..........¿Hubo refrescos de cola en España antes de la aparición de la Coca-Cola?, es más, ¿fue la Coca-Cola un invento español??

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Hasta ahora en este blog habíamos hablado siempre de hechos contrastados. Gracias a testimonios, documentación variada, libros, hemerotecas...hemos seguido la pista a los primeros refrescos comercializados en España. Sin embargo en esta ocasión, lo que voy a plantear es un interrogante:

¿Hubo refrescos de cola en España antes de la aparición de la Coca-Cola en 1928?

En los años 1926, 1927 y 1928, numerosos anuncios hacen referencia a "bebidas americanas" aunque, por desgracia, no podamos adivinar cual era su sabor. Bebida americana era el Iron Beer, refresco cubano de comienzos de siglo que se comercializaba en Menorca en 1926 y que, fabricado en la actualidad en Miami, está definido como similar al Dr. Pepper aunque algo más afrutado.

En ese mismo año, una fábrica valenciana, La Frigorífica S.A. elaboraba, además de gaseosas y refrescos de limón, naranja, granadina y zarza,  una "bebida americana" de nombre "Sansón".

La Correspondencia de Valencia 23-06-1926



 Un año después en la prensa española (Zamora, Palencia, Tenerife, Barcelona, Córdoba...) aparece otra "bebida americana" de nombre similar: "Samsón" (forma en ingés de Sansón), un refresco que además de ser delicioso "vigoriza, fortifica y nutre". En Barcelona era "Espumosos El Rayo", de la familia Duffo, la empresa encargada de su fabricación. Recordemos aquí que el efecto vigorizante fue muy repetido en las primeras publicidades de Coca-Cola un año después. Es posible que Samsón fuera una franquicia llegada de fuera, pero no he conseguido encontrar pruebas al respecto.

www.historiadelapublicidad.com


Las alusiones al mito bíblico de Sansón continúan en este relato, pues también en 1927 aparece en Santa Cruz de Tenerife una "bebida americana" de nombre "Dalila". La fabrica la empresa de bebidas gaseosas Didón que nos da alguna pista sobre ella, pues está elaborada a base de "Coco Kola de frutas" y "tiene gran aceptación especialmente entre los que han residido en la República de Cuba".

El Progreso, 18-06-1928
En opinión de esta humilde bloguera, tanta alusión al mito de Sansón y Dalida no es casual, así que todas estas bebidas debían ser similares. En el caso de "Dalida", la inclusión de la cola está clara, y en el caso de "Samsón", es su efecto vigorizante lo que hace sospechar. Ninguna de ellas por otra parte hace alusión a un sabor a fruta definida, así que: ¿serían copias nacionales de los refrescos americanos de cola? (si alguien tiene alguna información sobre estas bebidas, agradeceré cualquier aportación).

También podría ocurrir que fuera al revés y que la Coca-Cola sea una imitación de una bebida nacional. Lo cierto es que en el pueblo valenciano de Aielo de Malferit así lo creen y cuentan con argumentos sólidos para reivindicar el origen español de esa bebida. En esa población existía, a finales del s.XIX, una destilería que fabricaba un jarabe llamado "Nuez de Cola Coca" que fue presentado en un certamen de bebidas celebrado en Filadelfia en 1885, solo un año antes del nacimiento oficial de la Coca-Cola. Por no repetir lo que ya está escrito, os dejo un enlace a esta curiosa historia procedente de la BBC.


Fuentes: Hemeroteca del Ministerio de Cultura

..........Una gran colección de botellas

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Hasta ahora hemos visto en el blog diversos aspectos de la historia de los sifones y refrescos: su nacimiento, su evolución, las botellas utilizadas, los cierres, los sifones, sus estampados...Sin embargo, esta historia no sería posible sin la figura de los coleccionistas, encargados de conservar el legado que nos dejaron las antiguas fábricas.

Las fotos que váis a ver en esta entrada muestran una pequeña selección de la colección de Damián Ramón Artigues, un mallorquín que se cuenta entre los grandes del coleccionismo de botellas. Como el número de botellas es infinito y al final todo coleccionista tiene que centrarse en un aspecto que dé sentido a la colección, las de Damián Ramón Artigues tienen en común su belleza. Se trata de botellas singulares, tanto de gaseosa como de sifón, cerveza o refresco, destacables por su estampado, su relieve, su color o su rareza. La mayoría de ellas, piezas únicas e irrepetibles que además sabe fotografiar de forma magistral.

Disfrutad con ellas:
        




Mi agradecimiento a Damián por permitirme reproducir sus tesoros.

..........Sinalco y Orange Crush en España

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Sinalco y Orange Crush son dos refrescos ampliamente extendidos en el mundo que en la actualidad no se fabrican en España, pero cuya presencia fue importante en el país desde los primeros años del s.XX.

Comenzamos con Sinalco. La historia de este refresco, consumido en todo el mundo, se remonta a 1902, cuando el famoso naturópata Friedrich Eduard Bilz se asoció con el industrial Franz Hartmann para crear un refresco a base de frutas que tuvo un éxito inmediato en el país que lo vio nacer: Alemania.
Bilz no era un desconocido en España, sus obras traducidas eran muy populares y también se hallan referencias a ellas en multitud de estudios de medicina.

El médico en casa, publicidad de la obra más conocida de F.E.Bilz. La Correspondencia de España 06/04/1914
Por desgracia, el éxito del refresco Bilz fue tal que pronto le salieron multitud de imitaciones, por lo cual en 1905 se impuso la necesidad de contar con una marca registrada. Después de realizar un concurso para encontrarla, se escogió "Sinalco", una especie de contracción de la frase latina "Sine alcohole".
Dos años más tarde, el ya popular refresco se hallaba presente en América del Sur y Oriente Medio, y es cuando encontramos las primeras referencias de su fabricación en España, a base de concesiones provinciales cuyo número avanzó en las décadas siguientes. En la página oficial de Sinalco hay referencias a que la marca poseía una agencia central en España en 1911, sin embargo,este anuncio de la Revista de las bebidas gaseosas de 1910 parece demostrar que las primeras concesiones llegaron a nuestro país desde Francia:

Colección particular

En las publicidades se hacía hincapié en su carácter "estimulante y salubre", por lo que más que como refresco, se recomendaba su uso en la mesa, especialmente después de las comidas para hacer una buena digestión y, como no podía faltar en la católica España, también se animaba a consumirla en las comidas de vigilia. La botella y el logotipo utilizados poco tendrían que ver con las actuales:

Fuente: www.todocoleccion.net
En resumidas cuentas, fue un refresco muy popular que se consumió ampliamente por todo el territorio nacional. Sin embargo, tal y como ocurrió con otros refrescos de gran difusión, como puede ser la Coca-Cola, desapareció de las mesas españolas tras la Guerra Civil debido al bloqueo internacional a que se sometió a la economía española durante los primeros años de la dictadura.

Precisamente fue en los años 50, cuando la economía española conoció de nuevo la apertura hacia el exterior, que esta bebida fue nuevamente relanzada con impactantes campañas de publicidad.



Distintas publicidades de La Hoja del Lunes en 1958. (Hemeroteca Ministerio de Cultura)
En estas publicidades ya se abandona la idea de una bebida digestiva, para aludir a un carácter alegre y festivo, asociado especialmente a la juventud, y se anima a utilizarla como mixer, tanto con leche condensada, con vino (para hacer sangrías) u otros licores para la realización de cócteles. La botella es transparente y serigrafiada con el logo que había sido impuesto por la compañía en 1937 y que resulta muy similar al utilizado en la actualidad.
Sin embargo no llegó a cuajar como bebida de masas, tal vez porque el mercado español estaba viviendo en esos años el desembarco del resto de grandes multinacionales del sector: Coca-Cola, Pepsi, Schweppes..., que se unían al infinito número de marcas nacionales propias del atomizado sector español de la posguerra. Desaparecen las referencias a esta bebida en la década de los 60.

El caso de Orange Crush es bien distinto, pues sobrevivió a la posguerra y no dejó de comercializarse en España desde su aparición, a finales la década de los 20, hasta que dejó de fabricarse a mediados de los años 80. Que una marca americana continuara elaborándose y comercializándose en España en la inmediata posguerra, realmente constituye un misterio similar al de quien fue el inventor de la Mirinda. Cierto que en El Heraldo de Madrid de 11/06/1931 se hace hincapié en que Orange Crush es una sociedad española, de capital español y que utiliza materias primas españolas, de hecho la sociedad se constituyó en Barcelona el 24/12/1928 como Orange Crush S.A.E. (Sociedad Anónima Española), con un capital social de 500.000 ptas. Lo más probable es que esta sociedad no dependiera de ningún extracto fabricado por la casa-madre americana, y continuara su actividad de forma independiente en los años 40 y los primeros 50, al margen de las actuaciones de la factoría matriz. Esta teoría cuadraría con el hecho de que aparezcan publicidades de 1955 en los que se afirma que Orange Crush está presente en Madrid "desde hoy", como si realmente fuera una recién llegada al mercado nacional, y se insiste en la vinculación con la marca procedente de Chicago.

Hemeroteca ABC 11/08/1955

La Orange Crush Company ya existía cuando su fundador, Clayton J. Howel, se asoció en 1911 con Neil C. Ward, responsable de la fórmula del que pronto sería un popular refresco, hecho con pulpa de naranja natural y que pronto contaría con la típica botella estriada que le ha caracterizado.
A España llegó en 1929, y dos años después ya contaba con casi un centenar de embotelladores por todo el territorio nacional.

El Heraldo de Madrid, 20/06/1931

Esos años la peculiar botella, garante de su autenticidad, era transparente y con letras en relieve, y aunque pronto se fabricó en España,  primeramente tuvo que importarse.
En ese período comprendido entre 1929 y el advenimiento de la Guerra Civil, Orange Crush fue una bebida muy extendida que se podía encontrar en cualquier establecimiento de hostelería y que estaba presente en multitud de eventos. Desde el primer momento estuvo acompañado por Lemon Crush y ya en 1932 estaban disponibles otros sabores: piña, fresa, vainilla y uva. El punto fuerte de su publicidad era el hecho de que estaba fabricada a base de fruta natural de Levante sin contar con elementos químicos, lo que le otorgaba su especial sabor y la hacía apta incluso para los niños.

Después de la Guerra, las referencias que se encuentran son mucho más limitadas, pero siguió fabricándose en todo el país.Como ya se ha dicho, en 1955 se vuelve a relanzar, y la botella aparece con el mismo diseño pero con la marca serigrafiada. Este modelo desaparecería en la década de los 60 para dar lugar a un nuevo tipo de botella en la que aparece serigrafiada únicamente la palabra Crush,  en lo que fue un cambio de estrategia a nivel mundial de la Compañía poco acertado.


Botellas de Crush  Fuente: www.todocoleccion.net
Común a las dos refrescos es el hecho de que si antes de la Guerra había multitud de fabricantes de ambos, tras su relanzamiento en la década de los 50, los elaboradores eran pocos, siendo las pequeñas fábricas de gaseosas y sifones locales, las encargadas únicamente de su distribución.



Fuentes: 
Hemeroteca La Vanguardia
Hemeroteca ABC
Hemeroteca Ministerio de Cultura
Hemeroteca Biblioteca Nacional de España
www.todocoleccion.net
Documentación propia




..........El último fabricante de bebidas carbónicas de Huesca

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Siempre es una mala noticia el cierre de una empresa dedicada a este mundo. Como homenaje a toda la trayectoria de esta industria, reproduzco  el artículo y las imágenes del periódico EL CRUZADO ARAGONÉS de Barbastro, obra de Ángel Huguet y publicado el 27/02/2015, sobre "Espumosos Angelín".

CIERRA ESPUMOSOS ANGELÍN, ÚLTIMO FABRICANTE DE BEBIDAS CARBÓNICAS EN LA PROVINCIA

La provincia se queda sin el último fabricante en activo de espumosos porque Ernesto Agraz Viván cerrará mañana por jubilación profesional la fábrica y embotelladora ubicada en la calle Corona de Aragón, 29, con epígrafe N.R.S.I.A. 29.01184/HU. Se pierde una referencia comercial muy tradicional, Espumosos Angelín, que con la marca registrada Anfitriona ha elaborado bebidas carbónicas, entre ellas gaseosa, sifones y limonada para cerveza en su etapa más reciente.
A partir de mañana se cerrará un ciclo de 35 gaseoseros que hubo en la provincia de los que solo Ernesto Agraz ha mantenido el tipo "en solitario" duarnte los últimos años. El empresario local cierra una generación familiar dedicada al sector desde el año 1922. Las referencias locales anteriores más recientes, fueron Carbónicas Sánchez y Espumosos Ramón de Agustín Borrás, y con antelación, Manuel Cosculluela y Gregorio Micas (1917), Vda. de Ramón Bosch, Gregorio Micas y Antonio Sánchez.
La historia del negocio familiar de Espumosos Angelín comenzó en el Coso, "los abuelos tenían un bar donde elaboraban de casi todo, tapas y refrescos, menos la cerveza que se vendía en barriles. Allí comenzó la fábrica de gaseosas en formato pequeño y después las primeras en tamaño familiar, de un litro, embotelladas en Barbastro". La lejía marca Torre Aneto y barras de hielo salieron de la misma fábrica, "la venta de hielo fue muy importante en aquellos años, hasta que salieron las primeras neveras. La demanda era fuerte hasta el extremo de trabajar en días laborales y festivos para dar abasto a la clientela".

Ernesto Agraz Viván

El negocio comenzó en el Bar Royal, regentado por los abuelos Ángel y Francisca en el Coso, cerca del actual Bar Victoria, "con fábrica y mostrador que atendían entre mi padre Ángel, mis tíos, Joaquín y Ascensión". Ernesto conserva la maquinaria antigua en los bajos de la empresa, entre ella "la primera para fabricar hielo comprada en el año 1927 dotada de tecnología puntera. Hasta entones almacenaron el hielo en el pozo de La Barbacana que era de la familia. Se empleaba para elaboración de helados y refrescar las neveras".
En tiempos actuales, la mayor parte de la producción de Espumosos Angelín se vendía "en la comarca de Litera, por Altorricón, Binéfar, Belver y esa zona". El consumo de sifón (Agua de Seltz) ha decrecido mucho en Barbastro, "se vende muy poco porque se ha perdido la costumbre, la semana que vendía dos o tres cajas era un lujo mientras en la Litera se mantiene la costumbre del vermouth con sifón. La mayor parte de la producción se distribuye en esa zona". A nivel local, "lo que más se vendía eran las gaseosas de medio litro para restaurantes. Aquí está la clientela habitual que mantiene la fidelidad. A partir de Monzón, mejor". La producción está en función de ventas, "el año pasado, cerca de 5.000 cajas, aunque la maquinaria se adapta a mayor producción. El problema no es fabricar, sino vender". A partir del lunes "solo fabricaré limonadas para consumo propio hasta que termine los 30 kilos de gas, equivalente a cien cajas. Así que, después, a comprar a la compentencia".
En el ámbito de una empresa familiar, "la cadena incluye todo, desde la preparación con los ingredientes habituales hasta la venta y distribución". La fórmula es tradicional, "sin complicaciones, sencilla porque desde que hubo escasez de azúcar en España se hace con sacarina en todas las marcas". Respecto a la rentabilidad comercial, "para mi mujer, María Dolores, y yo ha sido sufieciente, no da para más. Hace diez años no soñaba con la jubilación ni en pintura tal como estaban las cosas".
El cierre no le causa pena, "en absoluto, la felicidad se debe parecer mucho a lo que siento ahora con días de antelación. Trabajo desde que tenía diez años porque cuando salía del colegio nos mandaban al reparto de gaseosas. Así hasta ahora. La jubilación es una gozada".

Remolque con la referencia comercial


Envases retornables y sifones de cristal
En la historia local más reciente, "Antonio Sánchez fue el último embotellador con la marca Carbónicas Sánchez y después nos quedamos solos. Antes, estuvo Agustín Borrás que tenía la fábrica en la avenida del Ejército español, en la fachada aún se conserva su referencia".
Agraz destaca que en su fábrica "hemos empleado siempre los mismos envases de cristal, retornables. Se ahorra mucho dinero. Algunas botellas antiguas se han embotellado hasta trece mil veces. Los envases los bajaré a un cliente de Binéfar para que los utilice".
En cuanto a costos, "una botella del sifón tradicional, hay de muchos precios. La garrafa de cristal no tiene marca y la cabeza es de plástico. Ahora ya no hacen de cristal y la cabeza nueva cuesta de 3 a 4 euros con aparejos, si le pones la funda son 5 € y si compras el cristal, el envase se pone en 6 €".
Más envases, "tienen 50 años, con cabeza de calamina y valdría ahora cerca de 30 euros, con marca a fuego. Otro más antiguo de cabeza y grabado con chorro de arena estaría entre 60 y  70 euros. Todos están en uso". Barbastro y la provincia de Huesca "pierden gas" con el cierre de Espumosos Angelín y su propietario, Ernesto Agraz, dispondrá de tiempo para dedicarse a otras tareas, entre ellas, "terminar el libro que comencé hace años".

Sifones retornables de la marca


Fabricación tradicional en Huesca
La fabricación de espumosos, sifones, refrescos y gaseosas ha sido muy tradicional en la provincia de Huesca según las numerosas referencias que constan en registros del sector. A los empresarios barbastrenses se suman de numerosas localidades altoaragonesas y de la propia capital. En especial destaca la "concentración que hubo en la comarca de La Litera donde la fabricación de bebidas carbónicas fue muy importante".

..........La vidriería de Juan Vilella

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En la entrada correspondiente a la casa Viudas Vilella ya había comentado que no debían confundirse sus botellas con las producidas por la vidriería de Juan Vilella. Al hilo de esa entrada un amable lector, Rafael Campoy, me ha enviado todo un archivo documental completo sobre esta última empresa que incluye catálogos, publicidades, fotos de botellas y cartas comerciales que creo que son de sumo interés, por cuanto nos permite conocer las distintas formas de las botellas utilizadas a finales del s.XIX y comienzos del XX no solo para refrescos, sino también para otros usos como licores, cerveza, champagne, etc., lo cual lo hace de gran interés para coleccionistas.




Observando este primer catálogo de la empresa, que data de 1897, (podéis pinchar en la imagen para agrandar), llama la atención que las gaseosas tuvieran distintas botellas estandarizadas según la región de producción, con tapón de corcho las catalanas y madrileñas, (aunque de distinta forma) y de tapón mecánico las valencianas. Aparecen también las botellas Codd y una "gaseosa cubana" con un tapón que diríase, aunque no se aprecia demasiado bien, que es el llamado "Gravitating", una patente americana de 1864 en la que tapón interior es una pieza de cristal con una goma en la parte inferior, encargada de hacer el cierre cuando la presión del gas empuja la pieza hacia arriba.

1-Tapón del catálogo    2-Gravitating Closure  (Gracias a Enrique S. Pons por esta composición)

 Y vamos ahora con unos detalles necesarios para identificar las botellas de la vidriería de Juan Vilella y Cía, el marcaje en el tapón mecánico y la estrella que distinguía a sus botellas de base plana y la parte superior de dichos tapones.






Las imágenes recibidas incluyen determinados modelos del catálogo materializadas en cristal:



Botella nº 19 del catálogo modelo Rhin





Modelo 54 del catálogo que se define como "Forma alemana". Se presenta en dos colores, "mixto" para cervezas y claro para gaseosas. Vista general, del tapón y de la base.

Tenemos también la posibilidad de estudiar la evolución de la empresa según sus publicidades y su correspondencia comercial, de la que deducimos que llegando a los años 20, esta casa se fue especializando en la elaboración de garrafones.





Y para terminar, unos detalles de la boca de una botella destinada a ser cerrada mediante corcho de la industria de Juan Vilella



Y  dos imágenes de una botella Codd fabricada por la misma empresa. No es exactamente igual a la del catálogo, pero en él se detalla que podían fabricarse al gusto del cliente.



Desde aquí mi agradecimiento a Rafael por querer compartir sus tesoros.

...........La relación entre las fábricas de cerveza y las fábricas de gaseosa a comienzos del s.XX

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No hay más que echar un vistazo a los antiguos carteles publicitarios y hemerotecas para darse cuenta de lo íntimamente ligadas que, a finales del s.XIX y comienzos del s.XX , se encontraban las fábricas de cerveza, de hielo y de refrescos.
En esa época fue cuando comenzó a desarrollarse la industria cervecera tal y como ahora la conocemos y aparecieron algunas marcas como El Águila, Damm, Moritz, Mahou, La Zaragozana o La Cruz del Campo. La mayoría de las fábricas de esos tiempos elaboraron también gaseosas y hielo, como se puede ver en estos ejemplos:

www.todocoleccion.net

www.todocoleccion.net
www.senado.es

Entre las razones que se apuntan según distintos estudios para el desarrollo de esta industria cervecera, se encuentran  los avances técnicos en maquinaria, la producción de cultivos puros de levaduras a nivel industrial, la posibilidad de utilizar el frío industrial para el control del proceso de fermentación, la producción de botellas de cristal a gran escala y la generalización del proceso de pasteurización. Sin embargo, se suele obviar uno que está íntimamente relacionado con la fabricación de nuestras gaseosas y agua de seltz: la utilización del ácido carbónico.

Este elemento es necesario en las cervezas industriales para dar fuerza y crear espuma, ya que en ellas no se produce la segunda fermentación en botella propia de la cerveza artesanal.
 Recordemos que justamente durante estos años la posibilidad de adquirir el gas en tubos en vez de tener que producirlo en las fábricas, supuso una auténtica revolución en el mundo de los refrescos en España, y  este elemento acabaría resultando también imprescindible en los sistemas dispensadores de cerveza.

Boletín de la Suizo-Española de 1910. Colección particular.


Este es el nexo de unión entre las dos industrias. La industria cervecera de comienzos de siglo fabricaba y vendía hielo porque tenía instalados equipos de frío, y gaseosas y agua de seltz porque contaba con prácticamente la misma infraestructura que una fábrica solamente dedicada a estos prodcutos: tubos de carbónico, equipos para el llenado, taponado y lavado, etc.

Boletín de la Suizo-Española de 1910. Colección particular.
Ejemplo de método de embotellado de cerveza que demuestra la importancia del carbónico.


Al mismo tiempo y de forma inversa, también las fábricas de refrescos embotellaron cerveza. Hasta la Guerra Civil era práctica habitual que los distribuidores de algunas marcas de cerveza la embotellaran en sus instalaciones, a las que llegaban en tinas de madera de distintas capacidades (las de Damm rondaban los 200 lts.), teniendo que realizar además el proceso de pasteurización en bañeras de agua caliente. El producto final se etiquetaba con la marca de la cerveza y el nombre del distribuidor.

www.botellasserigrafiadas.blogspot.com


Otro nexo en común entre las dos industrias ha sido la clientela a la que iban destinados sus productos, y que eran principalmente los establecimientos de hostelería, por lo que las grandes cerveceras siempre se sirvieron de las fábricas de bebidas carbónicas (normalmente de ámbito local o comarcal) para conseguir la penetración de sus productos, de forma que podemos asegurar que no ha habido fabricante de gaseosas que no haya sido a la vez distribuidor de una marca de cerveza.