.......... Gaseosas La Andorrana

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 Seguimos completando el mapa de las fábricas de bebidas carbónicas de España con la historia sobre La Andorrana de Andorra (Teruel), que recogieron magistralmente M.ª José Tejedor y Pilar Villaroya en un artículo sobre Viejos Artes y Oficios aparecido en el Boletín de Cultura e Información que edita el Centro de Estudios Locales de Andorra. Aquí os dejo el enlace:

 https://www.celandigital.com/images/pdfs/bci13/gaseosas-la-andorrana.pdf

........... Las primeras fábricas de refrescos en la ciudad de Zaragoza

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En una entrada bastante anterior que estudiaba las primeras fábricas de gaseosas en España, (las primeras fábricas españolas) estuvimos hablando de la fábrica barcelonesa de J. Naully que, al pretender abrir un establecimiento en Zaragoza, acabó provocando un enfrentamiento con el sector farmacéutico que finalizó con la liberación de la elaboración de refrescos, dejando para los boticarios la fabricación de las imitaciones de las aguas carbonatadas naturales. (liberalización de la industria)

Hasta ahora era una incógnita si el establecimiento del señor Naully se había llegado a inaugurar en Zaragoza, pero la reciente posibilidad de consulta de la hemeroteca digital del Ayuntamiento de esa ciudad ha despejado las dudas y encontramos, en el Diario Constitucional de Zaragoza del 22 de junio de 1841, dos páginas completas de publicidad de esta industria que, además de informar de precios y capacidades de sus botellas, enumeran las ventajas para la salud de la ingesta de sus productos: Agua de Seltz, Soda Water, Agua Ferruginosa, Agua Sulfurosa, Agua de Sedlitz, Limonada Gaseosa y Groc al Rom (que debería contener algo de ron, atendiendo al nombre, ya que rom es ron en catalán). Se informa también de que la empresa de J. Naully tiene también un despacho en Cádiz, que su producción alcanza de 1500 a 2000 botellas diarias y que también exporta a América.  


Sin embargo, da la sensación de que los refrescos, como producto de masas, no acababan de convencer a los zaragozanos, que seguían prefiriendo la cerveza, como se desprende del anuncio de la fábrica de licores de Juan Lauga, que también los comercializaba (La Esmeralda, 4/5/1848):

Estas bebidas que son tan agradables y saludables se pueden tomar como la cerveza, es un refresco muy bueno y no tiene el sabor amargo de la cerveza, su gusto es dulce y al mismo tiempo picante, enfin, hace espuma como la cerveza y además tiene un gusto agradable a naranja, limón o cualquier otro aroma.

Y es que al parecer corría algún tipo de bulo sobre su consumo (La Esmeralda, 12/06/1848):

Algunas personas mal intencionadas han dicho que la limonada gaseosa era una bebida muy perjudicial al cuerpo; por cuya razón, el fabricante al conocer que estos rumores absurdos llevaban siniestra intención pues no podían salir más que de la cabeza de personas sin instrucción sobre esta materia, ha querido dar alguna explicación sobre el objeto en cuestión.

El caso es que ni siquiera los bulos malintencionados frenaron su consumo y en la segunda mitad el siglo XIX encontramos en Zaragoza varios establecimientos dedicados a su comercialización y fabricación, resultando un poco complicado conocer a priori si pertenecían a una categoría u otra. Fabricante parece el cervecero Juan Ducuron, que, anticipándose un siglo a las modas, ya comercializaba cerveza de limón además de gaseosas, y en 1876 abrió su establecimiento otro cervecero, L. Matossi, que también se dedicó a la elaboración de refrescos.


Fabricantes importantes fueron los catalanes Esteban Bragulat, Juan Bragulat y Francisco Bragulat, que coincidieron temporalmente en activo. Los primeros en establecerse fueron Esteban y Francisco, aunque pronto el primero abandonó la ciudad dejando la fábrica que había creado en manos de Juan, que era farmacéutico. Francisco y Juan por otra parte fueron socios en la compañía Bragulat y Compañía, que estuvo en activo en el periodo 1885-1890, momento en que ambos volvieron a emprender caminos separados dentro de la industria: Francisco dirigió su fábrica “La Catalana” y Juan se dedicó fundamentalmente a la fabricación de "gaseosas medicinales", entre ellas (la historia de las gaseosas nunca deja de sorprender) "gaseosas anti-venéreas" que curaban la sífilis, todas ellas en formato de sifón o botella con corcho. Por otra parte, Esteban volvería a establecerse de nuevo en Zaragoza con una nueva fábrica que no fue recibida con mucho entusiasmo por sus (parece lógico creer que) parientes.


De esta manera, en un anuncio de Francisco Bragulat se especifica:

Este establecimiento puede ofrecer al público sus productos como lo pueda hacer otra que lleve su apellido [...] El crédito de esta casa atestigua la confianza adquirida por sus buenos productos que no temen la competencia que intenta hacer otra casa (Diario de Zaragoza, 15/07/1882)


Por otra parte, otro anuncio, esta vez de Juan Bragulat, advierte: No confundir esta casa con otra establecida recientemente y con el mismo apellido (Diario de Avisos de Zaragoza, 7/04/1879)

Gracias a la aportación de un gran coleccionista de sifones, Ferrán Quintana, sabemos que la empresa de Francisco Bragulat fue traspasada a la compañía formada por Ruberte y Martínez. Ferrán nos aporta, además, fotografías de dos sifones embotellados por esta empresa en sus dos etapas, de los cuales resulta particularmente espectacular el segundo, con su grabado al ácido procedente de París (véase la entrada grabado al ácido).




Que las tiendas cerveceras y de bebidas carbónicas habían adquirido una cierta importancia ya en el último cuarto del siglo XIX queda demostrado con la convocatoria, por parte de la administración económica de la provincia, de una reunión para la elección de síndicos, ya que constituían un gremio aparte del resto dedicado al comercio. (Diario de Avisos 08/04/1879).  

En 1866 encontramos en la prensa zaragozana las primeras publicidades de los aparatos Lhote (véase la entrada seltzógenos), especialmente recomendados por su simplicidad. Por otra parte, la publicidad de maquinaria de elaboración francesa (especialmente de la marca Hermann la Chapelle) fue continua en la prensa, al igual que la de varios libros que versaban sobre la fabricación de bebidas carbónicas. Además, la industria de vidrio local producía botellas para gaseosa (Diario de Avisos 02/05/1879) y la ciudad se convirtió en pionera en la comercialización de gaseosas en polvo gracias a la marca Armisén.

 La exposición regional Zaragozana de 1885 tuvo, en las gaseosas, una sección diferenciada, ganando medallas en dicha categoría dos establecimientos Bragulat y el de Lucas Sánchez de Calatayud.

Otras empresas fabricantes de gaseosas y refrescos de finales del siglo XIX en Zaragoza fueron "La Inglesa", de Crespo Hermanos (que fue traspasada en 1905 a Hijos de P. Martín), y la sociedad Portillo y Mascarel. También leemos referencias a una fábrica de gaseosas situada en los jardines del Café del Siglo, situado en la calle del Coso. Seguramente habría más, pero baste esta relación para conocer mejor los primeros tiempos de los refrescos en Zaragoza y su proceso de implantación.


Desde aquí mi agradecimiento a Ferrán Quintana por su colaboración

..........Ordinas, de Palma

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 Fátima Mir y Joan Obrador continúan en su empeño de recoger la historia de las fábricas de bebidas refrescantes de Mallorca y en esta ocasión nos acercan a la trayectoria de la fábrica Ordinas, de Palma, para lo cual han contado con el testimonio de Armando Ordinas. Mi agradecimiento a los tres y también a Damián Ramón Artigues por sus siempre maravillosas fotos de las botellas pertenecientes a su colección.


Ordinas es una de las fábricas de productos refrescantes más antiguas de Mallorca. Abrió sus puertas en el año 1893 y se mantuvo durante sus primeros ochenta años en el mismo local de la calle Manteros nº 12 de Palma, con salida a la travesía de Ballester nº 21 —actual centro cultural Flassaders—, delante de los nuevos juzgados. Era un local muy grande con salida a dos calles que disponía de fábrica, zona de almacén y zona de cocheras donde tenían los caballos y los carros y, además, también era la residencia familiar, como solía ser habitual en aquella época.

La empresa fue fundada por Lorenzo Ordinas Llinás bajo el nombre de «Ordinas y Compañía» y  desde el principio su actividad fue la producción de gaseosas, limonadas, piñas, jarabes, sifones y hielo. Al principio contaba con una plantilla de 15 empleados que iría aumentando hasta alcanzar los 24 en los años cincuenta.



Algunas de las botellas utilizadas en los primeros años de la empresa

La venta de hielo era una parte importante del negocio, ya que abastecían a todos los bares y hostales de la zona, además de los barcos de pesca y la plaza de toros.

«Mi padre cuando era niño era el que llevaba el hielo a la plaza de toros y siempre que podía aprovechaba para quedarse dentro y ver la corrida», afirma Armando Ordinas Orfila.

El 1 de mayo de 1901, con motivo de la manifestación del Día del Trabajador, tuvieron lugar unos actos vandálicos en la fábrica de Ordinas. Varios manifestantes entraron en el local y destrozaron varios centenares de botellas, así como algunas máquinas. De este hecho dio cuenta el periódico El bien público el día 8 de mayo del mismo año.

En los años veinte pasó a hacerse cargo de la empresa el hijo de Lorenzo, Miguel Ordinas Ferra, el cual llevó la dirección de la empresa hasta 1967, año en que su hijo Lorenzo Ordinas Busquets pasó a hacerse cargo de la empresa después de comprarle a su hermano Juan su parte. Posteriormente Juan Ordinas Busquets fundaría la empresa «Tres Diamantes».

La distribución en los primeros años se hacía con carros tirados por caballos. No fue hasta los años cuarenta cuando empezaron a distribuir con motocarros, de los cuales llegaron a tener siete, aparte de dos camiones grandes y varias furgonetas.

Los años cincuenta fueron la época dorada de las fábricas de gaseosas. En esta época empezaron también a embotellar bajo la marca «World´s», pero a partir de los sesenta, con la irrupción de nuevas marcas en el mercado como Coca Cola, Pepsi, etc. y la bajada de venta de hielo debido a la entrada de las nuevas neveras eléctricas, la producción de la empresa cayó drásticamente.

Botellas de la marca World´s

En 1973 se cerró la fábrica de la calle Manteros y se trasladaron al polígono de Son Castello, a la calle Picapedrers nº 10, donde ya dejaron definitivamente de fabricar y distribuir productos refrescantes y se centraron en la fabricación de zumos para atender el mercado de hoteles, locales turísticos, hospitales y máquinas expendedoras.



Botellas serigrafiadas de la marca

Fue la primera empresa de Mallorca en introducir los envases de plástico y gracias a esto tuvieron unos años de esplendor durante la década de los setenta, ya que era un producto muy demandado por los hoteles y tiendas de souvenirs. En esta época la mayor parte de la venta se realizaba a través de distribuidores. A principios de los ochenta se introdujeron en el mercado otras marcas que también envasaban en plástico, lo cual supuso un aumento de la competencia y una disminución en las ventas.

Durante la década de los noventa la actividad de la empresa fue decayendo y a medida que se jubilaban los obreros fue bajando su producción, hasta que finalmente Armando Ordinas Orfila, bisnieto del fundador, cerró sus puertas en 1994.


..........Fábrica de A. Vicens de Ses Salines

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Nos adentramos hoy en la historia de la fábrica A. Vicens de Ses Salines, en Mallorca, que me ha sido facilitada por Fátima Mir y Joan Obrador, convertidos ya en habituales colaboradores de este blog. Para recrear la trayectoria de esta empresa familiar han contado con el inestimable testimonio y recuerdos aportados por dos de sus protagonistas, Antonia Vicens y Ángela Rosselló. Mi infinito agradecimiento a todos ellos.

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No conocemos cuándo se fundó la fábrica de sifones y refrescos A. Vicens de Ses Salines, pero calculamos que debió ser entre 1910 y 1925.

Su fundador fue Andreu Josep Vicent Orell (1866 - 1948) a quien sucedió su hijo, Antonio Vicens Garcías (1906- 1989),  quien a su vez la transmitió a su hijo, Andreu Vicens Bonet (1935 -2012).

El fundador, Andreu Vicens
El fundador, Andreu Vicens

Fabricaban y vendían a la entrada del pueblo, al lado de la plaza de España, en  la calle Francesc de Borja Moll nº 4, enfrente de la escuela graduada, donde regentaban también el centro telefónico.

Agustina Bonet Rigo
Aproximadamente en el año 1965 se trasladaron  a otro edificio de nueva  construcción muy cerca de allí, en la calle Es Porrasaret  nº 12. Ambos edificios disponían de un gran aljibe donde almacenaban el agua para limpiar y llenar las botellas, pues en la época todavía no había agua corriente en el pueblo.

Gracias al reparto de esta fábrica, en casi todas las casas de Ses Salines y los pueblos de alrededor (Santanyi , Colonia de San Jordi , Cala Figuera y Es Llombards) había un sifón o un refresco de gaseosa, piña o naranjada en la mesa. 

Sifón A. Vicens, 1960

Hoy es un recuerdo que nos cuentan con nostalgia  los habitantes de estos pueblos.  

Había una canción que decía:

                        A la entrada de Salinas

                     Lo primero que se ve

                       Es la escuela nacional

                 Y can Toni sifoner.

En los primeros años el reparto no era fácil pues apenas existían carreteras y en su mayoría los accesos eran caminos de piedra y tierra. La entrega se hacía casa por casa, con la ayuda de un carro tirado por un caballo. No fue hasta el año 1957 cuando Antoni Vicens adquirió una motocarro (PM-22.313) para realizar el reparto. En los años siguientes adquirieron también dos camiones que distribuían en la zona de Ses Salines, Colonia de Sant Jordi, Santanyí y Campos.


Además de sus propias marcas también tenían la franquicia en exclusiva de productos NIK. Los zumos naturales de naranja, limón y manzana los elaboraban ellos mismos, s
e distribuían en cajas de madera y tuvieron mucho éxito.


Antonia Vicens y su cuñada Ángela Rosselló nos han contado muchas anécdotas de la época.

Entre ellas, Antonia recuerda como de pequeña, aproximadamente a la edad de cinco años,  ayudaba limpiando botellas en una tina de agua. Como no llegaba a la altura de los dos rodillos que limpiaban las botellas, la subían encima de un cajón.

Nos comenta también que el caballo que disponían para el reparto estaba loco y en mas de una ocasión tiró al suelo las cajas que contenían los sifones.

Sifón y gaseosa A.Vicens, 1952-1958

Recuerda que llenar los sifones era peligroso y prueba de ello es que  su padre tenía varias cicatrices en la cara  porque a veces los sifones explotaban.

La piña de su marca contenía como ingredientes agua, sacarina o dulcina, granadina y grosella. Se comercializaban en botellas de un litro y de 200 cc.

El logo de la botella lo diseñó Antonia Vicens Bonet a los 12 años en 1953. Nos explica que en Barcelona modificaron su dibujo incluyendo unas espigas que nada tenían que ver con su original.


Fueron fabricantes de gaseosa hasta aproximadamente 1980  y de sifones hasta 1990, aunque continuaron con la distribución de otras marcas hasta que los problemas de salud de Andreu Vicens Bonet llevaron al cierre definitivo de la empresa en el año 2008.




..........Can Miret, de Palma de Mallorca

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Continuamos en esta entrada con el repaso a las fábricas mallorquinas, en este caso también gracias al interés y el esfuerzo de Fátima Mir, que nos ha remitido el texto y las imágenes de este artículo que está dedicado a una de las grandes fábricas españolas de los siglos XIX y XX. Las fotografías de las botellas hay que agradecérselas al gran coleccionista Damián Ramón Artigues, viejo conocido de los seguidores de este blog (véase la entrada «Una gran colección de botellas»).



La familia Miret, de origen catalán, vivía en Barcelona, en el barrio antiguo cerca de las Ramblas. De allí pasaron a Palma de Mallorca donde, hace aproximadamente 150 años, el industrial Francisco Miret Gili fundó Can Miret. En sus preciosos envases figura justamente 1868 como fecha de la fundación de la industria.


La actividad principal fue el agua de Seltz (sifón), pero también se dedicó a la fabricación refrescos, licores, cerveza y cremas de menta, de cacao y de café.



La empresa empezó distribuyendo con unos magníficos carruajes. Al principio solo distribuían los productos por Palma y alrededores, pero muy rápidamente fueron creciendo hasta tener depósitos en todos los pueblos de la isla, incluso tenían sucursales en Inca y Felanitx. La familia Simonet comercializaba los productos de Inca y la familia Sansó los de Felanitx. Embotellaron infinidad de sabores y fueron los distribuidores en exclusiva las cervezas  Pilsen, Viena y la  Bohemia. Su eslogan: «Miret, limón y naranja con piel de cristal». 




Francisco Miret, padre e hijo, visitaron  diferentes países de Europa viendo el funcionamiento de las máquinas más modernas de la época, consiguiendo así  la última tecnología para su empresa.

En 1891, el Instituto Científico Europeo, residente en París, distinguió a la casa Miret y Compañía con el nombramiento de miembro titular, ya que era conocida por sus grandes aportaciones en las exposiciones en las que habían participado (publicado en El Isleño el 13 Agosto 1891). Entre otros premios internacionales que obtendría a lo largo de su historia, fue galardonada con una medalla de oro Gran Prix en la Exposición Internacional de París de 1889.

En 1903, en España solo existían dos máquinas Carl-Crou. Una la tenían los señores Petry, fabricantes de la importante cerveza Moritz y la otra era de Francisco Miret. Can Miret podía presumir de ser una de las empresas más distinguidas de toda Europa.





Francisco Miret Carbonell, llamado «Paco» para sus amigos, vivió y trabajó como comerciante varios años en Argentina, lugar donde se casó en 1889 a la edad de veinte años con Eusebia Nigelia Caballero. 

En 1896, recién llegado a España, constituyó la sociedad Francisco Miret Carbonell y Compañía, empresa que se dedicó  también al comercio exterior. Su marca fue solicitada en el año 1906 por F. Miret e Hijo, obteniendo el certificado de registro del título con el número de patente internacional n.º 12640. El dibujo se compone por un áncora  a cuyos lados tiene las letras F y M, iniciales del nombre y apellido del fabricante.


La empresa no daba abasto y los carros circulaban tan rápido, que en más de una ocasión los peatones se enfadaban con los cocheros que circulaban a grandes velocidades  de la época por la ciudad.


En 1912 inauguraron la fábrica en la calle Arc de la Mercè de Palma de Mallorca. Según los recortes de prensa, fue todo un espectáculo presenciado por las autoridades al que acudieron numerosas personas de la nobleza. 



La fábrica  tenía un glamour difícil de olvidar, decorada con mobiliario noble y  percheros franceses. Al pasar por delante, el rey don Alfonso dijo: Lástima no disponer de mayor tiempo, pues tengo deseos de visitar una fábrica de esta índole.



El personal llevaba uniforme y todos  sus envases en los que servían sus productos eran los más brillantes de la época. La casa real contaba con su propio envase especial. 


Francisco Miret siempre acudía a los mejores fotógrafos, de los cuales Ernesto Guardia Llauradó era su preferido. En el estudio fotográfico  Amer  de la calle Quint de Palma  le realizaron las fotos postales que dedicó a sus mejores amigos. 




Era un hombre generoso, católico, sencillo, amable y al que le gustaba pasar desapercibido. Nos lo cuenta la familia Simonet de Alaró con los que tuvo una estrecha relación comercial y de amistad.
 
Pasaron los años y Francisco Miret se casó de nuevo con una mujer emprendedora, una de las primeras profesoras de Baleares: Francisca Rigo Llanes, de nacionalidad cubana, nacida en Puerto Príncipe. Con ella vivió en Palma, en la zona de Son Armadams, en la calle Marqués de la Cenia 22, donde murió el día 13 Noviembre de 1939 a la edad de setenta años.


Al no tener descendencia, Francisco Miret dejó en herencia la fábrica  a uno de sus sobrinos, José Vidal Miret, hijo de su hermana Emilia, y de este pasó a su hijo Joaquín Vidal Oliver. Desde muy pequeño, José Vidal tenía pasión por la fábrica y por su tío, al que enviaba cartas y postales que hoy todavía se conservan y que demuestran el afecto y amor que sentía por él.

En 1937, José Vidal tuvo que solicitar al Ayuntamiento de Palma un permiso para la apertura de una nueva fábrica, pues la antigua se les hizo pequeña. El nuevo domicilio estaría emplazado en la calle Aragón, esquina Uetam, nº 60.

Día 24 de Marzo de 1948, Don Bernardino Amengual Campins, como director gerente  de Miret S.A., firmó la venta de la industria Miret en Inca a José Simonet Rotger. Miret S.A. se comprometió a  no vender en Inca sus productos y así José Simonet empezó a vender los productos Simonet en dicha  comarca.  

No existen dos marcas de refrescos iguales, cada una, dependiendo de su tratamiento, posee unas características organolépticas únicas, las cuales llevan al éxito o al fracaso. Buena parte del éxito de sus productos se debió a la fórmula y a la cantidad de dióxido de carbono añadido. Productos Miret fue el líder del mercado durante muchísimos años, sobre todo en Palma, ya que poco a poco fueron surgiendo nuevas empresas de gaseosas, piñas y sifones. En los años setenta llegó a haber 131 empresas dedicadas a este negocio en Mallorca. Casi todos los pueblos tenían una fábrica propia, o incluso dos, como fue el caso de Felanitx. Los turistas no pedían un refresco, pedían, por favor, el refresco Miret. Uno de sus envases registrado era muy parecido a la Coca Cola.



Pero llegó la presión de las grandes marcas, con cuyos precios las pequeñas fábricas no podían competir. El reglamento cada vez más estricto exigía a estas pequeñas industrias los mismos requisitos que a las grandes compañías y muchas optaron por cerrar o bien cambiar la línea de negocio dedicándose a la distribución. Los hábitos de consumo también fueron cambiando,  y descendió el consumo de productos como la gaseosa o el sifón. Como consecuencia de todos estos factores, la mayoría de las fábricas desapareció.

El 3 de junio de 1976 la familia Miret vendió la fábrica dejando tras de sí más de cien años de historia. Otras empresas siguieron distribuyendo la marca Miret, pero nunca volvió a ser lo mismo. ¿Que tendrían sus gaseosas y piñas originales que otros comerciantes han intentado triunfar con la misma marca y sin embargo no lo han conseguido? ¿Sería su fórmula? ¿Sería el esfuerzo y cariño que esta familia dedicó a su fábrica?... Después de conversar con don Joaquín Vidal Oliver, estamos convencidos que fue la comunión entre ambas.  

Os dejamos unas cuantas imágenes de los envases (algunos realmente espectaculares) utilizados por esta fábrica, incluidos los de la marca Orambo, que también embotellaron.

























Encontraréis también información de esta fábrica y preciosas fotos de sus primeros años en esta dirección: https://fotosantiguasdemallorca.blogspot.com/2018/04/la-antigua-fabrica-de-gaseosas-miret-y.html