las razones de esta lentitud en la implantación de fábricas en España hay que buscarlas en la falta de una industria nacional de producción de maquinaria y de envases, tanto sifones como botellas de vidrio, también muy demandadas por la industria cervecera que comenzó a implantarse en esos tiempos.
Cierto es que las grandes empresas francesas como Hermann-Lachapelle, Guéret, Gilles, Mondollot, etc. se anunciaban profusamente en la prensa española de la época, pero cabe suponer que la importación de todos los elementos, maquinaria y envases, encarecida por los gastos de transporte y aranceles aduaneros, debía exigir una nada despreciable inversión de capital en su instalación. Tendría que llegar el s.XX para que todos estos condicionantes desaparecieran y la industria de las bebidas gaseosas despegara hasta llegar a contar con un número elevado de establecimientos, de forma que en 1950 existían en España más de 5.000 fábricas de este tipo.


Publicidades francesas en los anuarios españoles
 Fuentes: Hemeroteca Biblioteca Nacional de España
             Hemeroteca Prensa Histórica Ministerio de Cultura      
             http://www.ub.edu/rhi/es/biblioteca-digital-de-historia-industrial-y-empresarial.html                  

..........La liberalización de la industria de los refrescos en España

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En la anterior entrada aparecían las dos primeras fábricas de refrescos en España: J.Naully y Cía, y Andrés Ansaldi. Fue precisamente cuando un vecino de Zaragoza, Nicolás Rubio, solicitó autorización para vender y preparar las "aguas minerales artificiales" y limonadas gaseosas que comercializaba J.Naully, cuando los farmacéuticos empezaron a ver peligrar su monopolio. Ésta solicitud la realizó en 1842, y aunque hasta entonces habían tolerado la actividad de esta fábrica en Barcelona y Cádiz, pronto vieron que su expansión podía llegar a toda la Península.

En el "Boletín de Medicina, cirujía y farmacia" de 30 de Abril de 1842, se puede leer el informe dado por la Real academia de ciencias naturales de Madrid exponiendo su posición. En este informe se da cuenta al gobierno de que:

"...las aguas minerales artificiales son en general un medicamento... cuyo uso puede ser tan ventajoso cuando se halla preparado y ordenado con arreglo a los preceptos de la ciencia, como extremadamente perjudicial cuando a su elaboración no preside más interés que el de una especulación mercantil. Añádese a ésto que las aguas minerales artificiales son de muy difícil preparación aún para las personas que se han dedicado exclusivamente a la química y famacia..."
En dicho informe se asegura que España no puede permitir lo que ocurría en Francia:
"A consecuencia de la completa aprobación que dio el Instituto de Francia al establecimiento en grande que se puso en París en el año de 1798, y de las exorbitantes ganancias que este mismo establecimiento producía, se fomentó de tal manera este ramo de la industria en el vecino reino, que había establecidas ya a últimos de 1823 otras cinco o seis nuevas fábricas, cuyo número se aumentó hacia en año de 1833 hasta el punto de que esta fabricación formaba una de las más activas e importantes.....A medida que se aumentaban el consumo de esas aguas minerales artificiales se iban también notando los abusos consiguientes al exclusivo interés de especulaciones: a nadie constaban las fórmulas de las preparaciones, nadie vigilaba su verdadera composición...., se adulteraban éstas hasta el punto de resentirse la salud pública..."
Los ejemplos a seguir eran Inglaterra, y, especialmente, Alemania, que contaban con una reglamentación estricta para preparar estas aguas.


El Gobierno de España hizo caso a este informe y, el 14 de Junio de 1842 emitió una circular en la que se dictaban una serie de disposiciones por las cuales:
" las aguas minerales artificiales deben ser elaboradas en boticas o en establecimientos dirigidos por farmacéuticos", también debían venderse obligatoriamente en boticas con receta de "profesor conocido".

Sin embargo, por otro lado:
"Puede permitirse libremente la elaboración y venta de las naranjadas y limonadas gaseosas, así como cualquier otro refresco", ya que en su composición "no entran drogas medicinales".

A partir de entonces los establecimientos dedicados a la fabricación de refrescos, empezaron, de forma lenta, a instalarse por todo el país. Nuestros pioneros, para seguir fabricando "aguas minerales artificiales", debieron, sin embargo, poner a un farmacéutico al frente de sus instalaciones:

El Constitucional de Barcelona, 21/10/1842

 
Fuentes: Hemeroteca Biblioteca Nacional de España

..........Las primeras fábricas españolas

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No está claro cuando empezaron realmente a fabricarse bebidas carbónicas en España. El primer anuncio que se encuentra buceando en hemerotecas corresponde a la fábrica de J.Naully y compañía que aparece en el diario El Guardia Nacional, de Barcelona, el 30 de Junio de 1837:


Sin embargo, dos años más tarde, en 1839, aparecen anuncios y referencias sobre otra industria, situada también en Barcelona y dirigida por Andrés Ansaldi, que hace gala de ser el primer fabricante de "aguas minerales artificiales". Así pues, podemos presumir que las primeras fábricas españolas se instalaron en Barcelona sobre 1836-1837, pero no fueron los primeros en elaborar dichas bebidas, pues, en el mismo periódico, en la edición del 5 de Mayo de 1839, aparece una carta firmada por "un español", que hace la siguiente aclaración al Sr.Ansaldi:

"El Sr.Ansaldi, si hubiera sido español hasta el alma como soy yo, no hubiera hecho tan poco favor a los farmacéuticos de esta capital con un anuncio que empieza: "el más antiguo establecimiento de aguas minerales", etc, etc. Si tuviera presente que el Dr. en farmacia don Juan Medo tenía puesto en 1828 un establecimiento de igual naturaleza, que en tiempo del cólera preparaban dichas aguas el Sr. Carbonell y otros farmacéuticos, con sus respectivas máquinas de presión, muy bien montadas, y modificadas según lo prescribe Mr. Soubirain, que es el sabio que más adelantos ha hecho sobre estas máquinas..."

De esta carta se deduce, pues, que fueron farmacéuticos de Barcelona los primeros en fabricar bebidas gaseosas ya en 1828, pero que pronto se instalaron establecimientos que además de "aguas minerales artificiales", prepararían limonadas y naranjadas para animar tertulias y bailes, copiando las costumbres de los salones más distinguidos del resto de Europa.

Las fábricas de Naully y Ansaldi mantendrían durante varios años una competencia feroz que quedó reflejada en los medios de la época, en las que iban publicando las distintas formas que adoptaban para distinguir sus botellas de las de la competencia:


El Guardia Nacional, 24/12/1840
 

Precisamente fue la fábrica de J.Naully la que propició la polémica que daría lugar a la primera regulación de este tipo de industrias, pero esa historia será el objeto de la siguiente entrada.

Fuentes: Hemeroteca Biblioteca Nacional de España

..........Los seltzógenos (II)

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El otro gran modelo de seltzógeno en cuanto a popularidad fue el llamado Seltzógeno Briet, presente en muchas novelas de Sherlock Holmes. Patentado en 1840, consta de dos vasos ovoides unidos por una armadura de estaño con tornillo. El más pequeño recibe la mezcla de los polvos (ácido tartárico y bicarbonato sódico), y está adaptado sobre un pedestal de porcelana, encima del cual reposa el aparato cuando se ha concluido la saturación. El segundo vaso, provisto también de un pedestal que le permite estar de pie, recibe el agua que se quiere gasificar.Estos dos vasos están rodeados de una rejilla de bambú destinada a proteger posibles impactos en caso de explosión.


Ambos vasos están comunicados por medio de un tubo y entre las dos partes hay una llave destinada a trasvasar el líquido a las botellas después de haberse efectuado la saturación. En el proceso, parte del agua del vaso superior pasa al inferior para disolver los polvos, y el gas asciende atravesando la masa del líquido que se quiere saturar. Se ayuda la disolución imprimiendo al aparato dos o tres sacudidas bruscas y alternadas. Al igual que el seltzógeno Fèvre, en España fueron muy populares en farmacias y hospitales.


Publicidad en La Epoca, diario de Madrid, 18/08/1855
Los seltzógenos Briet y Fèvre serían los más populares y extendidos, pero no fueron los únicos, os dejo aquí una imagen de un artilugio  fabricado en Alemania con un funcionamiento similar a los que hemos visto hasta ahora

Fuente: Gran Enciclopedia Meyers


Otros aparatos que entran dentro de la categoría de seltzógenos son los "Appareil Lhote", "Appareil Hérault" o "Appareil Gennotte", nombres de los fabricantes. Estos aparatos, creados sobre 1860, y que parecen cualquier cosa menos un sifón, son en realidad una jarra de porcelana con un tabique central. En uno de los compartimentos se encuentra la disolución de ácido tartárico, y en el otro, la de bicarbonato sódico. La mezcla se realiza directamente en el pico de la jarra en el momento de verter. Aunque se comercializaban en España ya en la década de los 70, fueron sobre todo populares en Francia en el ámbito doméstico. El modelo básico era blanco, pero se fabricaron en fina porcelana de Sèvres con delicados motivos florales.

Fuente: www.siphon.fr
Fuentes:
Hermann-Lachapelle et Ch. Glover, Des boissons gazeuses aux points de vue alimentaire, hygiénique et industriel. Guide pratique du fabricant & du consommateur, 3e éd., E. Lacroix, Paris, 1867

www.siphon.fr

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