..........Ca´n Ramis, en Felanitx (Mallorca)
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Silvia Isábal
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14:50
Para celebrarlo, vamos a repasar la historia de una antigua fábrica mallorquina, Ca´n Ramis, que me ha hecho llegar Obrador Escribano Distribuciones S.L., viejos colaboradores del blog.
La historia de los fabricantes de sifones en nuestra ciudad se remonta al año 1890, cuando Sebastián Gaya Nicolau abrió la primera fábrica de sifones y gaseosas. Estuvo situada primeramente en la calle de la Plaza y posteriormente, ya en 1902 y regentada por su hijo Cosme Gaya Sagrera, se encontraba en la calle Huertos, número 53.
Algunos años después, en abril de 1912, abrió también en Felanitx otra fábrica de sifones, esta regentada por una mujer, Antonia Horrach (cosa poco habitual en aquellos tiempos), y se instaló en la calle Convento número 26, justo delante de la iglesia de San Agustín.
Ambas empresas convivieron hasta 1915, año en que cerró Antonia Horrach, y dos años más tarde, en 1917, desapareció la fábrica de Cosme Gaya. Fue algunos años después, en 1923, cuando aparece en los registros Juan Obrador Ramis como fabricante de sifones, el cual posiblemente iniciara su actividad comprando la maquinaria a Antonia Horrach o sus herederos.
Entonces la empresa contaba ya con tres camiones que
realizaban el reparto en los pueblos de alrededor y dos motocarros marca “ISO” con
los cuales se realizaba el reparto dentro del propio pueblo.
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| Sifón de Sebastián Gaya |
Algunos años después, en abril de 1912, abrió también en Felanitx otra fábrica de sifones, esta regentada por una mujer, Antonia Horrach (cosa poco habitual en aquellos tiempos), y se instaló en la calle Convento número 26, justo delante de la iglesia de San Agustín.
| Sifón de Antonia Horrach (Campos) |
Ambas empresas convivieron hasta 1915, año en que cerró Antonia Horrach, y dos años más tarde, en 1917, desapareció la fábrica de Cosme Gaya. Fue algunos años después, en 1923, cuando aparece en los registros Juan Obrador Ramis como fabricante de sifones, el cual posiblemente iniciara su actividad comprando la maquinaria a Antonia Horrach o sus herederos.
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| Cosme Gaya y Antonia Horrach, subrayados |
En 1924 adquirieron el inmueble donde está
actualmente ubicada la empresa, y curiosamente el motivo principal que les
condujo a comprar ese local en concreto, fue que contaba con un gran aljibe
de unos 300 m3, algo vital en una época en la que todavía no había agua corriente, y que les permitía contar de forma permanente con una reserva importante.
En aquellos años se obtenía el gas introduciendo, en una especie de alambique, polvo de arenisca y salfumán. Tras la reacción química se producía el CO2, que era canalizado hacia el gasómetro y de allí pasaba directamente a la saturadora. Tardarían todavía unos años en utilizar el gas carbónico líquido que simplificaría notoriamente el proceso.
Por entonces, el reparto se realizaba con un carro y
un caballo de nombre “Roig” (por su color castaño claro), y no fue hasta
los años 30 cuando adquirieron el primer vehículo a motor, una furgoneta de segunda mano de marca
Studebaker, que se modificó para el reparto de bebidas.
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| Botellas utilizadas por la fábrica |
El 16 de junio de 1928 se instaló la primera fábrica de
hielo de la zona, de lo cual se hizo eco el diario local. Un pequeño extracto
del reportaje que le dedicaron rezaba así:
“Desde hace
tiempo se sentía en nuestra ciudad la necesidad de montar
una
industria para la fabricación de hielo, que hasta ahora era forzoso
importar de
Palma [...] esta pequeña industria
puede dar un rendimiento
de 1.200
kilos diarios, suficientes para atender el consumo local “
“Con esta implantación
sale el consumidor grandemente beneficiado,
las formas
conservan su peso de 10 a 12 kilos, porque se evitan las perdidas
inherentes
al largo transporte [...] además se ha conseguido una rebaja
del 50% en
el precio:
Barras
de arroba 80 céntimos
Medias
barras 40 céntimos
Al
detalle a 10 céntimos el kg.”
En aquella época los camiones llevaban un departamento
aislado con corcho para poder transportar el hielo mientras el resto de la caja era ocupado por las bebidas.
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| Anuncio de la fábrica de hielo, 1928 |
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| Ampliación de la fábrica, 1932 |
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| Plano de la fábrica, 1934 |
Esta parte del negocio funcionó hasta bien entrada la década
de los 60, cuando paulatinamente las antiguas neveras fueron sustituidas por
los modernos frigoríficos.
Uno de los nietos de Juan Obrador relata los duros años tras la Guerra Civil:
"Los años de posguerra fueron años especialmente
duros, días de corazones tristes y estómagos vacíos, recuerdo que mi padre
Miguel Obrador, me contaba que a él con seis años lo pusieron a repartir por
las mañanas y por las tardes iba al colegio. Su hermano mayor de solamente 15
años conducía el camión.
Recuerdo que me contaba que solo tenía fuerza para llevar un
sifón en cada mano y que además tenía que llevarlos en alto porque si no le
iban rozando por el suelo, una estampa totalmente inconcebible hoy en día, pero
que en tiempos de hambre era quizás el menor de los males."
En los años sesenta trabajaban en la empresa los seis hijos
varones de Juan Obrador Ramis, así como sus mujeres y algunos de los hijos de
estos, dándole a la empresa un carácter totalmente familiar. Solamente se contrataba a alguna persona externa en los meses de julio y agosto, cuando la
familia no podía atender toda la demanda.
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| Dos imágenes de la fabricación de sifones y detalle de la maquinaria (embotelladora y saturadora) |
Esta década fue también la época dorada de la empresa, ya
que con el “boom” turístico
abrieron muchos hoteles y nuevos establecimientos en la
zona, así como en toda la isla. También los mallorquines vieron incrementado su poder adquisitivo, por lo cual aumentó el consumo de los refrescos.
Fue en esta época cuanto la empresa sacó al mercado algunos
nuevos productos, como
por ejemplo el “Topacio”, que era una especie de lo que hoy
en día conocemos como Bitter Lemon, que tomaba su nombre del color de la
botella, similar a las de cerveza.
Poco a poco se fueron incorporando nuevas marcas a su cartera de productos. Entre otros, en el año 1954 la empresa se convirtió en una de las primeras distribuidoras de Pepsi, y en los sesenta incorporaron las cervezas Estrella Damm y El Turia. En
1973 se interrumpió la actividad de fabricación de gaseosas, que pasó a elaborar otra empresa, aunque se continuó con su distribución. La fabricación de sifones, en cambio, continuó hasta 2007.
Fue en 1989 cuando Juan S. Obrador Julia, nieto de Juan
Obrador Ramis, pasó a hacerse cargo del negocio familiar, dándole impulso y una nueva visión, transformándolo
progresivamente en una empresa dedicada únicamente a la distribución de bebidas, que
actualmente da servicio a más de 1.500 clientes con una flota de 24 camiones y
cubriendo la distribución de todo el levante de la isla de Mallorca.
Fotos propiedad de Obrador Escribano Distribuciones S.L., a quien desde aquí quiero mostrar mi agradecimiento.
..........Fabricantes y distribuidores de bebidas carbónicas en Calella
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Publicado por
Silvia Isábal
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7:30
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| Portada del libro |
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| Una vista parcial de la colección de Albert Pruna |
El libro, magníficamente ilustrado con cientos de fotografías, nos muestra, de forma cronológica, el recorrido de la fabricación de bebidas carbónicas en Calella, donde esta actividad se inició en 1898 de la mano de la sociedad Vilá y Janer, que tuvo una corta vida en este ramo industrial, ya que en 1904 el titular de la empresa era Francesc Vilá, que la mantuvo hasta 1929. La colección Pruna atesora los pocos sifones supervivientes de esta primera época, estampados al ácido con la figura del escudo de Calella.
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| Sifones de la sociedad Vilá i Janer y Francisco Vilá |
A estos pioneros les siguieron Quirze Teixidó, que realizó esta actividad en el período 1914-1916 con la marca "La Catalana", Francesc Pimàs, fabricante de carbónicas desde 1924 hasta 1950 y Manel Serra, que llevó a cabo esta actividad durante la década de los 30. Este último fabricante fue el primero en utilizar, en el estampado de sus sifones, la imagen de la colina del faro de Calella, rincón emblemático de la población, que luego sería un motivo recurrente para otros fabricantes.
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| Anuncios de Quirze Teixidó y Manel Serra |
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| Sifón de Francesc Pimàs |
En 1939, recién terminada la Guerra Civil, comenzó su actividad Carbòniques Agell, que fue en Calella toda una institución en el ramo de la industria y la distribución de bebidas. Fue fundada por Josep Agell i Gaset y continuada por su hija Maria Teresa hasta 1982, en que se dedicó únicamente al ramo de la distribución.
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| Sifón Agell |
Manuel Lloveras comenzó su actividad en 1953, y seis años más tarde formaría sociedad con otro fabricante de la localidad, Josep Massa, que había comprado la fábrica de Francesc Pimàs. Ambos socios unificaron la producción de gaseosas y sifones bajo la marca "Zenit". Esta sociedad duró 5 años, después de la cual Manuel Lloveras continuó fabricando el vino gasificado "Calypso", que conoció un gran éxito entre los turistas que visitaban Calella.
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| Sifones de Carbónicas Lloveras y Espumosos Massa antes de que se asociaran |
Lloveras y Massa vendieron el negocio en 1964 a Jordi Costa, que mantendría la marca "Zenit" para sus productos. Tras la muerte prematura de Jordi Costa en 1979, su hijo mantendría el negocio, pero solamente en su faceta de distribuidor.
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| Sifón marca Zenit |
Aunque en la entrada solamente me he extendido en la enumeración de las fábricas de carbónicas reflejadas en el libro, son muchos más los aspectos que recoge y así, además de una pequeña historia de las bebidas carbónicas, sus envases y su técnica, se repasan también todos los negocios dedicados a la distribución de bebidas, con mención a las marcas a las que se dedicaban, en ocasiones sifones y gaseosas embotellados en poblaciones cercanas. También ocupa un capítulo importante una actividad muchas veces complementaria a la elaboración de carbónicas, como fue la fabricación de hielo. El libro cuenta también con una recopilación fotográfica de algunos de los bares emblemáticos de Calella en el s.XX.
En resumen, un viaje a la nostalgia minucioso y riguroso, del que resulta un merecido homenaje a todos aquellos profesionales involucrados en la tarea de conseguir que los refrescos fueran disfrutados por un amplio público.
Desde aquí mi agradecimiento a Abert Pruna
Fuente e imágenes:
Fabricants i distribuïdors de begudes carbòniques a Calella. Albert Pruna i Sarquella i Joaquim Pera i Isern.
Editado por Albert Pruna i Sarquella i Joaquim Pera i Isern, 2009.
..........Bebidas Carbónicas Oriental, de Cornellá
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Ramón Rovira,
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Silvia Isábal
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10:52
La fábrica estuvo situada en la calle Rubió i Ors, en pleno centro de Cornellá, ciudad donde se encontraba la mayor parte de su clientela, aunque también abastecían de sifones los casinos de las localidades vecinas, a las que en un primer momento hacían el reparto en carros tirados por caballos, antes de contar con vehículos a motor, como este Chevrolet del año 1923 que aparece en la foto:
De esa época tenemos también las etiquetas de la marca que distinguiría sus productos: "Oriental", que se acompañaba de la imagen de un sol naciente:
Una de las hijas de Ramón Rovira, Isabel, junto a su marido, Francisco Besson, se incorporaron a la fábrica, que tras la Guerra Civil atravesó las penurias propias de la época: falta de botellas, de materias primas, de suministros...A estas circunstancias se unió la temprana muerte de Francisco Besson, por lo que un joven Ramón Besson tuvo también que involucrarse en el negocio.
Pasadas esas duras décadas, el negocio fue desarrollándose y se adquirieron nuevos equipos, vehículos y botellas, aunque nunca perdió el carácter familiar.
Ramón Besson fue uno de los impulsores, a finales de la década de los 60, de la creación de la Sociedad Anónima CARESA (Carbónicas Reunidas), en la que se agruparon los 12 productores del Baix Llobregat que, a base de horas de trabajo e ilusión, consiguieron levantar una moderna fábrica de 10.000 metros cuadrados en Sant Boi de Llobregat, en la que llegaron a trabajar (socios incluidos) hasta 120 personas. La marca de gaseosa utilizada fue "Gaseosa Familiar", propiedad de La Industrial Carbónica de Barcelona, de la que Ramón Rovira había sido socio, y que también sirvió para la comercialización de los sabores naranja, limón y cola.
A constinuación mostramos imágenes de esas instalaciones:
Desde aquí mi agradecimiento a Ramón Besson por la información y las fotografías que han servido para recuperar la memoria de estas fábricas.
Fotografías propiedad de Ramón Besson
..........Productos Diego, de Jaca
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Silvia Isábal
en
9:42
En esta entrada, y gracias a la amabilidad de Antonio
Félix Vinacua Diego, nieto primogénito de su fundador, repasaremos los comienzos de una mítica fábrica de refrescos de
la ciudad oscense de Jaca: “Productos Diego”.
La familia Diego procedía de Santander, desde donde se
trasladó a Jaca para dedicarse a la fabricación de helados, barquillos y
castañas asadas. La vinculación a la fabricación y distribución de bebidas fue
iniciativa de Félix Diego Diego, segunda generación en Jaca de esta familia santanderina.
La fábrica tuvo un ámbito comarcal y era de carácter
familiar. En sus botellas se define como fábrica de gaseosas, hielo y oranges.
Mientras que los sifones llevaban la marca “Productos Diego”, las gaseosas
lucían otro distintivo, “Flor de Nieve”, y era precisamente un edelweiss el que
aparecía en la serigrafía de la bonita botella. En la contraetiqueta se
informaba de que en su elaboración se utilizaba agua del Alto Pirineo aragonés.
En los años de expansión de este tipo de fábricas, el
espacio de la casa familiar pronto quedó pequeño, por lo que esta empresa se
trasladó a unas naves industriales, donde viviría el declive de la actividad de fabricación.
Os dejamos fotos de las distintas botellas utilizadas por
esta fábrica, todas ellas cortesía (y propiedad) de Antonio Félix Vinacua Diego:
En la fotografía anterior vemos distintos envases utilizados por Productos Diego: sifones con estampado en chorro de arena de distintos colores (muy bonito el sifón verde con franjas en espiral), y botellas de sifón y gaseosa serigrafiadas.
A continuación veremos la evolución de las cabezas de sifón a lo largo del tiempo:
Tenemos también fotografía del cajón utilizado para su transporte:
Desde aquí mi agradecimiento a Antonio Félix Vinacua por esta aportación.
..........Los primeros fabricantes de refrescos y los primeros tiempos de los vinos espumosos españoles
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Naully,
primeras fábricas en España de bebidas carbónicas,
primeros vinos espumosos españoles
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Publicado por
Silvia Isábal
en
13:32
El Champaña se convirtió, en los años siguientes, en la bebida insustituible de los grandes banquetes y pasó a estar presente en multitud de confiterías y tiendas, aunque siempre destinado, debido a su precio elevado, a las clases pudientes. Por esa razón se planteó la necesidad de elaborar vinos en España con las mismas cualidades que el espumoso francés.
Los libros de enología de la época ya recogían, de forma muy simplificada, la forma de elaborarlos, pero antes de que los primeros bodegueros se metieran en faena, los primeros fabricantes de refrescos, que disponían de tecnología para gasificar líquidos, les tomaron la delantera.
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| Diario de Avisos de Madrid, 01/03/1844 |
De hecho, los dos primeros elaboradores de vinos espumosos identificados como tales, Andrés Ansaldi y Juan Naully, ambos de Barcelona, eran fabricantes de bebidas carbónicas (véase la entrada dedicada a las primeras fábricas españolas en este blog). Es cierto que estos vinos nacionales se vendían a un precio inferior a los importados desde Francia, pero gozaron de gran éxito, ya que el público estaba ávido de poder disfrutar del ritual de fiesta que la bebida implicaba.
Los aparatos destinados a producir Agua de Seltz en el hogar también eran utilizados para la fabricación "del más exquisito champaña", como rezaban sus publicidades.
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| Publidad del Seltzógeno Briet. Diario La Época 10/08/1855 |
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| Publicidad de los Sparklets. El Imparcial 08/04/1899 |
Sería a finales de la década de los 60 del s. XIX cuando la imitación de los espumosos franceses incluyó el tradicional método "champenoise", al principio utilizando las mismas variedades de uva que ellos, y faltarían unas décadas más para que se impusieran las variedades autóctonas, con lo cual el cava adquirió personalidad propia.
Fuentes:
Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España
Giralt i Raventós, Els Inicis del Cava: Mont-Ferrán. Caves Mont-Ferrán, Blanes. 1998
..........Del agua de Seltz al sifón
Para los
romanos, el aprovechamiento de los manantiales de aguas tanto termales como las
conocidas ahora como mineromedicinales, eran de vital importancia, hasta tal
punto que constituían la mejor medicina natural para aliviar las heridas de la
guerra, así como para recuperar la salud y el equilibrio de la mente. Conocedores de las propiedades de las aguas carbonatadas efervescentes, las
transportaban desde lugares remotos en recipientes adecuadamente sellados para
que no perdieran sus burbujas. En principio sólo tenían acceso a ellas las
familias más poderosas, ya que les atribuían propiedades curativas sobre todo
para el aparato digestivo.
El agua de Seltz no tiene ninguna relación con la
ciudad de Seltz en Francia sino con Selters
en Essen (Alemania), a los pies de la sierra Taunus. La fuente más famosa está en Niederselters, de la que emerge de forma natural agua carbonatada con un contenido de
250 mg/l de dióxido de carbono. Este tipo de agua ya se conocía en la edad de bronce y es
famosa como agua de soda por su alta concentración de bicarbonato de sodio
(NaHCO3). El agua de Selters también
tiene niveles elevados de iones de calcio, cloruro, magnesio, sulfato y potasio…
Los manantiales eran conocidos por los romanos, quienes los llamaron "aqua
saltare". Existe
además el nombre "saltrissa" (sal emergente) usado en documentos del monasterio
de Fulda del año 772, y se cree que
de una de estas denominaciones puede haber surgido el nombre actual.
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| Selters |
En el
siglo XVI se comenzó a comercializar obteniendo fama internacional y en el año
1787 se hablaba de una exportación de más de un millón de botellas.
Durante el s.XVII se investigó
intensamente el proceso para diluir el dióxido de carbono en agua, con la
intención de producir las aguas burbujeantes de los manantiales, que no
tuvieron gran difusión al no disponer de envases herméticos que contuviesen el
gas durante el tiempo suficiente.
La invención de la producción del agua
de seltz por medios artificiales se atribuye a distintos personajes,
tiempos y lugares. Allá por 1685, el rey Carlos
II de Inglaterra, concedió a dos boticarios de su corte la licencia para
que pudieran tratar las aguas ferruginosas y elaborarlas para el consumo de la
corte y de sus cortesanos por lo que en los alrededores de 1745, los doctores Hales y Back, en su laboratorio de
Londres, consiguieron fabricar carbonatos alcalinos mediante el calor,
descubriendo que el gas que se obtenía por este procedimiento era el mismo que
el de las aguas minerales naturales con gas. En 1750, el químico Venel inventó el agua de
seltz mediante el añadido de unos polvos efervescentes al agua natural. En
1780, físicos como Buquet, Lavoissier y
Walt, entre otros de los muchos, consiguieron avances en lo que respecta a
la oferta de aguas embotelladas, diseñando artilugios, con los que fueron
perfeccionando la obtención de aguas similares a las minerales naturales.
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| Botella de gres de Selters |
En 1768 el inglés Joseph Priestley , importante por la invención del agua carbonatada y el descubrimiento de varios "aires" (gases),
siendo el más famoso el que Priestley
llamó "aire desflogistizado" , que el químico sueco Carl Wilhelm Scheele había llamado aire ígneo, y el francés Antoine-Laurent Lavoisier llamó oxígeno,
logra saturar el agua de ácido carbónico logrando el producto artificialmente.
Hacia 1780 el químico sueco Torbern Olof
Bergman conocido por descubrir
diversos compuestos, como el ácido
carbónico o el sulfuro de hidrógeno, consiguió crear varios métodos para
fabricar el agua gasificada. El también británico John Mervin Nooth perfeccionó la técnica de Priestley, al desarrollar un aparato que gasificaba al agua, el cual
fue vendido a farmacias para usos comerciales. En la misma década de los años
1770s, el farmacéutico oriundo de la ciudad de Manchester, Thomas Henry, fue el primero en vender esta agua carbonatada con
fines medicinales. En 1771, cuatro años después de que Joseph Priestley idease el primer proceso para producir agua carbonatada, Bergman inventó su propio sistema a partir de sulfato de calcio y
ácido sulfúrico y en 1777, Bergman
dividió por primera vez la química en Orgánica e Inorgánica. El médico francés Claude-Francois Duchanoy elaboró un nuevo proceso consiguiendo un producto más
análogo al agua mineral natural de Seltz
o de manatial de Agua natural, según
relata en su obra “Essais
sur l'art d'imiter les eaux minérales, ou, De la connoissance des eaux
minérales & de la manière de se les procurer en les composant soi-même
dans tous les tems & dans tous le lieux”. Las indicaciones de Bergman
y Duchanoy dieron lugar a principios del siglo XIX a las primeras elaboraciones
de agua mineral artificial gaseosa o Seltz. Esta fabricación permaneció confinada
en el dominio de la industria farmacéutica.
En 1783, el alemán Johann Jacob
Schweppe, desarrolló un proceso similar al de Prestley para fabricar agua artificialmente carbonatada y fundó la Compañía Schweppes en Ginebra,(Suiza). En 1792 se mudó a Londres pero su bebida no tuvo
demasiada aceptación y terminó vendiendo su empresa en 1799, aunque mantuvo su
nombre, con el que esta bebida carbonatada es aún conocida hoy. Luego, a partir
de principios del siglo XIX (años 1800s), la bebida Schweppes fue adquiriendo gradualmente una gran popularidad y hacia
1843 comercializaba agua mineral proveniente del manantial de Malvern Hills (Sierras de Malvern ubicadas en la región británica
de los Midlands) y se convirtió en
el proveedor oficial de agua mineral de la Familia
Real Británica. Desde el año 1800, Pierre
Figuier fabrica en Montpelier cantidades
considerables de agua de Seltz. En 1813, el británico Charles
Plinth inventó una especie de envase sifón que permitía servir al agua
carbonatada o soda como también se la conocía, de una manera más fácil. En 1829
dos joyeros parisinos, llamados Deleuze
y Dutillet inventaron un sifón algo más avanzado, el cual pemitía salir al
líquido mediante la presión interna del envase que era superior a la del
entorno exterior. Al mismo tiempo, esta fabricación también se desarrolló en
Suiza en la que dos farmacéuticos, Paul y Gosse, construyeron un aparato llamado
de Ginebra, aunque imperfecto. En
1828, el químico inglés Cameron,
produjo ácido carbónico con la descomposición del carbonato de cal con ácido
sulfúrico en un vaso de fundición de plomo.
Bajo el mismo principio, Barruel y
Vernaunt, en el año 1830, crearon un aparato que funcionaba de forma
intermitente, a baja presión química y a cilindro oscilante. Este aparato
presentaba numerosos inconvenientes. Fue modificado y simplificado por M. Savaresse creando el llamado “vaso sifoide” , aunque para su invento se inspiró en un artilugio
patentado por M.M. Deleuze y Detilleul, entrando en rivalidad con
el aparato llamado GINEBRA, que
curiosamente no patentó, aunque sí lo hizo Antoine
Perpigna, lo que hace que algunos lo consideren como el inventor del sifón.
En ese tiempo, Bramah, en
Inglaterra, construyo alrededor del año 1830, su espectacular aparato continúo
que solo podía servir para una gran producción. Pero fue recién en 1832 que se
comienza a introducir este aparato en Francia.
En 1832 el inventor británico, John Mathews, creó un aparato que
permitía carbonatar artificialmente grandes cantidades de agua, suficiente como
para poder ser vendida masivamente en farmacias u otros comercios. Se trataba
de la fuente de sodas y consistía en una cámara con plomo, ácido sulfúrico y
mármol pulverizado (carbonato de calcio) que al estar mezclados producían
dióxido de carbono (CO2) gaseoso. El gas era enviado a un tanque de agua fría
donde se lo agitaba unos treinta minutos para disolver el gas. El líquido
viajaba a través de un tubo y salía por un grifo. Esta máquina de fuentes de
soda catapultó las ventas de bebidas carbonatadas o gaseosas. Hacia el año
1836, solamente en la ciudad de Nueva
York había unas 680 fuentes de soda. Ozouf
perfeccionó el aparato de Bramah estudiando
con esmero la construcción razonada de sus diferentes componentes; sustituyó el
metal, la fuente, el plomo y, la madera empleada primitivamente para el
productor y el lavador, la cuba del gasómetro, etc.; agrupó en un mismo marco
al productor de gas y a los lavadores, dispuso dos bombas para hacer retroceder
el agua y el gas en un mismo saturador, en una palabra, ha hecho que el aparato
fuera menos voluminoso y más potente; y aplicando aquí los principios de las
construcciones mecánicas logrando hacerlo industrial y con un funcionamiento
seguro. Hernan – Lachapelle-Glover con su aparato Boisson Gazeuse Moulin Fauconnier, Mondollot crea
el sistema de carbonatado Mondollot
cuya principal característica es que en su totalidad prescinde del gasómetro, y
Gueret en su momento perfeccionaron
el aparato de producción continua e hicieron un sistema poco voluminoso. Desde
entonces, la industria de las aguas gaseosas salió del ámbito de la farmacia,
del mismo modo que salieron las de fabricación de licores, chocolates, de quien
los creadores también eran farmacéuticos.
Los Sparklets incluyen en el mecanismo del sifón una rosca para
atornillar la capsula de gas, que evolucionó con el Prana Sparklets, el Sparklógeno,
el Sparklowine… El Selzogeno de D.FEVRE en París. A partir de que Savarese patentara en 1832 la manera de fijar permanente el aparato
o sifón de válvula sobre el cuello de las botellas, pese a sufrir mejoras o
variaciones, fue cuando éste tipo de botellas se hicieron populares en toda
Europa, Estados Unidos y América del sur, sobre todo en Argentina, fabricándose
en multitud de colores, variadísimos relieves y decoraciones hasta llegar a ser
considerados en la actualidad auténticos objetos de arte.
| Gasógeno Briet |
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| Especialidades Prana Sparklets |
| Gasógeno D.Fèvre |
Miguel Ángel Martínez Coello
Todas las imágenes han sido aportadas por el autor del artículo
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